jueves, 12 de marzo de 2009

Fracasos incuestionables

Enésimo fracaso europeo del Madrid; enésimo ridículo del Madrid. Intolerable para el aficionado madridista. El Madrid siguió con la tónica decadente del Madrid en los últimos años: el prestigio está por los suelos, la camiseta mancillada y apenas respeto nos queda en Europa ya. Sin embargo, lo peor es que ya ni siquiera creamos ilusión. ¿Cuántos niños en el mundo se hicieron el martes del Liverpool?

El motivo de la derrota es sencillo: enfrente hubo una plantilla superior a la nuestra; presenta un modelo, un plan que se sigue desde hace cinco años, unos jugadores hechos y derechos y sabedores de su trabajo, expertos y ganadores. Los jugadores del Liverpool saben qué hacer, cuándo y dónde, y cómo hacerlo. El Real Madrid, en cambio, es un equipo cogido con pinzas, no existe plan, su política de fichajes contempla tanto fracasos como éxitos a su vez, ni tampoco son expertos ni ganadores, al menos en Europa.

El Liverpol buscó la victoria en su desarrollado método, en el trabajo racional, en la continuidad, en la coherencia a lo practicado y entrenado durante años; sabían cómo lograr el éxito porque simplemente ya lo habían hecho en anterioridad. Su victoria tenía motivos y razones. Todo lo contrario que el Madrid, que la buscó en la sorpresa, en un trabajo incorrecto e intermitente, en la inspiración de determinados jugadores y el pinchazo del rival; el posible éxito del Madrid hubiera sido inédito, nunca antes visto. De ganar, dudo de la existencia de motivos lógicos.

Fue el fracaso de dos grandes bloques. Por un lado, el de los dirigentes madridistas, los cuales son responsables de la permanente inestabilidad institucional, de su nula gestión deportiva, con sus escándalos y despropósitos acompañados de salidas de tonos inapropiadas, todo condenado y resuelto a la autogestión de los propios jugadores. Y por otro lado, fue el fracaso del raulismo. Jugador alabado hasta cotas inimaginables, señalado estrella y líder desde el hundimiento de los galácticos que, sin embargo, no ha cosechado ningún resultado en Europa. Son cinco años ya. El raulismo no sirve, no funciona; ha sido una mentira que ha perjudicado a todos. La eliminación del Madrid es también el fin del raulismo.

Ya sólo queda a los madridista refugiarse en la Liga. Un título menor que casi nunca sabe a nada; cada vez que se logra, se recuerda que nuestra mirada es más alta, que nuestra grandeza no está aquí en España, sino en Europa, donde hasta hace poco éramos los más grandes.

martes, 3 de marzo de 2009

A falta de pan...

Un plantilla tan suficiente para el título liguero como limitada para el título europeo. Ésa es la realidad del actual Real Madrid. Preparado para ganar a cualquier equipo español y a la mayoría de los europeos, pero no aún para la élite de los grandes. Liverpool, Inter, Manchester United y los excelsos equipos tácticos -Juventus, Chelsea, por ejemplo- quedan fuera del alcance real del Madrid. Al Madrid, efectivamente, le falta de una plantilla de alto nivel y, lo más importante, presentar y aplicar un modelo a seguir, un método de trabajo: un proyecto deportivo.

Así pues, el Madrid se debe a la Liga, superior en todas las facetas a sus rivales. Le basta con lo que tiene. Hace falta que un equipo haga la mejor campaña de su historia y bata registros para dudar de la consecución del campeonato por parte del Madrid. Si el Madrid gana esta liga, no sé qué demonios tendrá que hacer el Barça para vencer a su eterno rival. De fallar en Anfield y aunque siga sin depender de él mismo, no tengo dudas de que el Madrid se presentará como favorito indiscutible para revalidar el título.

Pero no nos engañemos. Las exigencias del Madrid no son éstas. Arruinar el año al equipo que más nos odia no está nada mal. Y reconozco además que es aliviante. Pero no se debe olvidar quiénes somos y qué representamos; no podemos olvidar que la grandeza del Madrid está en la Copa de Europa y que no nos vale nada más que ganarla. Fastidiar la marrana al culé no es nuestro sino.

jueves, 26 de febrero de 2009

El Liverpool y una pardillada

Puntualizo. Antes de todo, quiero dejar claro que este texto es una modesta opinión de un joven aficionado. No tengo los conocimientos mínimos ni he visto el fútbol suficiente para plasmar aquí el porqué de la derrota del Madrid ayer. Digo esto porque tal vez esta entrada pueda sonar oportunista y muy ventajista. Expongo aquí mi particular punto de vista del partido de ayer, con mis críticas y mis reproches. Podría también rajar y lanzar impropios a los jugadores y técnicos del Madrid sin piedad alguna, pero me voy a calmar. Porque creo que todo esto ha sido muy simple. El análisis y conclusión del encuentro está claramente condicionado por la derrota. De no perder, se pensaría y se comentaría de otra forma. Sinceramente, cómo escuecen las derrotas en el Madrid.

La crónica. El partido de ayer lo perdió el Madrid por dos cosas: porque enfrente estaba el Liverpool y por una pardillada de un futbolista blanco. Equipos como el Liverpool no los hay en España desde los tiempos del Valencia y el Depor. Los actuales clubes españoles son buenos técnicamente pero inferiores, por ejemplo, a los equipos italianos -incluidas medianías- desde el punto de vista táctico. Así pues, el Madrid se enfrentó a lo desconocido, a lo inédito en la competición casera, a una auténtica tela de araña roja: imposible de romper, difícil de arañar. A ello hay que sumar el trabajo y la experiencia del Liverpool, que sigue un método, un plan desde hace 5 años; por el contrario, el Madrid presentó un ¿estilo? de 2 meses. Por ahí perdió el Madrid. Y perdió también por una inútil falta cometida por Heinze, la cual fue mal defendida y significó la victoria inglesa.

El Liverpool no engañó a nadie. El Liverpool entregó la pelota al equipo local y rápidamente enseñó sus cartas al Madrid: en defensa, no entraréis, no podréis hacernos daño, sois niños jugando con mayores; en ataque, estamos mermados, colega, no tenemos ni a Gerrard ni a Torres, así que iremos al contragolpe y a las jugadas a balón parado; eso haremos, Madrid. Y así fue. El Madrid no tiene soluciones ofensivas reales contra este Liverpool: Robben se dio cuenta que no es lo mismo regatear a jugadores del Sporting o del Mallorca que intentar irse de jugadores de alto nivel. Mascherano estuvo inmenso ayer en las ayudas y coberturas a los laterales. Higuaín estuvo demasiado solo, mucha responsabilidad para su edad y rendimiento tuvo ayer. Raúl volvió a ser un cero a la izquierda y Marcelo, simplemente no desentonó. Ni ayudó ni erró. El Liverpool, a lomos de su imperial centro del campo, con Mascherano y Xabi Alonso como mariscales, manejó todo el partido. En el ataque rojo, efectivamente, no tenían su día. Torres estaba cojo y la ausencia de Gerrard se notó. El contragolpe no fue su arma ayer; Pepe, Cannavaro y Lass estuvieron bien. Su única posibilidad residía en un fallo del rival o una jugada a balón parado. Como así ocurrió.

Juande leyó mal. Ante esto, el Madrid necesitaba, junto a Robben y Ramos, a Cristiano Ronaldo y a Roberto Carlos. Intentar desactivar con calidad y velocidad al Liverpool por fuera, nunca por dentro, pues era imposible. ¡Ah, no! Que no tenemos esos jugadores. Una lástima. No obstante, a falta de recursos técnicos y físicos, es decir, a falta de plantilla de alto nivel, el Madrid tenía que haber sido más listo. Sacar o, por lo menos, intentar obtener petróleo de su limitada plantilla. Dar por bueno el 0-0 era una posibilidad lógica. No permitir nunca el gol rival e intentar por otros medios el gol madridista, aunque éste no era prioritario. Más urgente era mantener la portería a cero. ¿Por qué no buscamos nosotros el gol a través del contragolpe y jugadas estratégicas? Juande apostó por Guti. Error. Por el centro del campo no iba a conseguir nada el Madrid. Nada. Y menos con Guti. Hubiera sido más preferible Sneider: habríamos ganado en verticalidad y en opciones a balón parado. Pero Juande ni lo intentó. Se equivocó.

Se lo hemos puesto en bandeja. Visto lo visto y viendo lo que hay, que el Madrid fuera a Anfield con un empate sin goles era un excelente resultado. El Liverpool se vería obligado a abrirse y generar espacios, tendría que ir a buscar el gol local, esto es, el Madrid -ya que no es malo su defensa ni su centro del campo en labores defensivas- podría esperarle con comodidad para matarlo a la contra. Un solo gol podía bastar. Pues no, resulta que no. Un jugador de la experiencia de Heinze no puede cometer en forma alguna -Rey dixit- una falta como la que inexplicablemente cometió: sin motivo aparante, sin necesidad alguna. Como tampoco se puede permitir que Benayoun, 1.73 m de estatura, remate solo y fácil. Y el portero a verlas venir. Por culpa de esto hemos sentenciado casi la eliminatoria. Ahora la pelota está en el tejado del Liverpool. Seremos nosotros los obligados a buscar el gol, con ellos arropados atrás, cómodos y en su salsa, con Gerrard y Torres-esta vez sí- en forma y con la grandiosa afición del Liverpool tronando.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Regresa la Copa de Europa


Las dos últimas jornadas de Liga han disparado el estado de ánimo de los jugadores y aficionados blancos. Después de casi seis meses de decepción general y a la deriva de la ilusión culé, ahora son los madridistas quienes llevan la voz cantante. Las opciones de ganar el título liguero aumentan. Si antes era difícil -nunca imposible-, ahora es factible. Pero ahora no toca comentar la liga. Regresa el Zahir madridista -quintadelbuitre.blogspot dixit-. Se nos presenta nuesta competición. De la Liga ya hablaremos otro día. Hoy, miércoles, nos toca un equipo que nada tiene que ver con el Betis, el Sporting o el Racig: es el gran Liverpool de Rafa Benítez.

El Liverpool, sin duda alguna, es uno de los grandes equipos del presente. Difíciles de derrotar, presentan una organización táctica impecable. Sus jugadores destacan en virtudes en peligro de extinción hoy día: son infatigables y perseverantes; son orgullosos y ganadores, siempre alientados y llevados en volandas por su magnífica afición. El liverpool es un equipo con todas sus letras, tal vez falto de un jugador desequilibrante, un punto de alta calidad para apuntillar, pero compensado por el entrenador. Sí, por encima de los Gerards, Torres o el equipo en sí está el entrenador. Su verdadera estrella. Si el Manchester es del portugués Ronaldo, si el Barça es del astro Messi; el Liverpool es de Rafa Benítez. Un tipo serio, tenaz y brillante. No hay nada más efectivo ante un físico pundoroso o un talento desorbitante que un tío listo: la inteligencia puede con todo. A ello se le suma la experiencia de sus jugadores en competiciones europeas. Este mismo bloque sabe jugar finales y, más aún, ganarlas. Una ventaja que, por otra parte y con sus lógicas excepciones en determinados jugadores, carece en su totalidad el Real Madrid.

Sin embargo, esto sólo significa que la victoria del Madrid tendrá más mérito. Hay respeto y consideración hacia el rival. Pero no hay pesimismo ni miedo. Nada más. El Madrid, por lo que ha sido y sigue representando, jamás concibe en su diccionario la palabra derrota. Nunca debe salir a un campo temeroso o asustado. Sí sabedor de un partido complicado y duro, consciente de un tarea ardua que realizar. Pero los imposibles no existen aquí. Su gloriosa historia se lo recuerda constantemente. Dicho esto; al igual que el Liverpol, el Real Madrid también tiene argumentos futbolísticos de sobra para pasar la eliminatoria. El trabajo de Juande ha dado sus frutos. La defensa del Madrid, aunque dotada de menos fuerza táctica, es superior a la del Liverpool y los mediocentros blancos están preparados para resistir la embestidas del fuerte centro del campo inglés -su gran baza-; hay calidad y desequilibrio arriba con Higuaín y Robben, y Raúl, hasta hace poco mi única duda, está en forma. El estado de ánimo de los jugadores está en alza y, cómo no, llevan la camiseta del Real Madrid. La victoria blanca es obligada.

La temporada 08/09 para el Real Madrid ha sido un fracaso, tanto institucionalmente como deportivamente. No obstante, si el primero no tiene más remedio que lo que digan las próximas elecciones, el segundo todavía tiene solución. El objetivo principal y casi único del Madrid a comienzos de temporada es la Copa de Europa, es decir, a un club como el Real le corresponden las exigencias más altas. Por ello, el Madrid siempre debe ganar esta competición o, en su defecto, aspirar hasta el final. Es su inevitable sino y que, a su vez, es el orgullo de sus aficionados. Ahora es el momento de la verdad. Ha llegado nuestro día D. Así pues, la posible eliminación será contemplada como un fracaso. No hay excusas. ¿Yes, we can? ¿Podemos? No. Debemos.

martes, 17 de febrero de 2009

Flases (VI)

Íker Casillas, en As.com:

"A Drenthe le he dicho que el Bernabéu me silbó hasta a mí"

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¿Cómo? ¿Pero qué coño se ha creído éste?

martes, 10 de febrero de 2009

Los mitos

Definitivamente el calificativo de mito debería otorgarse a personas jubiladas o fallecidas. Cuando ya no exista posibilidad alguna de cometer un fallo, un error. De este modo, serán tipos con el historial limpio, inmaculado, auténticos mitos inquebrantables al paso del tiempo. De los que enorgullecerse sin miedo a su sombra. Ni una sola mancha que señalar, ni un solo pero que añadir. Así que seré prudente cuando alabe a Nadal, me calmaré cuando oiga Gasoft, no endiosaré a Messi; y orgulloso hablaré del sentimiento madridista de Juanito, del talento de Fernando Martín y de las hazañas del extraterrestre Indurain.

Y por supuesto criticaré a los ciegos creyentes de falsos mitos. Hablo, evidentemente, de la fe rauliana. Numerosa donde los haya, que ha producido que un tipo de cualidades mediocres sea ensalzado y admirado hasta cotas inimaginables, aun en sus peores momentos. No logro comprender como tanta gente sin escrúpulo alguno haya pasado la línea que diferencia de un gran futbolista a un genio. La distinción de mito se presupone a seres únicos e irrepetibles en su particular genialidad. Sinceramente, no veo nada de eso en Raúl.

viernes, 23 de enero de 2009

Malos tiempos para la lírica

El indecoroso e ignominioso Ramón Calderón, el falso y mentiroso Calderón; en definitiva, ese farsante que los madridistas tuvimos una vez de presidente salió anoche de copas con unos amiguetes de los que se pueden destacar, como estrellas de la noche, a Nanín y a Bárcenas. Hasta ahí, todo normal. Incluso es comprensible que el presidente celebrara algo esa noche. Engañar tanto y en tan poco tiempo sin que nadie se dé cuenta, salvo Abellán, es todo un éxito. Sí, ya saben, el de la COPE, una mosquita muerta. ¿Qué problema nos puede dar este hombre? Ante cualquier molesto síntoma, siempre nos quedará la consulta del doctor Joserra, trabajador incansable por otra parte y cuyas recetas son seguidas por millones de espectadores. Eso pensarían la calaña de Calderón, para su desgracia, claro. Subestimaron a los poderosos amigos de la cadena -Pedro J, Marca, etcétera-. Ahora, el martirizado locutor de la COPE se ha erigido en héroe nacional. Ya no es José Antonio Abellán el Voceras, sino San Abellán de todos los santos. Aunque me da a mí que la gloria se la ha llevado Marca. Cosas que sólo le pasan a la infame cadena COPE. Cosas de esta España. Ya lo decía el sabio: esto es para listos.

Pero vamos al lío. Que me voy por las ramas. Decía que no me resultaría sorprendente que Calderón y sus más eficaces secuaces brindaran esa noche de no ser porque en sus últimas horas como mandatario blanco jurara por su honor que no les conocía de nada. ¿Nanín, Bárcenas? ¿Quiénes son? No les conozco de nada, manifestaba Calderón nervioso de que le privaran de asistir al próximo evento deportivo. No, por dios, ahora no. Que no me pierdo el Open de Australia por nada del mundo. Ahora entiendo por qué no vi su careto en el Dakar. Supongo que este último hecho despejará dudas a los que aún creen en la inocencia de Calderón. Y es esto a lo que me lleva a una profunda reflexión: ¿Qué ha fallado con este tipo? ¿Tan buen actor ha sido durante su mandato o tan sumamente gilipollas hemos sido nosotros, los aficionados que, como siempre, pagamos el plato? ¿Cómo hemos conseguido que campara por sus anchas en el club más importante del mundo?

Ahora, echando la vista atrás, recuerdo perfectamente las últimas elecciones. Se presentaron hasta cinco candidatos. Los había patéticos -Baldasano-, pseudomafiosos -Sanz-, nostálgicos -Palacios-, continuistas -Villar Mir- e ilusionantes -Calderón-. Sí, a mi modo de ver, por entonces, Ramón Calderón era el candidato más preferible. Presentaba una línea continuadora y mejorada más aún si cabe de la brillante gestión económica de Florentino, exponía también, como su antecesor, la creación de un pabellón deportivo y obtener la catalogación de 5 estrellas del Bernabéu para la UEFA y, lo más necesitado en ese momento, proponía un acertado proyecto deportivo, el cual consistía en contratar al mejor entrenador del mundo, Fabio Capello. Nadie como él para acabar con la sequía del Madrid. Además de prometer estrellas, como Floren, pero jóvenes y altamente preparadas -el famoso Kaká, Cesc y Robben-. Asimismo, el tipo en cuestión, Calderón, sabía idiomas, tenía labia y el expediente limpio. En resumen, lo bueno de Florentino no se toca, pero dispuesto a solucionar y arreglar los errores del Florentinato. Desde mi punto de vista era el candidato idóneo. O el menos malo, porque sinceramente el nivel de los aspirantes a la poltrona blanca era cutre. Cutre por una simple razón: cuando en el Madrid se habla del presidente, siempre se tiene en mente la grandeza de don Santiago Bernabéu.

Visto hoy día, con la perspectiva que da el paso del tiempo, me siento estúpido e ingenuo. No me puedo creer lo que fue o pudo ser Calderón y lo que es ahora. Todo este esperpento me produce trágicas sensaciones para el futuro. No sé si confiar en el próximo que venga, no sé si todavía tengo esperanza en el Madrid -siempre hablando como institución, por supuesto-. Carezco de ilusión alguna por el Real Madrid. Estoy, digámoslo de algún modo, en una crisis de madridismo. Jamás perdonaré a Calderón por lo que nos ha hecho, por lo que me ha hecho. Puedo admitir errores, por supuesto. Errores basados en decisiones equivocadas o por pura ineptitud. Pero no consiento que nos tomara el pelo a todos. Que nos tomara por imbéciles, gentiles marionetas de su mundo fantástico. Y lo que es peor, no puedo tolerar, ni aceptar ni admitir la desastrosa imagen que ha dado el Real Madrid durante todo este periplo. Por todo esto considero a Calderón como el peor presidente de la gloriosa historia del Real Madrid.

viernes, 16 de enero de 2009

Calderón es historia negra

Hoy es un buen día para los madridistas de bien.

Acabamos de conocer el fin del posiblemente presidente más nefasto de la historia del Real Madrid. Nunca pensé que se podían superar los límites de calamidades de Mendoza y Sanz.

Sinceramente hoy es un día para los madridista de verdad reflexionen: debemos aprender de los errores históricos de una puta vez. Sigo pensando que convertir al Madrid en sociedad anónima no es la mejor solución, pero para ello debemos reconstruir el funcionamiento democrático del Madrid: elecciones limpias. No más chapuzas, no más Calderones ni Sanzistas.

Por ello, los socios -un servidor no lo es- están obligados a mirar con lupa a los señores que se presenten a las elecciones. Tienen que ser críticos y exigentes, además de un análisis profundo del cantidato. Señores socios: olvídense de promesas deportivas. El primer objetivo del próximo presidente blanco debe ser recuperar el presitigo perdido como institución. Cualquiera que anteponga tal obligación es basura.

Se cuenta, se dice, se comenta que Florentino Pérez puede volver. Ojalá. Yo le votaría. Este señor expandió al Madrid como institución a límites jamás imaginados. Si Florentino aprende de sus errores en el pasado, los cuales fueron única y exclusivamente deportivos, sería una excelente noticia para el Madrid.

miércoles, 14 de enero de 2009

Flases (V)

Portadas de Marca ayer y hoy. Y las que saldrán en adelante.



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Perfecto. Lo que todos pensábamos, inducíamos, sospechábamos; en definitiva, lo que todos sabíamos se confirma. Ahora la masa social borreguil se dará cuenta del presidente que tenemos. Es el principio del fin de Calderón.

lunes, 12 de enero de 2009

Análisis deportivo del Real Madrid

Tras por un instante creer anoche que Osasuna le iba a incar el diente al Barça me puse a pensar fríamente en las posibilidades del Real Madrid de salvar la temporada. La conclusión final es clara: sólo la Copa de Europa tapará el desastroso curso 08-09 deportivo, porque instuticionalmente es un fracaso sin paliativos. La Liga es bastante difícil pero no imposible. Pero un título es posible. Y ni estoy ebrio ni leo a Tomás Roncero a diario. Me explico.

El primer punto es olvidar por completo al Barça. Será un error gravísimo por parte del Real Madrid si se fija en el Barça, al menos a día de hoy. El Madrid sólo puede pensar en sí mismo. Partido a partido y sin perder ninguno, tiene que ir creciendo como conjunto. El equipo tiene que ir cogiendo solidez e ir poco a poco tapando y arreglando agujeros. Empezar con un orden defensivo es un buen comienzo. El doble pivote es todo un acierto por parte de Juande. Debe seguir una línea ascendente con el fin de plantearse un doble objetivo de aquí a mediados de febrero:

-Defender y mantener con holgura la segunda plaza.
-Presentar un equipo de garantías para la eliminatoria europea.

En primer lugar, el Madrid tiene que quitarse toda la mierda que tiene por detrás. Sería idóneo jugar contra el Liverpool teniendo al Sevilla a más de un partido de diferencia. Ahora se presenta un calendario favorable. Tenemos los encuentros cada semana, los rivales son muy asequibles y la mayoría de los partidos son en casa. Hasta el día del Liverpool, a saber: Osasuna (C), Deportivo (C), Numancia (F), Racing (C), Sporting (F) y Betis (C). Entre la ida y la vuelta, también tenemos rivales cómodos: Espanyol (F) y Atleti (C).

El Barça tiene el calendario muy parecido -ya saben, su rival es el próximo del Madrid- y, como se está viendo, es mucho más fiable que el Madrid. Conseguirá los próximos 18 puntos. No obstante, estoy convencido de que tendrá algún pinchazo. Me baso en que ellos tienen que disputar la Copa del Rey. Como su pase a cuartos es casi seguro, tendrán que jugar los cuartos, los cuales se juegan entre semana. Si el Madrid tiene seis partidos hasta la Copa de Europa, el Barça tendrá nueve. El desgaste de partidos, la posible relajación o confianza y las rotaciones que pueda hacer Guardiola si quiere que su equipo llegue entero a mayo pueden hacer mella. A mí, me basta con un sólo pinchazo. Lo justo para no tener una diferencia abismal ni humillante, y lo justo para no tenernos que hacernos pajas mentales ni soportar a la cofradía de Roncero y Toñín.

En segundo lugar, el Madrid tiene este año -en realidad, la tiene todos los años- la oportunidad histórica de hacer añicos todos los récords, portadas y mariconadas que se han dicho este año del Barça ganando la Copa de Europa. En el mejor año de su historia del Barça, el Madrid gana la Décima. ¿Se imaginan? Si el Madrid pasa contra el Liverpool, estaría ya a cinco noches -dos mágicas más final, concretamente- de ganar la Champions. Teniendo la segunda plaza consolidada, podría poner toda la carne en el asador en Europa. De ahí la importancia de ser segundos en Liga y con suficiente diferencia.

Sin embargo, si el Madrid no pasa, lamentablemente el Madrid dependerá del resultado europeo del Barça. Si el Barça pasa, la liga podría ser factible. El Barça lo tendrá complicado con tantos flancos abiertos: Liga, Copa y Europa. Creo yo que el Barça una temporada perfecta no puede tener, en algún momento le tocará fallar. Nosotros ya tuvimos nuestra mala racha. Les tocaría a ellos tenerla. Además, si nosotros hacemos las cosas bien -o sea, ganar, ganar y volver a ganar- les entrará el acongoje histórico culé: madriditis. Pero si el Barça cae en Europa, olvidémonos de la Liga. Sería misión imposible, me costaría bastante creer que el Barça eche a perder esta temporada. Si queremos salvar la temporada, más nos vale ganarle al Liverpool por si Benzemá la arma en Can Barça.