Este blog es una mirada muy personal sobre el mundo del deporte. Abierto en 2006, cuando un servidor tenía 16 años, el cuaderno es un recorrido íntimo de más de diez años: contiene desde las observaciones de un adolescente sobre sus pasiones -el fútbol, el baloncesto o la Fórmula 1- hasta las reflexiones actuales, muchas de ellas publicadas en prensa.
lunes, 20 de abril de 2026
La decisión de Vinicius
jueves, 5 de agosto de 2021
Messi
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| Leo Messi. Foto: DIARIO OLÉ |
Muchos disfrutaron de su inmenso talento. Yo no. No pude ni supe: explíquenme cómo se disfruta de semejante bestia que vestía de azul y grana y cuyas hazañas castigaban al Real. Lo respeté y lo valoré, sí; aprecié el privilegio de contemplar a uno de los más grandes del Olimpo, consciente de presenciar en directo al talento más sublime que ha visto el fútbol español desde Maradona. Pero sobre todo lo temí y lo sufrí. Cada genialidad, cada brillante acción repetida con una asombrosa regularidad, era una puñalada para el madridista, para goce y deleite del culé. El desafío del Madrid fue mayúsculo: competir en la era de Messi. Y el corolario dejó sangre y lágrimas: el dolor de ceder el trono de la Liga durante diez años y la desazón de que la Orejona viajara a Barcelona cuatro veces. Por no hablar de la cuchillada casi persistente de los clásicos. Fue una pesadilla, un tormento que duró demasiados años. Se marcha el rival más temible que ha soportado y soportará el Real. Su leyenda elevó al fútbol español, enalteció a su club como ningún otro futbolista consiguió en su historia y propició que las victorias blancas tuvieran más mérito. No, no se derrotaba al Barça: se lograba la heroicidad de ganarle al Barça de Messi, otra cosa bien distinta.
Fue un honor, Messi.
miércoles, 16 de junio de 2021
El adiós de Ramos
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| Sergio Ramos, en Lisboa. Foto: FOXSPORT |
Enloquecí. Grité como un poseso. Descargué toda la rabia acumulada en 90 minutos de desesperación. Canté el gol como jamás lo había hecho en un partido de fútbol. Ningún gol superará al minuto 92, segundo 48. Tiempo después comprendí que en aquella celebración salvaje, rodeado de madridistas en trance, no explotaba sólo por la angustia de aquel tanto que se resistía, sino que en realidad me liberé de todos los demonios encerrados en una década de madridismo descarnado. En aquella final hubo tres goles más, pero el más importante fue el primero. Todos los madridistas lo sabíamos: si empatábamos aquel partido, la Décima era nuestra, nada nos iba a frenar. Pero antes había que derribar el dichoso muro rojiblanco. Y apareció él y puso fin a la agonía.
Don Sergio Ramos era un futbolista destinado a la grandeza, pero hasta entonces su verdadera leyenda sólo se había exhibido en una gloriosa noche en Múnich. Su enorme potencial se vislumbraba todos los años, pero se perdía en una extraña irregularidad en cada temporada. Flotaba la sensación de que ofrecía menos de lo mucho que podía dar. Hasta que en la 11-12 se destapó como un excelente central, obra de Mourinho, por cierto. Nos dimos cuenta de que jamás habíamos tenido un defensa como él: rápido y poderoso, contundente y portentoso, insultantemente superior a sus rivales. Y partir de Lisboa se descubrió su gran don: el talento para ser decisivo en los días señalados. Una cualidad propia de un genio.
El gol del minuto 92, segundo 48 encumbró al madridismo a los cielos y dio comienzo a la segunda época más gloriosa de la historia del club. Ramos lideró, junto con un ilustre portugués, el Real de las cuatro copas de Europa en cinco años. El camero levantó por tres ocasiones consecutivas el trofeo que más desea el madridismo. Esa etapa también mostró un capitán respetado en su vestuario y que representaba con holgura al club. Descubrimos la inusitada madurez de Ramos, que sólo se desvanecía con sus salidas caprichosas (aquella oferta de China). Las meteduras de pata de Ramos. Hoy no es el día de recordar eso. En la noche en la que el madridismo pierde uno de sus mejores estandartes sólo cabe lamentar su adiós y agradecerle todo cuanto dio al club. Es lo justo ante el fin de un futbolista irrepetible. El mejor defensa que vistió la camiseta blanca. El hombre de la Décima; el hombre que marcó el gol que más he celebrado en mi vida. Gracias por todo, don Sergio Ramos.
lunes, 23 de marzo de 2020
Lorenzo Sanz, el presidente de la Séptima
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| Lorenzo Sanz, el 20 de mayo de 1998. Foto de Atlas (ARCHIVO EL PAÍS). |
viernes, 20 de marzo de 2020
Recuerdos de un Mundial (I): Italia 1990
miércoles, 6 de marzo de 2019
El fin de una era
sábado, 28 de julio de 2018
Después de Cristiano
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| Cristiano Ronaldo. Foto de Getty Imágenes. |
*Artículo de opinión publicado en el diario La Opinión de Murcia.
sábado, 21 de julio de 2018
El ejemplo de Maradona
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| Maradona, en el palco del estadio Krestovski. Foto de Gabriel Bouys (AFP) |
*Artículo de opinión publicado en el diario La Opinión de Murcia.
sábado, 2 de junio de 2018
Zizou y su legado único
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| Zinedine Zidane, junto con Florentino Pérez, el día de su adiós. Foto de ABC. |
*Artículo de opinión publicado en el diario La Opinión de Murcia.
miércoles, 30 de mayo de 2018
La Decimotercera
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| Gareth Bale, en el minuto 64. Foto de Robert Ghement (Efe) |
La Decimotercera llegó sin respiro, casi atropellando las anteriores. Apenas da tiempo para valorar la dificultad que supone convertirse en campeón de Europa, no digamos ya la hazaña de conseguirlo en tres ocasiones de forma consecutiva. Mi generación se hizo madridista durante las tres Champions del 98 y al 2002 y sobrevaloró el mérito de la victoria: pasé toda una adolescencia sintiendo la amargura de la derrota. Por eso uno no olvida las seis eliminaciones en octavos ni los golpes de las semifinales; uno todavía recuerda las noches de Lyon, el desastre de la Roma, el dolor de la tanda de penaltis de 2012 y la debacle en Dortmund y su remontada truncada. Los fantasmas pasados siguen ahí, aunque los destierre la poderosa sonrisa de Zidane –cómo sonríe, otro gran detalle-. El madridista se siente ahora feliz, abrazado a Zizou, cuya figura es un regalo para el madridismo.
viernes, 4 de mayo de 2018
La final
jueves, 8 de marzo de 2018
El Real y sus enigmas
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| Foto de Christophe Ena (AP) |
*Artículo de opinión publicado en el diario La Opinión de Murcia.
jueves, 14 de diciembre de 2017
El privilegio de ver a Xabi Alonso
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| Xabi Alonso - Foto de 'Ecos del Balón' |
*Artículo de opinión publicado en el diario La Opinión de Murcia.
domingo, 19 de noviembre de 2017
El drama de Italia
*Artículo de opinión publicado en el diario La Opinión de Murcia.
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| Foto de Cordon Press. |
jueves, 2 de noviembre de 2017
Las Ligas que el Madrid no gana
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| Alirón Liga 87/88. Foto de Defensa Central. |
No hay manera, oiga, de vivir Ligas tranquilas como madridista. Uno creía que había llegado ese culmen deportivo en el que la inercia de los triunfos conduciría a un periodo de calma y estabilidad, pero de nuevo estaba en una ilusión: los puntos se esfuman en las primeras jornadas, el liderato se aleja y el equipo se ve en otra temporada obligado a remar a contracorriente. Tal vez sea un vicio endémico, adquirido en los últimos años, pero no siempre fue así.
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| Alirón Liga 60/61. Foto de Cihefe. |
En las pocas veces de la era moderna en las que el Madrid conseguía esa serenidad deseada, esa aburrida tranquilidad que el madridista reclama para sus domingos, el efecto se dilapidó con rapidez. Ocurrió, por ejemplo, con el Madrid de Capello de la 96/97 y con el de Mourinho de la 11/12. Incluso en la etapa de Del Bosque, la última dorada hasta el nuevo reinado de Zidane, el equipo alternaba éxitos con decepciones –sí, se anotó siete títulos, pero también se dejó una Intercontinental y un Centenariazo en casa–.
Así que, pese a que uno anhela tardes soporíferas de victorias, Ligas ganadas en el salón de casa, los tropiezos ligueros sitúan ahora al equipo y al hincha en un escenario que todos conocen muy bien: el Madrid suele funcionar cuando se le entierra en otoño. Hay una sola realidad inalterable a lo largo de la historia, que saben y -temen- sus rivales: el Real siempre vuelve
miércoles, 4 de octubre de 2017
Patriotismo en la Selección
Como hinchas tendemos a exigir actitud sobre el verde y lo hacemos porque ciertamente el fútbol, en esencia, es pasión. Pero la actitud no deja de constituir un factor más (imprescindible, eso sí) entre otras muchas variables. Resulta absurdo creer que el éxito se explique sólo por derroche de bemoles. La evolución del juego y la alta competición exigen algo más que “echarle huevos”. Un arrebato puede servir para derrotar a un rival, pero suele ser insuficiente para ganar un campeonato. Aquello de ‘la furia española’ quedó anclado en el pasado.
Y, en consecuencia, resulta ingenuo pensar que en el fútbol de clubes se juegue únicamente por amor a una camiseta y que en las selecciones se haga por amor a una patria. O, al menos, como única causa. Un futbolista puede aceptar la llamada del seleccionador por muchas razones: por experiencia profesional, por prestigio internacional, por sumar currículum, por curiosidad, por dinero, incluso porque le obligan. Etcétera. Y también por representar a su país, por supuesto. Cada uno tiene sus motivaciones individuales. Respetables todas. Y si hay contradicciones, en todo caso son dilemas personales: un asunto del deportista, no del hincha. Exijamos profesionalidad (rendimiento) a los futbolistas, que de sentir los colores ya nos ocupamos los aficionados.
*Artículo de opinión publicado en el diario La Opinión de Murcia.
jueves, 28 de septiembre de 2017
Aquel alirón de la Liga de las remontadas
domingo, 24 de septiembre de 2017
Fracasos deportivos
*Artículo de opinión publicado en el diario La Opinión de Murcia.
miércoles, 7 de junio de 2017
La duodécima alegría
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| Celebración del segundo gol del Real Madrid. Foto de Ángel Martínez (Web del Real Madrid) |
*Artículo de opinión publicado en el diario La Opinión de Murcia.
domingo, 30 de abril de 2017
Superando el clásico
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| Leo Messi, tras marcar el gol decisivo. Foto de Marca. |
*Artículo de opinión publicado en el diario La Opinión de Murcia.

















