Con Mourinho hemos sido groseros, marrulleros y protestones; hemos despreciado los buenos modales y hemos despreciado al adversario; hemos metido el dedo en un ojo, hemos sido sancionados; hemos sido odiados por el colectivo arbitral. Hemos tirado una Liga en noviembre y hemos sido humillados contra el Barça; hemos arremetido contra empleados de nuestro club; hemos atacado a leyendas propias; hemos cargado contra todo el mundo. A diestro y siniestro.
Pero hemos sido valientes, dignos y orgullosos, hemos denunciado y puesto el grito en el cielo; hemos sido pasionales y vehementes, hemos sido racionales y coherentes; hemos dicho la verdad más dolorosa. Hemos incorporado el vocablo "top" y hemos desterrado la palabra "mito"; hemos gestionado y dirigido desde la profesionalidad absoluta; hemos instalado la meritocracia y hemos sido independientes de la prensa; hemos sido competitivos y hemos jugado un fútbol de escándalo (año 11/12). Hemos sido ofensivos, goleadores y atractivos sin ceñirnos al libro fundamentalista de la posesión.
Hemos sido temidos y respetados, hemos enterrado los periodos de la vergüenza y hemos vuelto al ring de los grandes; hemos combatido contra los mejores; hemos sido punteros. Hemos retado a uno de los mejores equipos de la historia y hemos sido capaz de herirle y ganarle. Hemos sido elitistas y lo hemos demostrado.
Hemos vuelto a pelear por todos los títulos (menos esta Liga), hemos ganado títulos y hemos caído con honor, peleando hasta el último minuto y en el último escalón. No hemos caído bien a nadie salvo a madridistas, no hemos puesto la otra mejilla, no hemos claudicado a la prensa, no nos hemos rendido nunca. Hemos sido el puto y jodido Real Madrid.
He defendido a Mourinho hasta la extenuación. Hasta las últimas consecuencias. A las duras y las maduras. No me arrepiento. Porque así lo creo. Y lo he hecho desde la razón y la pasión.
Mourinho, aun con sus fallos, es el Madrid que siempre quise.
Este blog es una mirada muy personal sobre el mundo del deporte. Abierto en 2006, cuando un servidor tenía 16 años, el cuaderno es un recorrido íntimo de más de diez años: contiene desde las observaciones de un adolescente sobre sus pasiones -el fútbol, el baloncesto o la Fórmula 1- hasta las reflexiones actuales, muchas de ellas publicadas en prensa.
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lunes, 20 de mayo de 2013
Mourinho y el Real Madrid
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martes, 2 de abril de 2013
La virtud del mito nunca se toca
Ha vuelto a ocurrir. "Lo que sucede con Iker Casillas es humillante y una desgracia para el Real Madrid", afirmó ayer rotundamente Santiago Segurola en su charla digital en 'marca.com'. Se repite la historia. Nuestro periodismo deportivo, esta vez mediante su estandarte más ilustre, vuelve a cubrir las espaldas al ídolo nacional cuando sufre su primer aviso de vulnerabilidad. Así sucedió exactamente durante todo el ocaso de Raúl, a quien se le defendió hasta las últimas consecuencias, aun cuando su estado -futbolístico, se entiende- distaba a años luz de la élite.
Seré claro: señalo -denuncio- la semejanza en el tratamiento dado a los dos mitos en esta etapa especial de su carrera. No quiero, para nada, establecer una comparación directa entre Casillas con Raúl, pues no procede todavía. Mientras el delantero tuvo cinco años horribles, Casillas sólo ha mostrado cinco meses de rendimiento discutible. Mourinho reaccionó y le envió al banquillo. Un mensaje contundente; opinable en las formas, verificado en razones. El resto es la embaucadora historia que ustedes conocen: Adán no fue titular porque estaba en mejor estado de forma que Iker, sino por demérito de este. El objetivo era llamar la atención al portero titular y buscar una respuesta; Adán, pese a su titularidad, no cambiaba su estatus de suplente. La desdicha tuvo que aparecer: Adán fue expulsado, Casillas regresó al once obligado por las circunstancias y, la ironía se retorció aún más, se lesionó. Pero Adán no pudo ser titular ante Diego López porque simplemente nunca existió esa posibilidad.
Alfredo Relaño atacaba a los instintos primarios del lector madridista. Imagine que el Madrid se queda sin Cristiano Ronaldo durante dos meses. Imagine que Callejón ocupa su puesto. Imagine que el canterano juega fenomenal. ¿Tendrían ustedes dudas de la reaparición de Cristiano en la alineación?, remata. Lo cierto es que su tesis, absolutamente tendenciosa, se desmonta sola. En primer término, por incompatibilidad, porque no se sitúan en igualdad de condiciones. La posición de jugador de campo de Cristiano ofrece mil variantes por la irremediable y única decisión de seleccionar a un portero. Se inventaría una fórmula que aunara a los dos futbolistas y que beneficiase al grupo. Y segundo, porque el director de 'As' obvia, o quiere obviar, que la lesión de Casillas coincidió con un flojo rédito deportivo. Si Casillas cayera en desgracia rindiendo a un nivel estratosférico (Relaño lo ha comparado con Cristiano, subrayemos eso), por supuesto que habría que preservar el derecho a recuperar la titularidad. Es más, el debate podría parecer razonable.
La oposición de la prensa deportiva española causa vergonzante estupor. 'Marca' y 'As', juntos en la misma batalla. Como en los viejos tiempos. Actúan con desmedida vehemencia y mezquino fundamentalismo; como -muy- temerosos de perder un bien preciado, como si la virtud de sus mitos fuera inviolable e imperecedera. Pero lo cierto es que el periodismo deportivo gestiona funestamente el declive de los grandes. Ese no es el camino. No se trata de minusvalorar la intachable hoja de servicios de Casillas al madridismo. Al contrario: titular o suplente, sigue siendo una leyenda del club. Nadie duda del talento, de su calidad y de su vigor. Ni siquiera de su voluntad y fe (murmuran sobre presuntos topos y sobre camas al entrenador, que no creo personalmente). Sino del nivel competitivo actual, de su estado de forma y su rendimiento. En el verbo deportivo, siempre conjugado en presente, está la diferencia: no se trata de ser el mejor, sino de estar mejor. Es el prisma en el que se basa la meritocracia, instaurado por Mourinho. El Madrid no debería permitir que sus viejas glorias se conviertan en rémoras. Verbigracia, Bernabéu no renovó a DiStéfano y a los dos años se consiguió la sexta Copa de Europa.
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viernes, 27 de mayo de 2011
Era imposible

Cuando Florentino Pérez reapareció en mayo de 2009, arguyó su regreso en la decadencia institucional a la que estaba sujeto el Real Madrid de Calderón, la dejadez y mediocridad del proyecto deportivo, tan alejado de lo que exige su historia y porque, en una frase textual, "había aprendido de sus errores". Aquella sentencia, tan célebre como comentada en el madridismo, se atribuyó al propósito de corregir su errática política deportiva que le llevó al fracaso y posterior dimisión en su primera etapa en el club. Se advertía también que la frase era algo más que un vano intento de subsanar aquello de "Zidanes y Pavones", que supongo que es lo que interpretó en su mayoría la afición; era toda una declaración de intenciones de cambiar la estructura interna del club en su totalidad en vista de no cometer los inequívocos del pasado. Los jugadores, los flamantes fichajes y los acertados desconocidos, eran la forma del proyecto, la cara visible; la refundación íntegra del organigrama del club, su fondo, el contenido.
Así lo creyó un servidor cuando descubrió los cargos atribuidos al segundo hombre de Florentino Pérez: Jorge Valdano. El argentino retornaba al Real Madrid de la mano de Florentino, pero se le designó un cargo aparentemente distinto al que ejercía en su primera etapa: no volvía como director deportivo, sino como director general. Este hecho supuso -o, reitero, así lo creí yo- que el ideario futbolístico de Valdano quedaba en un discreto segundo plano; al argentino se le contrataba por otros motivos. Un director deportivo es el responsable directo del proyecto deportivo, con totales funciones para la parcela deportiva; suya es la responsabilidad de la contratación del técnico y de los jugadores que se fichan así como se traspasan; es quien ejecuta un plan deportivo, un estilo. Para eso se le colocó en verano de 2000, cuyo resultado, desde el prisma del trabajo asignado a Valdano, no fue muy positivo (otra cosa fue la marcha deportiva del equipo, que vivió sus mejores éxitos). Lo cierto es que las ideas futbolísticas de Valdano siempre han sido muy discutibles.
Pero esta vez no. En esta ocasión no se le contrató por su gusto futbolístico, sino como ejecutor de un cargo que solicitaba las mejores virtudes de Valdano: director general del Real Madrid. Su trabajo se resumía en la representación institucional del Madrid; ser la voz del club. El tipo que refleja públicamente las posiciones del club; el tipo que explica y expone qué hace el club y por qué lo hace; el tipo que defiende notoriamente al club de sus detractores; en definitiva, el tipo al que lanzan a la prensa. El quehacer diario de portavoz de una gran entidad pero con un cargo consecuente (¿a quiénes se buscan cuando hay crisis si no a los más altos y gordos ejecutivos?). Todo ello requería de una imagen impecable y una retórica brillante, y Valdano era el mejor, máxime en un ámbito -el fútbol- donde la vulgaridad y la zafiedad reina en abundancia. Y es precisamente por este matiz, el del cambio de funciones, lo que me pareció acertado en su día, pues se le eximía de tomar responsabilidades deportivas en pos de sacar sus mejores cualidades al servicio del Madrid.
Y llegó Mourinho. Incoherentes me parecieron quienes señalaban la incompatibilidad de Mourinho con Valdano, pues sus cometidos trazaban por caminos diferentes. No había razón alguna para el choque entre ellos. La labor de Mourinho es el fútbol y todo cuanto le concierne, el ámbito deportivo; Valdano, apoyar y explicar públicamente la postura institucional del Madrid. Es más: radié de felicidad por la posibilidad de ver conjuntamente en mi equipo a dos genios de la comunicación trabajando codo con codo. A ver qué periodista se iba a atrever. También era un claro indicio de dominar el discurso futbolero, de arrebatárselo al Barça. Casi nada: ganar al Barça en el campo y en la imagen. Sin embargo, un año después de la llegada del técnico portugués y confirmada ya la salida de Valdano, mi gozo queda en un pozo.
Por mal que le pese a la prensa y a mí (aunque por motivos bien diferentes), quien se ha equivocado en este año ha sido Valdano. No encuentro en Mourinho motivo alguno. Me explico: muy ilusos eran quienes creían que Mourinho se iba a limitar a entrenar a su equipo; nada ni nadie iba a cambiar la personalidad del técnico y su manera de concebir el fútbol. El club tenía que tener muy claro a quién se contrataba y eso pasaba por aceptar a Mourinho en su totalidad. No hay medias tintas ni defectos que pulirle. Luego, si no querían el discurso Mourinista, no debían de haberle fichado. En caso contrario, se requiere apoyo incondicional. No hay más. Por otro lado, Valdano erró al creer que podía tener cierta autonomía en el club. Valdano se extralimitó de sus funciones. No estaba para juzgar si Mourinho hacía mal hablando de los árbitros; al contrario, estaba para respaldarle íntegramente. No lo hizo, dudó y por ahí empezaron los problemas. No se descarta tampoco (pero de eso no tengo ninguna certeza) que Valdano se entrometiese en el terreno deportivo: error más gordo aún.
Aunque tarde, Valdano rectificó: dijo que si había que tomar distancia con Mourinho, se tomaba (declaraciones textuales). Pero el daño estaba hecho. Mourinho no le perdonó y en el club se crearon dos frentes que no beneficiaba en modo alguno al Madrid. Sus razones tendrá cuando siempre se negó a dialogar con Valdano, Florentino mediante. Lo cierto es que la realidad manda, y lo que podría haber sido un gran dúo a lomos del Madrid se quedó en nada; la situación era ya irremediable. Florentino, y es el segundo verano que toma decisiones arduas, tuvo que mojarse. Ha hecho bien. Era inútil mantener una relación rota. Y de paso coloca al club estructurado sin fisuras, bajo una misma línea y congruente, en un organigrama de apariencia muy anglosajona. La elección de Jose Ángel Sánchez, hombre fuerte de Florentino y pro-Mourinho, es coherente. Aplaudo, por tanto, la resolución del presidente. Pero me pregunto si era esto lo que pensaba para su Madrid cuando volvió.
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martes, 17 de mayo de 2011
Reflexiones finales a vuelapluma
La temporada alcanza a su fin y toca la hora de los balances finales. De todo ha pasado este año y de mucho quería escribir, pero no ha sido así. No ha sido por falta de tiempo, precisamente. Otros motivos. Por ello, he aquí en pequeños renglones ciertas reflexiones merengues de un servidor en vista de esta temporada 10/11 futbolera que finaliza:
Al año que viene no tengo ninguna duda de que estaremos mejor. Tomo como dogma y referencia una sentencia de José Mourinho: "Mis equipos son mejores en mis segundas temporadas."
- En perspectiva, tomando todas las circunstancias que han rodeado al Madrid, el año es de notable, satisfactorio. Se han cumplido los objetivos reales: se ha peleado una Liga con un ritmo de puntos muy alto (en cualquier otro país seríamos campeones), se ha logrado la Copa y se ha vuelto a la élite del fútbol continental, las semifinales de la Champions.
- Los ilusos y engañabobos dirán que no se puede dar por bueno un año en el que se gana un título menor. Pienso que sostener tal teoría es vivir ajeno a la realidad. No olvidemos: entrenador nuevo, jugadores jóvenes en su mayoría, proyecto re-empezado. Lo que viene a ser el año I. Y ante un rival fortísimo en la Liga, como es el Barça, dominador del último lustro europeo junto con el Manchester United.
- Sí, hay una gran inversión detrás del proyecto, jugadores de primer nivel, una gran plantilla y uno de los mejores técnicos -si no el mejor- del mundo. Pero eso no garantiza nada: se requiere trabajo y paciencia, amén de una correcta dirección del mismo. El resto es demagogia barata y palabras huecas.
- Hemos avanzado mucho respecto del Barça. Por vez primera en tres largos años, se ha tuteado al Barça. El título de Copa da fe de ello. Sigue estando por arriba, cierto; pero ya no nos saca dos peldaños como antaño.
- En su día dije NO al cambio de entrenador, dije sí a la continuidad de Pellegrini. No me retracto. Lo creí únicamente por razones de estabilidad y continuidad, porque consideraba que construir de nuevo era perder el tiempo, retroceder. La labor de Pellegrini se quedó inacabada; aún me faltó un año más para juzgar con propiedad. En su haber no olvidaré que fue el primer entrenador que sentó a Raúl.
- Dicho esto, y visto el primer año de Mourinho, debo rendirme a la evidencia: ha mejorado a Pellegrini. No hemos perdido el año. Meritazo del técnico portugués. En todo caso, lamento que no se hubiera contratado hace dos años, en el primer año.
- Decir que estoy contento con Mourinho es poco. Mourinho es una de las mejores cosas que le han ocurrido al Real Madrid desde hace mucho tiempo. No hablo sólo de su labor deportiva como técnico. Ha cambiado el club por dentro. Y lo que le queda. La estructura del Real Madrid es hoy día acorde a un club de élite.
- Florentino Pérez ha logrado lo difícil. Ahora toca lo fácil: apoyo incondicional al técnico.
- Por primera vez en mi vida creo que se están haciendo bien las cosas desde todos los ámbitos. Sólo falta que la pelotita entre. Y eso, reitero, es cuestión de dar tiempo; mantener lo que funciona y corregir lo que falle (que es poco, por fortuna).
- Primer año sin Raúl: bueno para el Real. No estábamos locos quienes criticábamos el rendimiento y el estatus que tenía el siete en el Madrid. Su marcha, necesaria desde hace mucho tiempo, ha sido buena para las dos partes: para el equipo y para el futbolista. A los dos nos ha ido mejor separados.
- No entiendo los reproches a Valdano. Es Director General, no Director Deportivo. El matiz es muy importante. Su labor es representar a la directiva en los aspectos deportivos del club (fútbol y baloncesto). El primer nexo entre directivos generales y la parcela deportiva: delegar es su trabajo y no planear y ejecutar como erróneamente se cree. Si alguna vez se entrometió en el fútbol, ya se encargó Mourinho de señalarlo. Y la reacción del argentino fue impecable.
- Pardeza es el responsable de la dirección deportiva de la sección de fútbol. Muy poco se habla de él. Y es una pena: es el principal culpable de los fichajes de DiMaría y Ozil. O si no es así, que alguien me diga quién ficha a estos tipos. Los tiempos presidencialistas ya pasaron: de todos los fichajes (quince) que se han realizado en estas dos últimas temporadas, francamente sólo veo la mano de Florentino Pérez en Kaká. Cristiano no lo fichó él.
- Me gusta la política de fichajes actual del Madrid. Hace años, lo normal es que Ozil hubiese triunfado en un equipo rival. Hoy no ocurre así. Con Sahin se mantiene la línea. Y me gusta. Puede que salga mal (como Canales, de momento), o puede que salga un crack (Ozil), pero joven potencial que se vislumbra en Europa, jugador que acaba en el Madrid.
- Hablemos de futbolistas. Cristiano es un jugador brutal. Estamos ante un futbolista irrepetible. Y me temo que el madridismo no lo valora en su justa medida. Ozil me ha fascinado, como a todos. De DiMaría tenía una concepción negativa de su etapa en el Benfica y en la selección argentina, y sin embargo su temporada ha sido muy buena. Supongo que algo tendrá que ver ahí Mourinho. Y Marcelo, un lujo.
- Benzemá está demostrando su tremendo potencial. De Higuaín y su valía no hay dudas. Adebayor fue un acierto de Mourinho. Sí: tenía razón, hacía falta otro delantero. Era necesario. Por otro lado, muchos han matado a Kaká ya, pero yo no lo traspasaría. Quiero verlo bien físicamente y con regularidad. Aún no lo he visto, es por ello que aún le espero.
- Mahamadou Diarrá erra irrecuperable para el máximo nivel. Lass es un caos como mediocentro, así como poco fiable. Khedira es un jugador infravalorado y no sé por qué pero me lo esperaba. Yo, que no tengo ni puta idea de fútbol, sé valorar que no es mediocentro (interior puro y duro), y es ahí donde se las ha visto el alemán durante todo el año. Su trabajo y empeño es muy loable. Y su importancia en el equipo, vital: su mal partido en el Nou Camp de noviembre, explica bastante el 5-0; del mismo modo, su gran rendimiento en Copa explica la victoria madridista. De Xabi Alonso no tengo palabras. Asistimos a uno de los mejores centrocampistas del mundo.
- Sexta temporada en el Real Madrid de Sergio Ramos y sexta temporada que no cumple con las expectativas. La irregularidad de este futbolista se me antoja alarmante, máxime cuando se le presupone un alto potencial. El Barça tiene en Alves un privilegio único en el mundo. Es el plus del Barça. Como lo fue Roberto Carlos en el Real durante años. Con Ramos no es así. El Madrid tiene en su banda derecha un jugador que no marca diferencias en ataque ni se caracteriza por su constancia en la fase defensiva. Se hace urgente una reflexión. Y la respuesta tal vez esté en que no es lateral sino central.
- Casillas sigue teniendo lagunas inadmisibles en un portero de su nivel. Pero jamás vi un portero tan determinante como él. Otro año sin mejorar, pero fue decisivo en la Copa. Como en el Mundial. Como en la Eurocopa. Como en la Novena. Para lo bueno y la malo, Casillas apenas ha cambiado en diez años de carrera deportiva.
¡Hala Madrid!
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miércoles, 20 de abril de 2011
La Copa de Pep y Mou

Reflexionaba un servidor en una entrada pasada acerca del paupérrimo y lamentable trato dado a la Copa de España. Argüía que tanto la dejadez y la mediocridad imperante en la RFEF, organismo organizador del torneo, como el escaso y casi indiferente interés de los clubes participantes, amén de la apatía de las televisiones, conformaban, en suma, un conjunto que no hacía sino lastrar el histórico prestigio de la Copa de España. Sin embargo, tres meses después, este servidor está a punto de hacer el ridículo; pues hoy, miércoles 20 de abril, se prevé que sea la final más vista de la historia.
Nada más lejos de la realidad. Sigo creyendo lo mismo. Sigo pensando que la Copa es un trofeo muerto, defenestrada por todos; mal administrada y minusvalorada en su totalidad. En resumen: en comparación entre lo que pudo haber sido y es, esta Copa es una mierda (no encuentro definición más precisa). Y que a falta de una verdadera transformación, sólo un milagro podría cambiar el signo. Cosa que ha ocurrido. Si hoy más de diez millones de españoles se sentarán ante el televisor, si hoy Villar se vanagloriará en el palco, si mañana TVE presumirá de audiencia, si el día de mañana esta final será recordada por sus vencedores, se deberá única y exclusivamente a dos hombres: José Mourinho y Pep Guardiola. O Pep y Mou, como quieran.
Pues sólo el real interés y deseo de los técnicos del Real Madrid y el Barcelona han propiciado el fenómeno que el mundo entero verá hoy. Desde el comienzo de la competición, creyeron en ella; dieron el todo por el todo, nunca ninguneándola y gestionando sus plantillas para la victoria final. Así lo certifican varios ejemplos. En el lado azul y grana todavía colean las palabras de Guardiola ante la visita del Ceuta en una eliminatoria ya resuelta, acusadas por muchos de cursis y pasadas de frenada –entre los que me incluyo-. Pero hay un hecho que va más allá de las palabras: el día del Betis.
Aquel día vino el líder de la Segunda División al Nou Camp en el momento cumbre de juego del Barça, en un partido de apariencia fácil y sencilla; además, era la resaca post-balón de oro. El típico partido para reservar estrellas y sacar suplentes. No obstante, la sensación final, a pesar del contundente resultado (5-0), fue la de un Barça anulado en su juego. El Betis de Pepe Mel fue ante todo un ataque frontal a su sistema. ¿Saben cuál fue la alineación del Barça aquel día? La mejor posible, menos Pinto y el lateral zurdo. En efecto: Alves, Puyol, Piqué, Maxwell; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro, Villa y Messi. Alineación de gala. ¿Qué hubiera pasado con otro equipo en cancha? O más simplificado aún: ¿Se imaginan ese partido sin Messi, autor de tres goles?
Aquella eliminatoria confirmó que Guardiola se tomaba muy en serio la competición. En el otro lado, el merengue, también hay ejemplos significativos. Mourinho apostó siempre por un bloque en su mayoría compuesto de jugadores titulares. Cristiano Ronaldo, titular indiscutible. Por citar un partido: el día del Levante (8-0); Xabi, Ozil, DiMaría, Cristiano y Benzemá partieron de inicio. Tal fue su convicción en esta competición que no dudó ni siquiera con su portero titular. Dudek tan sólo disputó minutos en la vuelta ante el Levante. Otro punto a favor de Mou es la firmeza mostrada en eliminatorias contra Atlético y Sevilla, equipos tradicionalmente más peligrosos en este tipo de compitición y que, sin embargo, esta temporada apenas dieron sensación de poder disputar la eliminatoria.
Así que hoy, antes de que el arbitro dé el pitido de salida, antes de que mi corazón blanco me ciegue por completo y entre de lleno en el partido, animando como un becerro al Real, brindaré por Mourinho y por Guardiola. Por permitirnos disfrutar de tan glorioso espectáculo. Se lo debemos.
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jueves, 3 de junio de 2010
No hay tiempo
Quisiera escribir sobre Florentino Pérez, su gestión a todas las escalas. El fútbol es mucho más que una pelota y dos porterías, hay vida más allá de unos simples resultados. Quisiera hablar tanto de Pellegrini como de Mourinho, el nuevo técnico madridista. Quisiera, además, opinar sobre Valdano, al que muchos critican.
Quisiera tratar el Mundial que se nos avecina: de España y sus futbolistas, del absurdo debate de los guardametas, de su juego y del peligro de Del Bosque; así como de nuestros rivales. Quisiera también comentar la final de NBA: de los flamantes Lakers y de los siempre tenaces y orgullosos Celtics.
Quiero hablar de muchas de cosas. Pero no tengo tiempo.
Discúlpenme.
Quisiera tratar el Mundial que se nos avecina: de España y sus futbolistas, del absurdo debate de los guardametas, de su juego y del peligro de Del Bosque; así como de nuestros rivales. Quisiera también comentar la final de NBA: de los flamantes Lakers y de los siempre tenaces y orgullosos Celtics.
Quiero hablar de muchas de cosas. Pero no tengo tiempo.
Discúlpenme.
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