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jueves, 3 de junio de 2010

No hay tiempo

Quisiera escribir sobre Florentino Pérez, su gestión a todas las escalas. El fútbol es mucho más que una pelota y dos porterías, hay vida más allá de unos simples resultados. Quisiera hablar tanto de Pellegrini como de Mourinho, el nuevo técnico madridista. Quisiera, además, opinar sobre Valdano, al que muchos critican.

Quisiera tratar el Mundial que se nos avecina: de España y sus futbolistas, del absurdo debate de los guardametas, de su juego y del peligro de Del Bosque; así como de nuestros rivales. Quisiera también comentar la final de NBA: de los flamantes Lakers y de los siempre tenaces y orgullosos Celtics.

Quiero hablar de muchas de cosas. Pero no tengo tiempo.

Discúlpenme.

lunes, 10 de mayo de 2010

Un fin de semana completito


Liga: en la mano del Barça está. Esta temporada he roto uno de mis principios: por una vez y sin que sirviese de precedente, me convencí de que ganar un título no era una obligación ni una exigencia. Lo contrario no era sino engañarse uno mismo, desvincularse de la realidad por completo. Los propósitos y objetivos pronosticados dictaban mucho más allá de lograr trofeos. La temporada 09/10 era el año I de proyecto: el comienzo. En consecuencia, era el año de adecuación y adaptación; de crear y realizar; de conjuntar y complementar; en definitiva, de definir los cimientos sólidos de un equipo. Aun así, todo ello nunca había sido históricamente un inconveniente que impidiera la consecución final de un título y que por tanto saciase el sentir ganador de todo madridista (recuerde: "Un año en blanco son cien años en el Real", Valdano dixit). Sin embargo, la envergadura y complejidad del recién estrenado proyecto así como el gran nivel del FC Barcelona complicaba enormemente las opciones de victoria final. Por consiguiente, ahora que la competición casera alcanza a su última jornada, no me sabe mal ni me enrabieta ni me entristece que el Madrid no consiga esta Liga. De hecho, por no querer, mis miras están puestas en cuestiones más alejadas.




Comienza el acoso mediático de Pellegrini. A la campaña realizada por el diario Marca en personalización de su director, el deleznable Inda, se le une también el diario As y la Cadena Ser. O sea, Prisa. O sea, Prisa y Marca, los grupos más poderosos del periodismo deportivo, unidos por la misma causa: largar a Pellegrini y traer a Mourinho. Y ante tal afrenta, no puedo ser más que pesimista. Qué menos si quiero ser realista. Porque quisiera creer y tener fe, pero la experiencia me dice que Florentino y su grupo -Valdano y cía- claudicará. ¿Aguantará esta vez el Real Madrid la presión de la prensa? ¿O bien soy un iluso y los medios ni mienten ni son interesados? Lo cierto es que se esperan cuatro semanas de guerra mediática hasta el pistoletazo de salida del mundial, donde imagino que desviarán el punto de mira. Ya saben mi opinión: no es cuestión de que Pellegrini sea nefasto o magnífico, ni tampoco de que Mourinho sea Dios y Cristo encarnado (visto así, en criterios comparativos, es indudable: Mourinho es mejor entrenador), sino de que no tengo ganas de romper el enésimo proyecto y empezar de nuevo. No me apetece pasarme la vida animando a un equipo que se reinicia todos los años. Así es imposible.



Despedida de Guti. Anda el madridismo un tanto dividido con el hecho de que Gutiérrez cuente sus últimas horas como madridista. Los hay aliviados, felices tipos que respiran tranquilos tras conocer la salida de Guti del Madrid; y los hay -éstos son mayoría- tristes, emocionados y melancólicos por la retirada de su jugador fetiche, un grande incomprendido, uno de los suyos. Yo, fíjense, ni uno ni otro. Ni contigo ni sin ti, que diría aquél. Al margen de las suspicacias estrictamente deportivas -nunca ha sido indispensable en el Real, menos ahora con treinta y tantos años-, el adiós de Guti me deja frío, casi indiferente, intrascendente, tal y como me lo parecía el propio futbolista. Una baja más de final de curso. A lo sumo, me provoca un deje de desencanto, por la sensación de que este futbolista nunca ha sido ni la mitad de lo que pudo haber sido. Todo un talento tirado a la basura, apenas aprovechado, casi inutilizado. ¿Alguna temporada completa y regular en el Real? ¿Alguna vez decisivo y determinante más allá de dos partidos al año? En fin, que adiós, Gutiérrez.



Barça, flamante campeón de Europa. Cuando hace dos años el Regal Barça -por entonces, Winterthur- tocó fondo, nadie esperaba que la recuperación de esta laureada sección azulgrana fuese tan rápida como productiva. En menos de dos años, han pasado de la ignominia deportiva a la gloria de los grandes que otorga la consecución de la Euroliga, la Copa de Europa del basket, ése título que tanto se le ha resistido a lo largo de su historia. Y todo ello tiene un responsable: Joan Creus y su grupo. Ellos han diseñado la magnífica plantilla: Mickeal, Morris, Ndong y, sobre todo, Rubio. Incorporaciones muy acertadas que otorgaron un salto de calidad a una plantilla de buenos jugadores (Navarro, Vázquez). Asimismo, otro tanto de Creus fue su confianza plena en un novato de los banquillos. Xavi Pascual, aun sin ser un fino estilista, su labrado y eficaz trabajo ha dado sus frutos. Porque, y es muy curioso, el éxito de este Barça se explica de manera muy simple: grandes jugadores, una mayúscula defensa y un baloncesto sencillo; todo ello aplicado con mucha intensidad. Conclusión: equipo arrollador. Como así queda refrendado: la temporada del Barça es casi perfecta, inmaculada -aún falta el desenlace de la ACB-. Sus números han sido demoledores: ¡31 victorias, sólo tres derrotas! Y campeón de Copa del Rey. Una barbaridad. Enhorabuena, por tanto.



Red Bull es el rey del mambo. No se dejen engañar. La clasificación del mundial de pilotos no refleja la realidad imperante de la fórmula uno. Si bien lideran la tabla Button y Alonso, no tienen los coches más rápidos a día de hoy. Son los Red Bull, a lomos de Webber y Vettel, los principales dominadores de esta primera parte del Mundial. El mérito de esta escudería es extraordinario, y gran parte de su celebridad actual se debe a Adrian Newey, el ingeniero que ha diseñado el coche. Así pues, se puede establecer una breve conclusión a vista de las cuatro primeras carreras: muy por encima del resto, Red Bull; si McLaren y Ferrari no están alejados en puntos y rendimiento es fundamentalmente por el talento de sus pilotos. Montmeló será una pista aburrida para el espectador pero es un circuito muy clarificado: expone con fina exactitud quiénes son los mejores bólidos. Sólo hay que echar un vistazo a la estadística. Aquellos que copan el podio en el Gran Premio de España suelen ser los que acaban disputando el mundial de fórmula uno.

lunes, 12 de abril de 2010

Certezas que se (re)confirman


A todas luces el clásico en el Bernabéu de la presente temporada resultaba trascendental para los intereses de los dos equipos que disputan por la Liga. La victoria de uno sobre el otro, añadido de la diferencia de goles particular -existiendo traducción, desterremos, por favor, el término gol average-, conllevaba sentenciar el campeonato nacional liguero. Como así fue: aunque enfermizos optimistas o maliciosos engañabobos -como prefieran- se nieguen a admitir tan tajante aseveración, aludiendo al supuestamente desfavorable calendario culé, lo cierto es que el Barça, salvo catástrofe, conseguirá su vigésima Liga española. Sin embargo, el encuentro entre el Real y el Barça no mostró tan sólo quién sería el vencedor del clásico y consecuentemente del título; sino mucho más, el partido del sábado solventó a la perfección la auténtica realidad de ambos clubes.

Por un lado, por los de blanco, se vio a un equipo compuesto de excelsos jugadores, de celebridad y fama sobradamente reconocida, con calidad y talento a raudales y del que se subyace un amplio potencial; pero también se discierne una escuadra joven, recién nacida y conjuntada esta misma temporada, sin antecedentes, sin pasado y casi sin presente y agravada, por tanto, por tales inconvenientes y todo lo que ello suscita. Por otro lado, por los azulgrana, se vio a un conjunto brillante en su forma y su fondo, de igual o mayor notoriedad que su rival; sin embargo, en su contenido se descubre un equipo compacto y brillante, del que sin duda todo su deslumbrante virtuosismo trasluce un trabajo laborioso y largo como respuesta a sus célebres resultados.

El Real Madrid realizó un buen planteamiento, estudió al Barça; le presionó arriba y bien, juntó líneas y confió el ataque a su poderosa pegada. Pero si bien el Madrid se tomó en serio el partido, más aún si cabe se preparó a consciencia el Barça: sabedor de que cómo le iba a hacer daño el Madrid, se fraguó en altos niveles de competitividad. En el centro del campo estuvo la clave, quien lo dominase controlaba el partido. Y fue ahí, en la reñida y combatida batalla por el dominio del juego donde se demostró quién lleva más tablas: el Barça hizo valer su fútbol contrastado, tantas veces practicado y tan bien ejecutado; así como se notó la experiencia de quien ha jugado finales y partidos importantísimos. Conquistado el centro del campo y el balón pues, sólo había que esperar el despiste merengue. No era un partido para tomar riesgos innecesarios. Minuto treinta y dos, falta que saca rápido y en corto que descoloca la formación del Real, Messi, pared mediante, recibe un pase magistral de Xavi que el argentino no perdona. Primera ocasión, primer gol.

En la segunda parte el dominio culé se acentuó aún más. Con firme determinación en su idea y paciencia llegó el segundo y definitivo gol barcelonista. La indecisión de Arbeloa se pagó cara: Pedrito anota solo ante Casillas tras otra genial asistencia de Xavi. Con el cero dos en contra, el Madrid intentó desarbolarse y fruto de ello ocasiones tuvo, pero muy tímidas, sin generar un peligro constante y real. El Barça mantuvo el orden y el equilibrio, la autoridad culé no se rebajó en ningún momento, no perdieron jamás el control del encuentro, tal y como ellos plantearon: seriedad y seguridad, sin descuidos, sin errores. Piqué y Puyol estuvieron francamente bien ante las acometidas madridistas. Sólo hubo un error culé: en un fallido intento de tirar el fuera de juego, Van de Vaart se quedó solo ante Valdés, una ocasión clarísima, inapelable, que sin embargó el cancerbero culé consiguió arrebatar. No seré yo quien diga a Del Bosque cómo hacer su trabajo -error que cometí en el pasado-, pero realmente la internacionalidad sería un justísimo reconocimiento por su excelente campaña.

Al final bastó con eso, con sólo dos ocasiones finalizadas. Fue, por tanto, una victoria trabajada, luchada y peleada; desde el punto de vista del espectador puede que pareciera demasiado fácil, sin ir más lejos, al diario catalán y culé Mundo Deportivo le pareció un baño (!), sin embargo fue todo lo contrario. El Barça tuvo que imprimir un mayor repertorio de juego, ajustarse al rival. Eso habla del empaque del Real; pero también muestra que el fútbol del Barça es a ciencia exacta el mejor realizado de todo el mundo -sobre la belleza y el arte que su fútbol pueda desprender se lo dejo a los cursis-, el más eficaz, el que mejor compite hoy en día. El peleón y correoso pero imberbe Madrid perdió ante el curtido y maduro Barça.

Un clásico radicalmente distinto al disputado hace menos de un año, al dos seis. El Real nada se parece al del año pasado: jugó un partido digno, con holgura, para nada regaló a su adversario la victoria. Asimismo, este equipo es infinamente mejor que el de Juande Ramos, y no sólo jugador por jugador -caso que resulta evidente-, sino que juega mejor y que progresa conforme pasan los partidos y con una plantilla bien diseñada que llama al optimismo de cara al futuro. ¿El problema? Que aun con todas las mejoras, sigue estando por debajo del Barça. A fin de cuentas, el Real Madrid no ganó por una razón muy sencilla: el Barça es superior. ¿Por qué? Porque le saca seis años de trabajo al Real Madrid. Esto es así de fácil. Mientras el Real está en el primer año de su proyecto -y dios quiera que no se lo carguen: Pellegrini debe seguir-, el Barça está en su máximo esplendor de juego y resultados. Ésa es la realidad.

Por consiguiente, el FC Barcelona encarrila un título que difícilmente se le escapará; mantiene así el nivel competitivo y el carácter ganador y centra sus objetivos en la competición más prestigiosa del fútbol profesional: la Copa de Europa. Porque, sin duda, está en el mejor momento de su historia. Por más que determinados aficionados culés y cierta prensa perfectamente reconocible tengan tan pobres y cortas miras, siempre ancladas en su archienemigo de la meseta, lo cierto es que tutean a la historia: el Barça está en camino de dictar una hegemonía mundial -palabras mayores-. Mientras que la élite del fútbol, los Manchesteres, Ínteres, Chelseas y demás pelean por los títulos y el reconocimiento del presente, el Barça lo hace por inscribir su nombre con letras de oro en la historia, alcanzar, así pues, la gloria eterna que se le otorga a los pocos que han conseguido marca una época en el fútbol. Si se confirma la consecución de la Copa de Europa por parte del Barça, no habrá sino realizar un punto y aparte a la hora de clasificar a esta mitad de final de década que ya finaliza, mencionarla y registrarla como la época imperial del Fútbol Club Barcelona, toda suya. Tres Copas de Europa en cinco años sería una proeza digna de los grandes de la historia.

domingo, 4 de octubre de 2009

Algunos apuntes del Sevilla - Real Madrid


Estoy descuidando mucho últimamente el blog. Así que aprovecho el rato que tengo tras ver, animar, sufrir y mencionar a la madre de muchos en el partido del Plus para exponer mis impresiones. Por supuesto que esto no es una crónica, esto es, seré intencionadamente subjetivo. Aunque bien pensado: ¡que alguien me muestre una crónica objetiva en la prensa! ¡Pagaría por ellas!
Hemos perdido. Y sin excusas. A todos los pensadores, analistas y demás sabiondos del deporte que proclaman que la derrota a veces viene bien, les diré de manera rotunda que no son madridistas. Así que desconfíen de ellos, ignórenles. El Real Madrid jamás debe perder, nunca se debería de dar semejante circunstancia en nuestra rutinaria y tranquila vida. Jameis, never, nie. Aquí, en este equipo, los debates y coloquios, las discusiones, los intercambios de opiniones; así como las críticas, los reproches y las mentadas de madre correspondientes se hacen siempre partiendo de la victoria. Al que no entienda eso le rogaría que se hiciera de otro equipo, si no es mucha molestia.
Vaya por delante un aviso: esta entrada puede pecar de alarmista y demagoga. Por ello, les indico que, en el caso de observar dicho tono, lo focalicen en detalles y puntos concretos. De ningún modo en el fondo y contenido. Quiero decir con esto que confío plenamente en este equipo, en Pellegrini y en Valdano. Creo en el proyecto. Y por supuesto, aunque tal vez la entrada muestre lo contrario, que soy de los que piden paciencia y tiempo. Por coherencia y sentido común, nada más.
Primero y lo más importante de todo: Maldito sea Raúl. Otra vez con lo mismo. Se continúa cometiendo la más grande y gorda equivocación del Real Madrid en su último lustro; error que debería entrar con mayúscula en la historia negra del Madrid. Ni leyenda negra ni Franco ni leches. Uno de los grandes puntos oscuros de la gloriosa historia del Madrid ha sido el inexplicable empeño de colocar en la titularidad a un futbolista literalmente acabado.
Primer partido serio y otra vez con el caduco Raúl en el once. En otras palabras, nos enfrentamos a un rival duro y nosotros le otorgamos la singular ventaja de jugar con uno menos. ¿No querían emoción? Pues nada, ahí la tienen.
¿No se podía haber quedado en Copenhague?
Realmente, el asunto Raúl es muy cansino. Y desesperante.
Segundo: Qué bueno es el negro; qué grande que es Diarrá. El partido de Mahamadu Diarrá ante el Sevilla, considerando algunos detalles sin importancia como la dureza y competitividad del rival, como que el propio futbolista lleva tiempo sin ritmo de competición, como que está en un equipo en construcción, como... Qué coño. Sin matices ni tonterías: Diarrá ha estado de puta madre. Inconmensurable.
Tercero: I believe in Pellegrini. Creo en el chileno, como decía líneas atrás. Me parece un señor inteligente y cabal, al margen de que es un buen entrenador. Por ello y por innumerables motivos más, estoy dispuesto a darle todo el crédito del mundo. Lo defenderé a capa y espada; hasta que la razón y/o la lógica me lo impida. Pero tal hecho no quita que esté un poco mosca con determinadas decisiones suyas. Para empezar: debería ser más pragmático con Raúl. Al banquillo sí o sí. Sin medias tintas. Creo, además, y esto lo digo con humildad, que el método y la forma de jugar al fútbol que está implantando al Real Madrid, trabajo arduo y complejo y que llevará meses -dicho sea de paso-, tendría una progresión más rápida y productiva si apostara por un centrocampista -volante- en detrimento de un delantero. Y, finalmente, hoy creo que no ha estado fino con los cambios.
Cuarto: Una vez me dijeron que no tenía ni puta idea de fútbol por afirmar que prefería en el puesto del lateral izquierdo a Heinze antes que a Marcelo. Que para mí, añadí, rendía mejor de extremo. Tal vez tuvieran razón, pero Marcelo no mejora en labores defensivas. Todos los esfuerzos del brasileño se van al garete en cuanto se enfrenta a un digno adversario. Hoy ha estado horrible. Y ya debería de saber manejárselas él solito. Que el bueno de Diarrá no va a estar siempre para ayudarle.
Quinto: ya leo y escucho críticas hacia Xabi Alonso. Efectivamente hoy no ha jugado bien, no se lo voy a negar a ustedes. Pero lo veo como algo normal y totalmente comprensible. El rendimiento del vasco irá en función del juego del Madrid. Si Alonso juega bien, el Real Madrid también. Lo mismo ocurre con el Xavi catalán: es imposible que el Barça juegue bien con un Xavi nefasto. Sus roles, sus labores, su juego en definitiva, van de la mano del juego del equipo. Y viceversa. Así lo exime su posición. Todo lo contrario que en otras desmarcaciones, como la de un delantero.
Naturalmente, el Madrid no ha jugado bien en el Sánchez Pizjúan. He ahí una de las razones de la derrota.
Sexto: Tenía pensada una larga entrada sobre Casillas. Y no hablaba precisamente bien del mostoleño. Sin embargo, por su partido de hoy la aplazaré. Bien Casillas, bien. Sigue cerrando mi boca, no pares.
Séptimo y breve: A Higuaín se lo están cargando. Benzemá será un crack, no duden. El partido de hoy no era para Guti; al menos de titular no, de revulsivo la cosa hubiera sido bien distinta. ¡Qué! ¿Es bueno Cristiano Ronaldo o no? Cómo me gusta ver a Florentino en el palco: no merece sufrir, ¡por todo lo que ha hecho el Madrid debería de ganar todos los partidos del año y por goleadas!
Y por último les doy un consejo, que nunca viene mal. Ni se les ocurra mañana -por hoy cuando lean esto- leer un maldito periódico. Con la derrota del Madrid, salen de sus cavernas las garrapatas de siempre. No abran un diario deportivo, no pongan la tele, quítenles las pilas al transistor. Busquen y lean, en cambio, por la blogosfera. DRJ, Luisi, Chechu, Blanco Doble, Wolllen y demás les explicarán todo lo que necesitan saber.