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lunes, 30 de marzo de 2009

Aún hay esperanza

Es un día feliz para los madridistas de bien. Por fin vemos la luz al final del oscuro túnel. Se ratificó a Boluda y se solucionó el viejo problema del voto por correo en una modélica y ejemplar asamblea. No es osadía si afirmo que creo que volveremos a tener unas elecciones limpias. Que ya era hora. El próximo mandatario blanco será más legítimo que nunca. Y con ello, vuelvo a tener ilusión. Vuelvo a tener fe en esa mágica fábrica de sueños que es Real Madrid y que penosos dirigentes, y malos madridistas, nos han intentado robar en los últimos años. Vuelvo a creer en el Real Madrid como una institución de relevancia mundial. Definitivamente, he superado mi particular crisis de madridismo.

Boluda se ha ganado mi beneficio de la duda que le negué cuando obtuvo el sillón presidencial por haber sido miembro de la directiva del infame Calderón. Presuntamente era conocedor y partícipe de las fechorías y trapicherías de Calderón y sus colegas. Pero ya no me importa. Ayer se mereció el sueldo y mi respeto: aguantó como un jabato la moratiniana jornada, habló y dejó hablar, fue sincero y no se fue por las ramas; mantuvo una postura señorial y respetuosa al socio que hacía años que yo no la veía. Además, escuchó a la plebe y accedió a adelantar el día de las elecciones que, aun siendo tardías, se celebrarán en una fecha más razonable. Sí, señor Buluda, tiene usted razón: hemos salido todos ganadores.

Por poner un pero que, haberlos, haylos siempre, lamento la ausencia de un alto número de socios compromisarios que no les dio la gana de asistir a la probablemente asamblea más importante de los últimos años. Y comentar también lo cutres y demagogos que fueron algunos compromisarios que pidieron el turno de palabra, los cuales no hacen más que justificar mi desencanto con la afición madridista. Patético Toñín el Torero; antónimo perfecto de elegancia y clase. Pero en fin, pedir eso sería el colmen de la felicidad. Es el peaje de la democracia. Respeto para todos; libertad de expresión sin distinción alguna. Una profesora de Historia me lo explicó magníficamente en su día: la democracia de perfecta no tiene nada, sino que es el mejor sistema inventado hasta ahora.




Como parece ser que Fernando Alonso no gana, hay gente que todavía no se ha enterado de que ha vuelto la fórmula uno. Sí, ha regresado; y se presenta, sinceramente, más abierta y apasionante que nunca. Gran fin de semana éste, en Australia. Para resumir, me quedo con tres nombres propios. El primero es alemán y se llama Sebastian Vettel. En mi opinión, es el piloto con más talento y potencial de toda la parrilla. Es muy bueno y además, los tiene bien puestos. Pudo ser ayer listo y conservador, pudo dejar pasar al veloz Kubica y asegurar el podio. Pero no. Eso no le pone a Vettel. No es lo suyo. Defendió con uñas y dientes su segunda plaza. Es talento puro. Recuerden: él no corrió con el difusor ni con el KERN, él iba con su estrenado Red Bull de motor Renaulf, sus manos y un par de huevos. Ya lo comprobarán ustedes: denle un coche bueno, y verán, verán...

Los otros dos son ingleses, para disgusto de muchos. Uno es negro, el odiado y denostado Lewis Hamilton. Su Mercedes ha sido el más perjudicado de los nuevos cambios. Es el que peor situación está respecto de los que se han beneficiado del difusor. Y ahí lo tienen al negro. Carrerón, espectacular remontada, demostrando por qué desde niño se la ha llamado a hacer grandes cosas. Que tomen nota los quejicas de turno. Y el otro, el blanco, es Jenson Button. Con todo merecimiento ganó el gran premio de Melbourne. Me alegró muchísimo de su victoria. Pasó de ser la esperanza inglesa a la oscuridad y el anonimato en menos que canta un gallo.

En fin, qué bonito deporte éste, el de la fórmula uno.

viernes, 23 de enero de 2009

Malos tiempos para la lírica

El indecoroso e ignominioso Ramón Calderón, el falso y mentiroso Calderón; en definitiva, ese farsante que los madridistas tuvimos una vez de presidente salió anoche de copas con unos amiguetes de los que se pueden destacar, como estrellas de la noche, a Nanín y a Bárcenas. Hasta ahí, todo normal. Incluso es comprensible que el presidente celebrara algo esa noche. Engañar tanto y en tan poco tiempo sin que nadie se dé cuenta, salvo Abellán, es todo un éxito. Sí, ya saben, el de la COPE, una mosquita muerta. ¿Qué problema nos puede dar este hombre? Ante cualquier molesto síntoma, siempre nos quedará la consulta del doctor Joserra, trabajador incansable por otra parte y cuyas recetas son seguidas por millones de espectadores. Eso pensarían la calaña de Calderón, para su desgracia, claro. Subestimaron a los poderosos amigos de la cadena -Pedro J, Marca, etcétera-. Ahora, el martirizado locutor de la COPE se ha erigido en héroe nacional. Ya no es José Antonio Abellán el Voceras, sino San Abellán de todos los santos. Aunque me da a mí que la gloria se la ha llevado Marca. Cosas que sólo le pasan a la infame cadena COPE. Cosas de esta España. Ya lo decía el sabio: esto es para listos.

Pero vamos al lío. Que me voy por las ramas. Decía que no me resultaría sorprendente que Calderón y sus más eficaces secuaces brindaran esa noche de no ser porque en sus últimas horas como mandatario blanco jurara por su honor que no les conocía de nada. ¿Nanín, Bárcenas? ¿Quiénes son? No les conozco de nada, manifestaba Calderón nervioso de que le privaran de asistir al próximo evento deportivo. No, por dios, ahora no. Que no me pierdo el Open de Australia por nada del mundo. Ahora entiendo por qué no vi su careto en el Dakar. Supongo que este último hecho despejará dudas a los que aún creen en la inocencia de Calderón. Y es esto a lo que me lleva a una profunda reflexión: ¿Qué ha fallado con este tipo? ¿Tan buen actor ha sido durante su mandato o tan sumamente gilipollas hemos sido nosotros, los aficionados que, como siempre, pagamos el plato? ¿Cómo hemos conseguido que campara por sus anchas en el club más importante del mundo?

Ahora, echando la vista atrás, recuerdo perfectamente las últimas elecciones. Se presentaron hasta cinco candidatos. Los había patéticos -Baldasano-, pseudomafiosos -Sanz-, nostálgicos -Palacios-, continuistas -Villar Mir- e ilusionantes -Calderón-. Sí, a mi modo de ver, por entonces, Ramón Calderón era el candidato más preferible. Presentaba una línea continuadora y mejorada más aún si cabe de la brillante gestión económica de Florentino, exponía también, como su antecesor, la creación de un pabellón deportivo y obtener la catalogación de 5 estrellas del Bernabéu para la UEFA y, lo más necesitado en ese momento, proponía un acertado proyecto deportivo, el cual consistía en contratar al mejor entrenador del mundo, Fabio Capello. Nadie como él para acabar con la sequía del Madrid. Además de prometer estrellas, como Floren, pero jóvenes y altamente preparadas -el famoso Kaká, Cesc y Robben-. Asimismo, el tipo en cuestión, Calderón, sabía idiomas, tenía labia y el expediente limpio. En resumen, lo bueno de Florentino no se toca, pero dispuesto a solucionar y arreglar los errores del Florentinato. Desde mi punto de vista era el candidato idóneo. O el menos malo, porque sinceramente el nivel de los aspirantes a la poltrona blanca era cutre. Cutre por una simple razón: cuando en el Madrid se habla del presidente, siempre se tiene en mente la grandeza de don Santiago Bernabéu.

Visto hoy día, con la perspectiva que da el paso del tiempo, me siento estúpido e ingenuo. No me puedo creer lo que fue o pudo ser Calderón y lo que es ahora. Todo este esperpento me produce trágicas sensaciones para el futuro. No sé si confiar en el próximo que venga, no sé si todavía tengo esperanza en el Madrid -siempre hablando como institución, por supuesto-. Carezco de ilusión alguna por el Real Madrid. Estoy, digámoslo de algún modo, en una crisis de madridismo. Jamás perdonaré a Calderón por lo que nos ha hecho, por lo que me ha hecho. Puedo admitir errores, por supuesto. Errores basados en decisiones equivocadas o por pura ineptitud. Pero no consiento que nos tomara el pelo a todos. Que nos tomara por imbéciles, gentiles marionetas de su mundo fantástico. Y lo que es peor, no puedo tolerar, ni aceptar ni admitir la desastrosa imagen que ha dado el Real Madrid durante todo este periplo. Por todo esto considero a Calderón como el peor presidente de la gloriosa historia del Real Madrid.

viernes, 16 de enero de 2009

Calderón es historia negra

Hoy es un buen día para los madridistas de bien.

Acabamos de conocer el fin del posiblemente presidente más nefasto de la historia del Real Madrid. Nunca pensé que se podían superar los límites de calamidades de Mendoza y Sanz.

Sinceramente hoy es un día para los madridista de verdad reflexionen: debemos aprender de los errores históricos de una puta vez. Sigo pensando que convertir al Madrid en sociedad anónima no es la mejor solución, pero para ello debemos reconstruir el funcionamiento democrático del Madrid: elecciones limpias. No más chapuzas, no más Calderones ni Sanzistas.

Por ello, los socios -un servidor no lo es- están obligados a mirar con lupa a los señores que se presenten a las elecciones. Tienen que ser críticos y exigentes, además de un análisis profundo del cantidato. Señores socios: olvídense de promesas deportivas. El primer objetivo del próximo presidente blanco debe ser recuperar el presitigo perdido como institución. Cualquiera que anteponga tal obligación es basura.

Se cuenta, se dice, se comenta que Florentino Pérez puede volver. Ojalá. Yo le votaría. Este señor expandió al Madrid como institución a límites jamás imaginados. Si Florentino aprende de sus errores en el pasado, los cuales fueron única y exclusivamente deportivos, sería una excelente noticia para el Madrid.

miércoles, 14 de enero de 2009

Flases (V)

Portadas de Marca ayer y hoy. Y las que saldrán en adelante.



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Perfecto. Lo que todos pensábamos, inducíamos, sospechábamos; en definitiva, lo que todos sabíamos se confirma. Ahora la masa social borreguil se dará cuenta del presidente que tenemos. Es el principio del fin de Calderón.

martes, 9 de diciembre de 2008

Confesiones de un madridista cabreado

"Señor Bernd Schuster: debido a los malos resultados del equipo, su imprudencia en las ruedas de prensa y tras consultar con la directiva y estando ésta por unanimidad de acuerdo, tenemos que comunicarle que tiene usted que abandonar el cargo que hasta ahora ostenta"

"Schuster, creemos que lo mejor para el equipo es un cambio de rumbo. Por tanto, está usted destituido"

"Schuster, estás despedido"

"Alemán, majete, ahí tienes la puerta"


Desconozco cómo se lo habrán dicho al ya ex entrenador del Real Madrid, pero conociendo los modales de los dirigentes madridistas sospecho que las formas serán más parecidas a la últimas frases que a las primeras. Sin embargo, el detalle ya no tiene importancia. Ya está hecho.

Es la gota que colma el vaso. Este fin de semana ha finiquitado, por mi parte, cualquier esperanza posible en la directiva y, particularmente, en el hombre que representa al club más laureado del mundo: Ramón Calderón. La bochornosa, vergonzosa, indecorosa, triste, patética, -y así un sinfín de sinónimos- Asamblea de Compromisarios del Madrid, que no hacía más que justificar y confirmar mis opiniones de Calderón y sus colegas; los nefastos resultados deportivos en su parte de responsabilidad que corresponde, como por ejemplo, algo tan insignificante como la planificación deportiva; y la destitución del entrenador en el peor momento, a cinco días de un partido clave para el orgullo del aficionado, imprevista y sin premeditación hacen que un humilde servidor, madridista de toda la vida, se harte. Estoy jodidamente cabreado. La situación es inaguantable. Sin embargo, en un día en el que tengo todo el derecho del mundo a manifestarme en caliente y como me dé la gana, voy a escribir esta entrada fríamente. No sea que se me tache de demagogo.

Por partes. El Real Madrid, por la historia que posee y por la institución que representa, jamás debe dar la imagen que dio el domingo antes los ojos del mundo. Es imperdonable. La entrada y posterior comportamiento -faltando al respeto, insultos y amenazas inclusive- de esos críos llamados ultras en la Asamblea fue lamentable. La actitud del presidente facilitando su entrada es digna de un mafioso siciliano de mitad del siglo pasado. Pero la falta de escrúpulos morales de Ramón Calderón no conoce límites. Enésimo ejemplo de ello son las declaraciones que realizó antes del partido contra el Sevilla en las que se permite el lujo de menospreciar al socio: "Yo me iré por otras cosas, pero por éstos no me voy a ir". Olvida -intencionadamente, estoy seguro- que "éstos" son los socios compromisarios a los que se debe y a los que tiene que rendir cuentas, pues a día de hoy y que yo sepa, los dueños del club son sus más de ochenta mil socios.

Decía un antiguo dicho que la esposa del César, no sólo tiene que ser honrada, sino parecerlo. Igual ocurre con otros valores como la la dignidad, el honor, la honestidad que dudosamente persisten todavía. Pero a Ramón Calderón le importa un rábano. Porque si Ramón Calderón tuviera dignidad, no tendría más remedio moral que dimitir. Simple y sencillamente por coherencia a sus ideas. Su gran apuesta fue Schuster. Para conseguir su capricho tuvo que echar a uno de los mejores entrenador del mundo, el líder de su supuesto proyecto -que, al final, era inexistente; otra mentira- para traer a una persona que sólo había entrenado al Getafe. Apuesta personal; jogo bonito, el tiki-taka. Lo que le mola a la gente. Decidió apostar muy fuerte. Pero no le ha salido bien la jugada. Ha fracasado. Por tanto, si fuera consecuente con sus ideas, tendría que se marcharse, aunque sea sólo por vergüenza torera.

Sin embargo, intuyo para mi desgracia que Calderón no renunciará a Wimbledon, a Ronal Garrós, a los circuitos de Fórmula Uno. No desistirá a la fama y el estatus social que le proporciona el sillón de la presidencia del Real. Este tipo se aferrará a la poltrona como sea. Me baso en lo que vi en la Asamblea: le da igual censurar, coaccionar, chantajear, mentir. Mientras siga en el poder, le da lo mismo. Y eso que lo tiene muy complicado. La masa está en su contra. Ya no son sólo los fantasmas de Florentino que la paranoica mente de Calderón veía a todas horas; la mayoría de los madridistas no le soportan. Ya no es sólo la Cope; de la Morena, o lo que es lo mismo, los medios de comunicación, ya no le ríe las gracias a Calderón. Como dicen los juntaletras, tiene a la opinión pública en su contra. ¿Cuánto durará Calderón?

Para su desgracia, el que ha durado poco es Schuster. Aun así, en mi opinión su despedido es imprudente. Aún se puede ser primero de grupo en la Copa de Europa y el sábado viene el Barça, con motivos de sobra para humillarnos. Poco, por no decir nada, puede hacer Juande Ramos esta semana salvo saludar a la plantilla. Personalmente, nunca me han gustado los cambios de entrenadores a mitad de temporada. No obstante, todo esto no resta responsabilidades a Schuster. Le dieron la oportunidad de su vida y la ha desaprovechado. Encima lo tuvo fácil. Sí, en el Madrid nada es fácil, pero unos lo tienen más complicados que otros. Bernd recogió una plantilla unida, fortalecida por la consecución del título de Liga anterior, cuya mejor virtud era su carácter competitivo. Sólo tenía que aplicar sus ideas, exponer su particular sistema de juego en el Real Madrid. Por un momento, pareció dar con la tecla, con aquel antológico partidazo en el Nou Camp. Pero, por razones que no sé, lo echó a perder. El Madrid siguió sin jugar a nada. En el partido más importante del año, el día del Roma, no dio la cara. Porque aun con las bajas que presentó el Madrid, el Roma tenía un equipo inferior al conjunto blanco. Spalletti, con menos armas y sin mucho ruido, le dio un repaso táctico.

Esta temporada se encontró con dificultades. Es cierto: la magnífica, brillante y eficaz planificación deportiva que dirige Mijatovic no le trajo nada sino al contrario, traspasó a uno de los jugadores con más potencial del mundo, Robinho. Pero no es excusa, con los cuasi mismos jugadores seguía el Madrid sin sistema, sin saber a qué jugar. El Madrid ganaba sí, pero no gracias a Schuster. A cada partido se le veían las carencias: sin estilo, sin sentido táctico, nula capacidad de sorpresa en los cambios, cero preparación y estudio del rival. Cuando los jugadores que ganaban partidos se lesionaron, los resultados empezaron a fallar. Ignoro las razones de las lesiones del Madrid, pero tampoco Schuster ha ayudado. Un jugador, Schneider por ejemplo, que viene de una lesión de gravedad, no se le puede poner titular al segundo partido sin esperar que rinda al cien por cien o que no recaiga de su lesión.

Pero el mayor pecado de Bernd Schuster, y posiblemente el detonante de su destitución, ha sido la imagen que proyectaba de cara a los medios. Un entrenador del Real Madrid nunca puede afirmar que esperaba la derrota (Getafe) o que tal rival es imposible de vencer (Barça). Como tampoco puede quejarse de forma poco elegante del colectivo arbitral ("¿de dónde es el árbitro?"). Denota que desconoce lo que significa representar al escudo blanco. Un entrenador del Real Madrid, al margen de su rendimiento deportivo, debe encarnar una figura pública limpia, de hombre serio y solemne, educado y caballero, siempre con el respeto por delante.

Por último, lo que más me asquea es el madridismo de hoy en día. El madridsmo casposo, rancio, que sólo critica y vive en el pasado, corto de miras, demagogo y simplón; alimentados por el As y el Marca y cuyos símbolos son Toñín el Torero y Tomás Roncero. El madridismo que no quiere a Calderón "porque no ha traído a Ronaldo ni a Kaká". Creo fervientemente en un madridismo lúcido, racional, que no se deja influir por la manipuladora prensa que le rodea. Creo en un Real Madrid respetuoso con la historia pero adaptado a los nuevos tiempos. Que exponga una imagen institucional impecable, internacionalista y no ceñida al territorio nacional -jodida banderita-, dirigido por señores competentes de los que el Madrid se aprovecha y no viceversa. Debe tener los mejores empleados, los mejores profesionales a su disposición: los mejores futbolistas del mundo, vengan de donde vengan, que juegan por ser los mejores en su puesto y no por mitificaciones o servicios hechos en el pasado; los entrenadores de iniciativa y personalidad propia, valientes, decididos y conscientes del club que entrenan. De una cantera sólida, productiva, a la que se le tome en serio, que saque potenciales estrellas para un club como éste y no para medianías. Creo en un Madrid que marque de nuevo estilo y no plagie el de otros, con una visión y un modelo único, suyo, como hicieron en su día don Santiago Bernabéu y Florentino Pérez. Y que por supuesto tenga siempre aspiraciones reales al título que más grandeza ha otorgado al Real Madrid, la Copa de Europa. Sinceramente, nueves Copas de Europa me parecen pocas.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

"Florintinitis"

Con lo comedido que es don Ramón Calderón en sus declaraciones -sobre todo posteriormente a cierto día en una universidad-, siempre con declaraciones políticamente correctas, con frases de hemeroteca y asesoradas, de tópicos gentiles y demás, pero con la sensación final de que este tipo actúa y miente más que habla, resulta que ahora le preguntan por Florentino Pérez y se salta a la torera su estricto régimen de declaraciones prensa mediante, afirmando lo que realmente piensa del que fue su presidente y colega de directiva no hace mucho tiempo.

Al igual que un tercio de la España futbolera, la que no es madridista, padece de madriditis crónica y terminal, creo que don Ramón sufre de enfermedad parecida, -permítanme el lujo- a la que denomino florintinitis. Parece ser que don Ramón, cuando era miembro de la anterior directiva, descubrió secretos de Estado de Florentino que no le dejaron dormir por las noches y, por ello, dimitió y se montó una candidatura que representase, justa y curiosamente, todo lo contrario que su antecesor.

Sus manifestaciones al respecto de la foto de la semana; y añadido antiguos piropos de don Ramón a un ser superior -Butragueño dixit- como la nada demagógica sentencia "Yo prefiero a gente trabajadora que no salga por la noche, como Pepe, Sneijder, Van Nistelrooy, Van der Vaart, Diarra o Robben"; hacen que mi retorcida mente pronostique la enfermedad que tanto daño le hace a don Ramón. Y además, aprovechando que estoy inspirado, pienso que tiene solución. Una difícil y dolorosa operación pero saludable para los madridistas: extirpación.

jueves, 30 de octubre de 2008

Flases (IV)

Calderón desmiente un supuesto uso personal de la tarjeta del Real Madrid

El presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, ha salido hoy al paso de una serie de informaciones difundidas o publicadas por varios medios de comunicación asegurando, en una tensa conferencia de prensa, que "todo, absolutamente todo lo que se indica en las informaciones, es falso o inventado por unos mafiosos, delincuentes y mentirosos".

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¿Y de las declaraciones de Alex Ferguson no hay nada? ¿A esta directiva no le importa que se mancille el nombre del Real Madrid? Sus intereses por delante del Real Madrid. ¿No se supone que son los representantes de los socios madridistas?

O sea, que si yo me hago entrenador o tengo una figura reconocida en el mundo del fútbol, sé que insultar y difamar al Madrid me sale gratis. Pues cojonudo. Qué bonito.

Indignante.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Vuelta a la rutina

Dejado atrás el verano, regresa como siempre el fútbol. Ese puñetero deporte del que juro que no me gusta pero que lo llevo atrapado en la sangre, como si de una maldición -o bentida perdición- se tratara. No sé cómo coño me las apaño, pero sin querer, siempre veo fútbol. Da igual que sea un Manchester-Chelsea de la final de la copa de Europa que un Madrid-Eintracht de Frankfurt en plena y dura pretemporada. La cuestión es ver a veintidós tipos fornidos detrás de una pelota. Afortunadamente, en estos últimos años he reducido la dosis a Madrid y Barça, pero es lo mismo. Veo, escucho, pienso, razono y hasta tengo orgasmos con el fútbol a todas horas. Igual eso explica mis problemas de estudio.

Este año se presenta interesante. Qué original soy, lo confieso. Empiezo por el club que defiende campeonato de liga y que debe ganar -o en su defecto, aspirar hasta el final- la Copa de Europa que, sin embargo, está dirigido por inútiles, sospechosos y hasta mentirosos directivos. La entrevista concedida a la Cadena Ser de ese ilegítimo pero legalmente presidente del Real Madrid por el último ganador del premio "trabajador del año", el dignísimo señor de la Morena, ha sido una de las más escandalosas de los últimos años. A lo mejor, a la plebe -incluído usted, querido lector- no le llamó ni la más remota atención, pero a mí sí y mucho.

Ahí van unos adelantos, que otro día analizaré: Primero, Villa. "No hemos querido comprar a Villa" Desacreditado con una entrada en directo del representante de Villa "El Madrid ha preguntado cincuenta veces por Villa" Segundo, Cazorla "El Madrid quería a Cazorla, sn embargo no quisimos hacerle una faena al presidente del Villareal". Qué tío más majo el presi. No solamente miente como un bellaco sino que expone una excusa ridícula. Cazorla fue un capricho pasajero y repentino tras el no inesperado de Cristiano, el cuerpo técnico (Mijatovic) desestimó y por eso no vino el asturiano. Y eso que era un fichaje fácil. Vas, pagas la cláusula y te lo llevas. Pero no si el presidente se llama Ramón Calderón. Él es caritativo, generoso y bonachón. ¿Cómo le va a hacer eso a los amiguetes de Castellón? Y tercero, Robinho. "Nunca ha sido moneda de cambio" La mentira más gorda de la noche. Si Cristiano viene, Robinho se va. Así de claro era el asunto. Robinho lleva pidiendo la renovación desde mayo, que por cierto, es justísima, porque, como dicen muchos, aunque no haya demostrado nada aún -cuanta demagogia- no es de recibo que un jugador de su talento cobre ¡la mitad que Míchel Salgado! El Real Madrid acaba de perder a un jugador de primer nivel por culpa única y exclusiva de sus dirigentes.

Cambio de tercio. El Atlético de Madrid pisa fuerte. ¿Será éste el año? ¿Volverá a confirmarse como, lo que siempre ha sido, el cuarto grande? Yo, sinceramente, creo que no se van a comer un rosco, pero razones para soñar tienen. Para empezar, tienen un jugador que no tiene su acérrimo rival, el Madird, ni sus rivales este año, Sevilla, Villareal y ¿Valencia?, que no es otro que el Kun Agüero. A ver si este año dan guerra de verdad y acabamos con las ligas monopolísiticas de Madrid y Barça.

Y ya por último, mis felicitaciones a Rafa Nadal. Mi credibilidad sobre el Premio Príncipe de Asturias es mínima, pero este año su ganador es de merecida justicia porque es un deportista que representa como nadie lo había hecho hasta ahora -al menos en España- los valores del deporte.