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miércoles, 6 de marzo de 2019

El fin de una era


De repente, el madridista retrocedió una década. El Madrid tiró la temporada apeado en los octavos de final de la Copa de Europa, eliminado y sin títulos. Como en una amarga noche cualquiera de 2009. El madridismo vuelve a sentir sensaciones que creía enterradas en un lustro de felicidad europea: el ardor de la derrota imprevista, la frustración de saberse impotente y la sonrisa del antimadridista asomando. El Real se despoja de su corona en un escenario que su hincha no tolera: perder se acepta, pero no se concibe abandonar el cetro lejos de la élite en la que se codeó y dominó. Fuera de su salón habitual de baile, volviendo -insisto- a las noches aciagas de Lyon en 2009.

Es cierto: es el fin de una era. Y la memoria exige gratitud eterna a un equipo que dio alegrías únicas al madridista, que gozó de hazañas que antes sólo pudo soñar. Recalquemos, por si alguien no lo ha valorado suficientemente: más de mil días como rey de Europa, cuatro copas de Europa en cinco años. ¿Cómo hacer un reproche? Pero el agradecimiento eterno no es incompatible con la reivindicación diaria de un aficionado exigente por razón de ser. Debemos reconocerlo: la planificación de la era Después de Cristiano ha sido pésima. Los síntomas, que solo Zidane advirtió, ya afloraron el año pasado, se evidenciaron durante esta temporada y ahora, en una semana trágica, se revolvieron en la cara del madridista.

Modric lo expresó con claridad: se traspasó al mejor goleador de todos los tiempos y en su lugar se optó por no incorporar a nadie. Entonces se vio como un riesgo, hoy se contempla como un grave error. A cambio se fio todo, añadía Modric, a que los futbolistas de la plantilla -Bale, Benzema, Isco, Asensio- dieran un paso adelante. Pudo pasar, pero no ocurrió. Y el Madrid lo acusó estrepitosamente en la 18/19.

El gol lo es todo en el fútbol: salva partidos en los que el juego naufraga. Quién sabe qué hubiera sucedido con pólvora este año: qué partidos se habrían maquillado, qué puntos no se habrían desaprovechado, qué devenir de una eliminatoria copera podría haber cambiado. Los detalles caprichosos del fútbol. Pero esta observación es un ejercicio ficticio, que evita analizar un trasfondo más hondo aún. Porque más allá de los (no) goles y la estrategia deportiva, el rendimiento de muchos futbolistas fue deplorable; el entrenador inicial, Lopetegui, se quedó sin tiempo para plasmar su libreto, bloqueado por los resultados y también incapaz de levantar a sus pupilos; y el técnico sustituto, Solari, se encontró con un marrón y su mejor logro, la racha de enero, terminó en espejismo, devorado por la realidad.

Consumado el fracaso, es el momento de tomar decisiones. Y bien estudiadas. Hasta junio, hay tres meses inanes para calcular los pasos y no cometer errores. Primero, un entrenador. Un nuevo técnico que marque un nuevo rumbo. Por bien intencionado que fuera Solari, su andadura queda ya condicionada por esta temporada. Segundo, sentencias duras. Toca renovar los pesos pesados. No necesariamente deben ser medidas abruptas. Jugadores queridos por la afición, los símbolos, pueden pasar a ocupar un rol secundario. Pero el nuevo Madrid ya no puede erigirse en torno a Modric. La columna vertebral, tan exitosa en el pasado, tan fallida hoy día, ya no puede ser la misma. Tercero, gastarse la pasta. La nueva política de contratar jugadores jóvenes es un acierto, pero incompleta para las aspiraciones del Madrid. Nunca se debió de tomar en serio las críticas que recriminaban "el uso del talonario": se picó el anzuelo. Sin jugadores de alto nivel, no se puede competir en la élite salvaje del fútbol. Y hoy el Madrid necesita un salto de calidad. 

Y un crack. Si puede ser, hay que fichar un crack. El vacío es evidente desde que se fue el Siete. Una estrella que guíe el nuevo proyecto y marque diferencias. Por fortuna, el edificio no hay que derruirlo. El grupo de las jóvenes perlas -Vinicius, Reguilón, Ceballos, Llorente e incluso el defenestrado Asensio- es buena materia prima para reconstruir el equipo. Y todavía son aprovechables otros miembros de la plantilla. No todo se ha hecho mal.

Renacer no supone una aventura inédita para el Madrid. Siempre lo ha hecho en su historia, para delirio de sus hinchas y desazón de sus adversarios. Volverá: la 18/19 queda ya como una tregua para sus rivales, que al fin descansan de la tiranía blanca.

viernes, 27 de mayo de 2011

Era imposible


Cuando Florentino Pérez reapareció en mayo de 2009, arguyó su regreso en la decadencia institucional a la que estaba sujeto el Real Madrid de Calderón, la dejadez y mediocridad del proyecto deportivo, tan alejado de lo que exige su historia y porque, en una frase textual, "había aprendido de sus errores". Aquella sentencia, tan célebre como comentada en el madridismo, se atribuyó al propósito de corregir su errática política deportiva que le llevó al fracaso y posterior dimisión en su primera etapa en el club. Se advertía también que la frase era algo más que un vano intento de subsanar aquello de "Zidanes y Pavones", que supongo que es lo que interpretó en su mayoría la afición; era toda una declaración de intenciones de cambiar la estructura interna del club en su totalidad en vista de no cometer los inequívocos del pasado. Los jugadores, los flamantes fichajes y los acertados desconocidos, eran la forma del proyecto, la cara visible; la refundación íntegra del organigrama del club, su fondo, el contenido.

Así lo creyó un servidor cuando descubrió los cargos atribuidos al segundo hombre de Florentino Pérez: Jorge Valdano. El argentino retornaba al Real Madrid de la mano de Florentino, pero se le designó un cargo aparentemente distinto al que ejercía en su primera etapa: no volvía como director deportivo, sino como director general. Este hecho supuso -o, reitero, así lo creí yo- que el ideario futbolístico de Valdano quedaba en un discreto segundo plano; al argentino se le contrataba por otros motivos. Un director deportivo es el responsable directo del proyecto deportivo, con totales funciones para la parcela deportiva; suya es la responsabilidad de la contratación del técnico y de los jugadores que se fichan así como se traspasan; es quien ejecuta un plan deportivo, un estilo. Para eso se le colocó en verano de 2000, cuyo resultado, desde el prisma del trabajo asignado a Valdano, no fue muy positivo (otra cosa fue la marcha deportiva del equipo, que vivió sus mejores éxitos). Lo cierto es que las ideas futbolísticas de Valdano siempre han sido muy discutibles.

Pero esta vez no. En esta ocasión no se le contrató por su gusto futbolístico, sino como ejecutor de un cargo que solicitaba las mejores virtudes de Valdano: director general del Real Madrid. Su trabajo se resumía en la representación institucional del Madrid; ser la voz del club. El tipo que refleja públicamente las posiciones del club; el tipo que explica y expone qué hace el club y por qué lo hace; el tipo que defiende notoriamente al club de sus detractores; en definitiva, el tipo al que lanzan a la prensa. El quehacer diario de portavoz de una gran entidad pero con un cargo consecuente (¿a quiénes se buscan cuando hay crisis si no a los más altos y gordos ejecutivos?). Todo ello requería de una imagen impecable y una retórica brillante, y Valdano era el mejor, máxime en un ámbito -el fútbol- donde la vulgaridad y la zafiedad reina en abundancia. Y es precisamente por este matiz, el del cambio de funciones, lo que me pareció acertado en su día, pues se le eximía de tomar responsabilidades deportivas en pos de sacar sus mejores cualidades al servicio del Madrid.

Y llegó Mourinho. Incoherentes me parecieron quienes señalaban la incompatibilidad de Mourinho con Valdano, pues sus cometidos trazaban por caminos diferentes. No había razón alguna para el choque entre ellos. La labor de Mourinho es el fútbol y todo cuanto le concierne, el ámbito deportivo; Valdano, apoyar y explicar públicamente la postura institucional del Madrid. Es más: radié de felicidad por la posibilidad de ver conjuntamente en mi equipo a dos genios de la comunicación trabajando codo con codo. A ver qué periodista se iba a atrever. También era un claro indicio de dominar el discurso futbolero, de arrebatárselo al Barça. Casi nada: ganar al Barça en el campo y en la imagen. Sin embargo, un año después de la llegada del técnico portugués y confirmada ya la salida de Valdano, mi gozo queda en un pozo.

Por mal que le pese a la prensa y a mí (aunque por motivos bien diferentes), quien se ha equivocado en este año ha sido Valdano. No encuentro en Mourinho motivo alguno. Me explico: muy ilusos eran quienes creían que Mourinho se iba a limitar a entrenar a su equipo; nada ni nadie iba a cambiar la personalidad del técnico y su manera de concebir el fútbol. El club tenía que tener muy claro a quién se contrataba y eso pasaba por aceptar a Mourinho en su totalidad. No hay medias tintas ni defectos que pulirle. Luego, si no querían el discurso Mourinista, no debían de haberle fichado. En caso contrario, se requiere apoyo incondicional. No hay más. Por otro lado, Valdano erró al creer que podía tener cierta autonomía en el club. Valdano se extralimitó de sus funciones. No estaba para juzgar si Mourinho hacía mal hablando de los árbitros; al contrario, estaba para respaldarle íntegramente. No lo hizo, dudó y por ahí empezaron los problemas. No se descarta tampoco (pero de eso no tengo ninguna certeza) que Valdano se entrometiese en el terreno deportivo: error más gordo aún.

Aunque tarde, Valdano rectificó: dijo que si había que tomar distancia con Mourinho, se tomaba (declaraciones textuales). Pero el daño estaba hecho. Mourinho no le perdonó y en el club se crearon dos frentes que no beneficiaba en modo alguno al Madrid. Sus razones tendrá cuando siempre se negó a dialogar con Valdano, Florentino mediante. Lo cierto es que la realidad manda, y lo que podría haber sido un gran dúo a lomos del Madrid se quedó en nada; la situación era ya irremediable. Florentino, y es el segundo verano que toma decisiones arduas, tuvo que mojarse. Ha hecho bien. Era inútil mantener una relación rota. Y de paso coloca al club estructurado sin fisuras, bajo una misma línea y congruente, en un organigrama de apariencia muy anglosajona. La elección de Jose Ángel Sánchez, hombre fuerte de Florentino y pro-Mourinho, es coherente. Aplaudo, por tanto, la resolución del presidente. Pero me pregunto si era esto lo que pensaba para su Madrid cuando volvió.

martes, 17 de mayo de 2011

Reflexiones finales a vuelapluma

La temporada alcanza a su fin y toca la hora de los balances finales. De todo ha pasado este año y de mucho quería escribir, pero no ha sido así. No ha sido por falta de tiempo, precisamente. Otros motivos. Por ello, he aquí en pequeños renglones ciertas reflexiones merengues de un servidor en vista de esta temporada 10/11 futbolera que finaliza:

  • En perspectiva, tomando todas las circunstancias que han rodeado al Madrid, el año es de notable, satisfactorio. Se han cumplido los objetivos reales: se ha peleado una Liga con un ritmo de puntos muy alto (en cualquier otro país seríamos campeones), se ha logrado la Copa y se ha vuelto a la élite del fútbol continental, las semifinales de la Champions.

  • Los ilusos y engañabobos dirán que no se puede dar por bueno un año en el que se gana un título menor. Pienso que sostener tal teoría es vivir ajeno a la realidad. No olvidemos: entrenador nuevo, jugadores jóvenes en su mayoría, proyecto re-empezado. Lo que viene a ser el año I. Y ante un rival fortísimo en la Liga, como es el Barça, dominador del último lustro europeo junto con el Manchester United.

  • Sí, hay una gran inversión detrás del proyecto, jugadores de primer nivel, una gran plantilla y uno de los mejores técnicos -si no el mejor- del mundo. Pero eso no garantiza nada: se requiere trabajo y paciencia, amén de una correcta dirección del mismo. El resto es demagogia barata y palabras huecas.

  • Hemos avanzado mucho respecto del Barça. Por vez primera en tres largos años, se ha tuteado al Barça. El título de Copa da fe de ello. Sigue estando por arriba, cierto; pero ya no nos saca dos peldaños como antaño.

  • En su día dije NO al cambio de entrenador, dije sí a la continuidad de Pellegrini. No me retracto. Lo creí únicamente por razones de estabilidad y continuidad, porque consideraba que construir de nuevo era perder el tiempo, retroceder. La labor de Pellegrini se quedó inacabada; aún me faltó un año más para juzgar con propiedad. En su haber no olvidaré que fue el primer entrenador que sentó a Raúl.

  • Dicho esto, y visto el primer año de Mourinho, debo rendirme a la evidencia: ha mejorado a Pellegrini. No hemos perdido el año. Meritazo del técnico portugués. En todo caso, lamento que no se hubiera contratado hace dos años, en el primer año.

  • Decir que estoy contento con Mourinho es poco. Mourinho es una de las mejores cosas que le han ocurrido al Real Madrid desde hace mucho tiempo. No hablo sólo de su labor deportiva como técnico. Ha cambiado el club por dentro. Y lo que le queda. La estructura del Real Madrid es hoy día acorde a un club de élite.

  • Florentino Pérez ha logrado lo difícil. Ahora toca lo fácil: apoyo incondicional al técnico.

  • Por primera vez en mi vida creo que se están haciendo bien las cosas desde todos los ámbitos. Sólo falta que la pelotita entre. Y eso, reitero, es cuestión de dar tiempo; mantener lo que funciona y corregir lo que falle (que es poco, por fortuna).

  • Primer año sin Raúl: bueno para el Real. No estábamos locos quienes criticábamos el rendimiento y el estatus que tenía el siete en el Madrid. Su marcha, necesaria desde hace mucho tiempo, ha sido buena para las dos partes: para el equipo y para el futbolista. A los dos nos ha ido mejor separados.

  • No entiendo los reproches a Valdano. Es Director General, no Director Deportivo. El matiz es muy importante. Su labor es representar a la directiva en los aspectos deportivos del club (fútbol y baloncesto). El primer nexo entre directivos generales y la parcela deportiva: delegar es su trabajo y no planear y ejecutar como erróneamente se cree. Si alguna vez se entrometió en el fútbol, ya se encargó Mourinho de señalarlo. Y la reacción del argentino fue impecable.

  • Pardeza es el responsable de la dirección deportiva de la sección de fútbol. Muy poco se habla de él. Y es una pena: es el principal culpable de los fichajes de DiMaría y Ozil. O si no es así, que alguien me diga quién ficha a estos tipos. Los tiempos presidencialistas ya pasaron: de todos los fichajes (quince) que se han realizado en estas dos últimas temporadas, francamente sólo veo la mano de Florentino Pérez en Kaká. Cristiano no lo fichó él.

  • Me gusta la política de fichajes actual del Madrid. Hace años, lo normal es que Ozil hubiese triunfado en un equipo rival. Hoy no ocurre así. Con Sahin se mantiene la línea. Y me gusta. Puede que salga mal (como Canales, de momento), o puede que salga un crack (Ozil), pero joven potencial que se vislumbra en Europa, jugador que acaba en el Madrid.

  • Hablemos de futbolistas. Cristiano es un jugador brutal. Estamos ante un futbolista irrepetible. Y me temo que el madridismo no lo valora en su justa medida. Ozil me ha fascinado, como a todos. De DiMaría tenía una concepción negativa de su etapa en el Benfica y en la selección argentina, y sin embargo su temporada ha sido muy buena. Supongo que algo tendrá que ver ahí Mourinho. Y Marcelo, un lujo.

  • Benzemá está demostrando su tremendo potencial. De Higuaín y su valía no hay dudas. Adebayor fue un acierto de Mourinho. Sí: tenía razón, hacía falta otro delantero. Era necesario. Por otro lado, muchos han matado a Kaká ya, pero yo no lo traspasaría. Quiero verlo bien físicamente y con regularidad. Aún no lo he visto, es por ello que aún le espero.

  • Mahamadou Diarrá erra irrecuperable para el máximo nivel. Lass es un caos como mediocentro, así como poco fiable. Khedira es un jugador infravalorado y no sé por qué pero me lo esperaba. Yo, que no tengo ni puta idea de fútbol, sé valorar que no es mediocentro (interior puro y duro), y es ahí donde se las ha visto el alemán durante todo el año. Su trabajo y empeño es muy loable. Y su importancia en el equipo, vital: su mal partido en el Nou Camp de noviembre, explica bastante el 5-0; del mismo modo, su gran rendimiento en Copa explica la victoria madridista. De Xabi Alonso no tengo palabras. Asistimos a uno de los mejores centrocampistas del mundo.

  • Sexta temporada en el Real Madrid de Sergio Ramos y sexta temporada que no cumple con las expectativas. La irregularidad de este futbolista se me antoja alarmante, máxime cuando se le presupone un alto potencial. El Barça tiene en Alves un privilegio único en el mundo. Es el plus del Barça. Como lo fue Roberto Carlos en el Real durante años. Con Ramos no es así. El Madrid tiene en su banda derecha un jugador que no marca diferencias en ataque ni se caracteriza por su constancia en la fase defensiva. Se hace urgente una reflexión. Y la respuesta tal vez esté en que no es lateral sino central.

  • Casillas sigue teniendo lagunas inadmisibles en un portero de su nivel. Pero jamás vi un portero tan determinante como él. Otro año sin mejorar, pero fue decisivo en la Copa. Como en el Mundial. Como en la Eurocopa. Como en la Novena. Para lo bueno y la malo, Casillas apenas ha cambiado en diez años de carrera deportiva.

Al año que viene no tengo ninguna duda de que estaremos mejor. Tomo como dogma y referencia una sentencia de José Mourinho: "Mis equipos son mejores en mis segundas temporadas."

¡Hala Madrid!

lunes, 7 de marzo de 2011

Descalabro en el baloncesto


Algo pasa, y muy grave, cuando un entrenador al que le acompañan los resultados y no hay aparente choque público presenta su dimisión. Ettore Messina, ex técnico ya del Real Madrid, comunicó el viernes por sorpresa para todos que dimitía. Los motivos no están claros, máxime cuando el proyecto iba cogiendo forma; la hoja de ruta cumplía paulatinamente sus plazos: el trabajo del italiano estaba dando sus frutos. En su comparecencia ante los medios, Messina no señaló ningún aspecto concreto. Así que todo parece indicar que existió una ruptura entre el vestuario y el técnico, o bien éste con sus superiores. Existen indicios para ambos lados: el caso Garbajosa, algunas disensiones de los roles de ciertos jugadores en la plantilla o la particular situación de Felipe en el club, por un lado; y la destitución de Maceiras y la escasa sintonía con Florentino, por el otro lado.

Este hecho supone el primer punto negro de la segunda etapa de Florentino Pérez. La dimisión del entrenador jefe de la sección de baloncesto es un descalabro serio. Cuando el presidente llegó a la poltrona blanca, en verano del 2009, el estruendoso ruido mediático del fútbol acaparó con todo; pero de lo poco que supimos del baloncesto es que confió todo a un técnico de laureado éxito en Europa, en una fórmula parecida a la que ha optado para el fútbol en el segundo año. Aglutinar todo un proyecto en un tipo como Messina, ganador de 4 Euroligas (22 títulos a lo largo de su carrera) ofrece muchas garantías. Sin embargo, visto ahora, en perspectiva, se da la sensación de que el proyecto no ha sido ejecutado con total seriedad: ha habido flecos, fallos en el sistema, que tal vez expliquen la renuncia de Messina.

El más evidente, todo visto desde fuera, desde la óptica del espectador, ha sido un endeble y frágil apoyo de la directiva en la figura del entrenador. Messina no ha tenido el respaldo absoluto del presidente. Siguiendo la comparación futbolera, Florentino ha pecado de lo que ya le avisó Mourinho -y que por suerte ha corregido- en este primer tramo de temporada: los aspectos deportivos déjemelos a mí, haga lo que le pida, apóyeme. La frialdad con la que Florentino y Ettore se saludaron en la derrota de la final copera resulta cuanto menos esclarecedora. No parece que le hayan dado todo lo que el italiano le pidió.

Otro hecho que explica la trágica situación resultó ser las declaraciones de Messina en el foro Ferrándiz del diario AS, donde dijo que el madridismo debía de cambiar de mentalidad si grande quería ser de nuevo. Aquella sentencia, que fue -y es- una verdad como un templo y que no sentó nada bien a la cúpula del club, mostraba que no compartía los modos de pensar del club ante los resultados. Mientras que unos veían finales perdidas; el italiano veía un éxito alcanzar tales cuotas. Roncero, que por desgracia representa el pensamiento de gran parte de los madridistas, afirmó que la escasa cultura madridista fue su tumba. Realmente, el daño que está haciendo la propaganda de esos supuestos viejos dogmas fundamentalistas, el del ganar siempre, el de los títulos por año, el del fin por encima del medio, es irreparable; más aún cuando no hay base firme sobre la que sostenerse. A un equipo joven y bisoño no se le puede exigir lo mismo que a los cuajados y legendarios equipos de Ferrándiz. Este discurso distorsiona la realidad, engaña a la gente. Messina lo sabía y así lo avisó.

Ahondando más en los problemas de la sección, a la errónea -o no del todo acertada, si lo prefieren- dirección del proyecto (no apoyo incondicional al técnico, impaciencia ante los resultados; exigencias desmesuradas), se le une también la cuestión presupuestaria: presenta cifras menores a la de sus grandes competidores. Esto le lleva a un segundo lugar en el mercado, le impide, así pues, optar a los mejores del mundo, NBA aparte. El talonario, la cartera, esas palabras que tan feas suenan en Can Barça, resulta que son una de las claves de su éxito. Bien es cierto que la sección no es rentable para el Real Madrid, que los resultados económicos reflejan pérdidas. Pero que esta realidad no se solucione se hace un tanto incomprensible si miramos la magnitud de los números que maneja el Real Madrid como club. Florentino Pérez debe plantearse seriamente una fórmula ganadora en este aspecto, de lo contrario estará condenado a luchar por objetivos menores.

De momento, ante la crisis desatada, la única reacción del club ha sido confirmar a Emanuele Molin como técnico del baloncesto. Decisión que creo acertada. Mejor una labor continuadora, que un cambio brusco en mitad de temporada. A pesar de todo, el equipo seguirá creciendo, las opciones de estar en la Final Four siguen intactas. La defensa, virtud de Messina, es su mejor arma. Por otra parte, nombramiento del entrenador aparte, el club no ha hecho ninguna intervención pública. Valoro mucho que Florentino Pérez esté alejado de los medios de comunicación, sin declaraciones constantes y cediendo el protagonismo a otros, pero considero que en situaciones como la ocurrida debería romper su silencio y dar explicaciones ante la actual situación del club. Cosa que no ha hecho. En la rutina y en aspectos trivales, vale; pero no me sirve en momentos cruciales e importantes. Cuan lo de Pellegrini, sí lo hizo. Sí dio explicaciones, convenciera o no, dio la cara. Aquí no debe de ser menos.

jueves, 3 de junio de 2010

No hay tiempo

Quisiera escribir sobre Florentino Pérez, su gestión a todas las escalas. El fútbol es mucho más que una pelota y dos porterías, hay vida más allá de unos simples resultados. Quisiera hablar tanto de Pellegrini como de Mourinho, el nuevo técnico madridista. Quisiera, además, opinar sobre Valdano, al que muchos critican.

Quisiera tratar el Mundial que se nos avecina: de España y sus futbolistas, del absurdo debate de los guardametas, de su juego y del peligro de Del Bosque; así como de nuestros rivales. Quisiera también comentar la final de NBA: de los flamantes Lakers y de los siempre tenaces y orgullosos Celtics.

Quiero hablar de muchas de cosas. Pero no tengo tiempo.

Discúlpenme.

martes, 18 de agosto de 2009

Insisto: Raúl, ya no, gracias

Lo lamento, seré la mosca cojonera y cabezona de este magnífico e ilusionante verano madridista. Poco se puede pedir para mejorar este grandioso y brillante proyecto de Florentino Pérez. No obstante, yo sigo en mis creces: Raúl no debe ser titular en este equipo. Si este proyecto quiere ser ganador no debe sino derrocar al emblema y estandarte del Madrid perdedor del último lustro. Es decir, desprenderse de Raúl.

Mi lucha con los raulistas está perdiendo el sentido de la realidad. El enfervorizado e insistente -y muy pesado, todo sea dicho- empeño en colocar a toda costa y como sea a su alma máter en el once titular roza los límites del ridículo. ¿Por qué no admiten que la carrera de este grandioso futbolista se acabó hace un tiempo? O si lo prefieren, ¿por qué no aceptan que Raúl apenas puede aportar al fútbol de alto nivel? ¿Por qué, coño?

Y sí, por supuesto, ya sé que algunos críticos de Raúl, pero más razonables y cautos que yo, me dirán que aún es pronto, que Pellegrini es nuevo, que hay galones y méritos que repartir, que me espere a septiembre. De acuerdo. Me espero a septiembre, pero por si acaso aquí estoy yo, recordando al personal que no, que la broma ya ha acabado. No sea que una carrerita demagoga les parta el corazón. Ya está bien. No más Raúl, por favor.

Quiero tener un Real Madrid serio.

martes, 4 de agosto de 2009

Uno menos; ¡que pase el siguiente!


¡Qué verano me está dando usted, don Florentino!

viernes, 23 de enero de 2009

Malos tiempos para la lírica

El indecoroso e ignominioso Ramón Calderón, el falso y mentiroso Calderón; en definitiva, ese farsante que los madridistas tuvimos una vez de presidente salió anoche de copas con unos amiguetes de los que se pueden destacar, como estrellas de la noche, a Nanín y a Bárcenas. Hasta ahí, todo normal. Incluso es comprensible que el presidente celebrara algo esa noche. Engañar tanto y en tan poco tiempo sin que nadie se dé cuenta, salvo Abellán, es todo un éxito. Sí, ya saben, el de la COPE, una mosquita muerta. ¿Qué problema nos puede dar este hombre? Ante cualquier molesto síntoma, siempre nos quedará la consulta del doctor Joserra, trabajador incansable por otra parte y cuyas recetas son seguidas por millones de espectadores. Eso pensarían la calaña de Calderón, para su desgracia, claro. Subestimaron a los poderosos amigos de la cadena -Pedro J, Marca, etcétera-. Ahora, el martirizado locutor de la COPE se ha erigido en héroe nacional. Ya no es José Antonio Abellán el Voceras, sino San Abellán de todos los santos. Aunque me da a mí que la gloria se la ha llevado Marca. Cosas que sólo le pasan a la infame cadena COPE. Cosas de esta España. Ya lo decía el sabio: esto es para listos.

Pero vamos al lío. Que me voy por las ramas. Decía que no me resultaría sorprendente que Calderón y sus más eficaces secuaces brindaran esa noche de no ser porque en sus últimas horas como mandatario blanco jurara por su honor que no les conocía de nada. ¿Nanín, Bárcenas? ¿Quiénes son? No les conozco de nada, manifestaba Calderón nervioso de que le privaran de asistir al próximo evento deportivo. No, por dios, ahora no. Que no me pierdo el Open de Australia por nada del mundo. Ahora entiendo por qué no vi su careto en el Dakar. Supongo que este último hecho despejará dudas a los que aún creen en la inocencia de Calderón. Y es esto a lo que me lleva a una profunda reflexión: ¿Qué ha fallado con este tipo? ¿Tan buen actor ha sido durante su mandato o tan sumamente gilipollas hemos sido nosotros, los aficionados que, como siempre, pagamos el plato? ¿Cómo hemos conseguido que campara por sus anchas en el club más importante del mundo?

Ahora, echando la vista atrás, recuerdo perfectamente las últimas elecciones. Se presentaron hasta cinco candidatos. Los había patéticos -Baldasano-, pseudomafiosos -Sanz-, nostálgicos -Palacios-, continuistas -Villar Mir- e ilusionantes -Calderón-. Sí, a mi modo de ver, por entonces, Ramón Calderón era el candidato más preferible. Presentaba una línea continuadora y mejorada más aún si cabe de la brillante gestión económica de Florentino, exponía también, como su antecesor, la creación de un pabellón deportivo y obtener la catalogación de 5 estrellas del Bernabéu para la UEFA y, lo más necesitado en ese momento, proponía un acertado proyecto deportivo, el cual consistía en contratar al mejor entrenador del mundo, Fabio Capello. Nadie como él para acabar con la sequía del Madrid. Además de prometer estrellas, como Floren, pero jóvenes y altamente preparadas -el famoso Kaká, Cesc y Robben-. Asimismo, el tipo en cuestión, Calderón, sabía idiomas, tenía labia y el expediente limpio. En resumen, lo bueno de Florentino no se toca, pero dispuesto a solucionar y arreglar los errores del Florentinato. Desde mi punto de vista era el candidato idóneo. O el menos malo, porque sinceramente el nivel de los aspirantes a la poltrona blanca era cutre. Cutre por una simple razón: cuando en el Madrid se habla del presidente, siempre se tiene en mente la grandeza de don Santiago Bernabéu.

Visto hoy día, con la perspectiva que da el paso del tiempo, me siento estúpido e ingenuo. No me puedo creer lo que fue o pudo ser Calderón y lo que es ahora. Todo este esperpento me produce trágicas sensaciones para el futuro. No sé si confiar en el próximo que venga, no sé si todavía tengo esperanza en el Madrid -siempre hablando como institución, por supuesto-. Carezco de ilusión alguna por el Real Madrid. Estoy, digámoslo de algún modo, en una crisis de madridismo. Jamás perdonaré a Calderón por lo que nos ha hecho, por lo que me ha hecho. Puedo admitir errores, por supuesto. Errores basados en decisiones equivocadas o por pura ineptitud. Pero no consiento que nos tomara el pelo a todos. Que nos tomara por imbéciles, gentiles marionetas de su mundo fantástico. Y lo que es peor, no puedo tolerar, ni aceptar ni admitir la desastrosa imagen que ha dado el Real Madrid durante todo este periplo. Por todo esto considero a Calderón como el peor presidente de la gloriosa historia del Real Madrid.

viernes, 16 de enero de 2009

Calderón es historia negra

Hoy es un buen día para los madridistas de bien.

Acabamos de conocer el fin del posiblemente presidente más nefasto de la historia del Real Madrid. Nunca pensé que se podían superar los límites de calamidades de Mendoza y Sanz.

Sinceramente hoy es un día para los madridista de verdad reflexionen: debemos aprender de los errores históricos de una puta vez. Sigo pensando que convertir al Madrid en sociedad anónima no es la mejor solución, pero para ello debemos reconstruir el funcionamiento democrático del Madrid: elecciones limpias. No más chapuzas, no más Calderones ni Sanzistas.

Por ello, los socios -un servidor no lo es- están obligados a mirar con lupa a los señores que se presenten a las elecciones. Tienen que ser críticos y exigentes, además de un análisis profundo del cantidato. Señores socios: olvídense de promesas deportivas. El primer objetivo del próximo presidente blanco debe ser recuperar el presitigo perdido como institución. Cualquiera que anteponga tal obligación es basura.

Se cuenta, se dice, se comenta que Florentino Pérez puede volver. Ojalá. Yo le votaría. Este señor expandió al Madrid como institución a límites jamás imaginados. Si Florentino aprende de sus errores en el pasado, los cuales fueron única y exclusivamente deportivos, sería una excelente noticia para el Madrid.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

"Florintinitis"

Con lo comedido que es don Ramón Calderón en sus declaraciones -sobre todo posteriormente a cierto día en una universidad-, siempre con declaraciones políticamente correctas, con frases de hemeroteca y asesoradas, de tópicos gentiles y demás, pero con la sensación final de que este tipo actúa y miente más que habla, resulta que ahora le preguntan por Florentino Pérez y se salta a la torera su estricto régimen de declaraciones prensa mediante, afirmando lo que realmente piensa del que fue su presidente y colega de directiva no hace mucho tiempo.

Al igual que un tercio de la España futbolera, la que no es madridista, padece de madriditis crónica y terminal, creo que don Ramón sufre de enfermedad parecida, -permítanme el lujo- a la que denomino florintinitis. Parece ser que don Ramón, cuando era miembro de la anterior directiva, descubrió secretos de Estado de Florentino que no le dejaron dormir por las noches y, por ello, dimitió y se montó una candidatura que representase, justa y curiosamente, todo lo contrario que su antecesor.

Sus manifestaciones al respecto de la foto de la semana; y añadido antiguos piropos de don Ramón a un ser superior -Butragueño dixit- como la nada demagógica sentencia "Yo prefiero a gente trabajadora que no salga por la noche, como Pepe, Sneijder, Van Nistelrooy, Van der Vaart, Diarra o Robben"; hacen que mi retorcida mente pronostique la enfermedad que tanto daño le hace a don Ramón. Y además, aprovechando que estoy inspirado, pienso que tiene solución. Una difícil y dolorosa operación pero saludable para los madridistas: extirpación.