lunes, 18 de mayo de 2009

Felicitando al Barça

Ahora que la temporada ha finalizado, ahora que es el momento del reparto de títulos, ahora que es el momento de las conclusiones finales es cuando se debe calificar y adjetivar al Barça.Y felicitar, claro. No a mitad de temporada, cuando no había logrado nada.

Empiezo por Guardiola. Entrenador al que se le atribuye mucho mérito de la gran temporada del Barça. Para muchos su gran baza es el fútbol que su equipo ha practicado y su afinidad hacia la cantera, es decir, a lo superficial y artificial. Yo, sin embargo, me quedo con otros aspectos, los que nadie ve ni valora. A mi juicio, más que por abogar un fútbol bonito, alegre y espectacular, su gran labor reside en haber actuado como un verdadero entrenador. Es decir, ha resuelto con nota lo que se requiere para el ejercicio del entrenador de fútbol en el siglo XXI. Este año los jugadores del Barça se han encontrado con la paradoja de que había que ganarse el puesto si querían jugar domingo a domingo. Cosa que no ocurría en la era Rijkard. Eso significa ser la autoridad máxima en un vestuario, que decide y manda sin ataduras ni amiguismos. El ejemplo más claro es el de Eto'o.

Guardiola ha impuesto el orden y la disciplina; el trabajo diario y no el nombre como mérito ha hecho de los jugadores del Barça altamente competitivos durante todo el año, con muy pocas lagunas. Normalmente, los equipos campeones suelen tener bajones de juego y resultados. Miren al Madrid de Schúster en febrero y marzo del curso pasado. Este año el Barça apenas ha tenido un mal momento. De este modo, se establece una clara jerarquía vertical en el vestuario, la cual no hace sino producir grandes beneficios al club. Formenta la competitividad dentro del propio equipo lo cual equivale a un aumento del nivel de los jugadores en partido oficial; los jugadores no piensan, sino trabajan y actúan; elude que se creen grupúsculos en el vestuario. Todos van a una, todos van con Guardiola. O estás con él y su método, o estás fuera. Los que no trabajan, los desganados quedan retratados. Señalados. Ya no hay sitio para ovejas negras. Guardiola es el jefe; nadie cuestiona su autoridad.

En segundo lugar, Guardiola ha dotado de sentido táctico al equipo. Eso, en equipos que practican un fútbol ofensivo, es una rareza. Esto es clave para comprender el éxito del Barça en los momentos más importantes del año. No ceñirse y encabezonarse al sistema, dotarlo de más verticalidad le ha hecho ser un equipo menos previsible, más poderoso. El Madrid, mi Real Madrid, lo ha sufrido en sus carnes. Otro punto es el aspecto físico. Gran suspenso del antecesor de Guardiola. La mayoría de los jugadores han llegado frescos a mayo, que es cuando se da el todo por el todo. No obstante, está la excepción de Eto'o, al que creo que llega quemado a la final de Roma. Estas dos facetas del fútbol son importantísimas e imprescindibles en el fútbol de hoy en día. Y Guardiola las ha manejado muy bien. Sin ellas, no habría opción al triplete.

Así pues, son en los cimientos y creación de este equipo y no en el resultado final y la visualización del producto donde encontramos el gran mérito de Guardiola. La estructura del majestuoso edificio es suya; la pintura y la estética, es de los jugadores. Los resultados: la sincronización de ambos.

No obstante, en esta entrada también quiero dejar paso a la crítica particular. Es decir, a título mío. Y lo hago concretamente en un tema que no hago amigos, precisamente; de esos etiquetados por la realidad imperante como políticamente incorrectos. Mucho se habla del agradecimiento a Cruyff por traer esa filosofía del fútbol, ofensivo y, especialmente, bonito; el fútbol de toque con el que han disfrutado de tantos elogios y piropos. Personalmente, me es una forma de jugar al fútbol tan legítima como cualquier otra. No me hace de más mérito, de más justicia poética las victorias de los equipos que juegan de ese modo. Se está convirtiendo lo que era hasta ahora una teoría o manera de ver e interpretar el fútbol en un fundamentalismo radical. Es más, creo que en esta campaña se ha echado en falta equipos que sí valgan como vara de medir al fútbol del Barça. La única y verdadera prueba de fuego la han tenido en semifinales de la Copa de Europa. Y aunque el resultado diga lo contrario, no salió como se esperaba. Su excelso juego ofensivo no superó al brillante juego defensivo que planteó el Chelsea. Podemos decir, sin ambages, que el fútbol ofensivo no ha vencido al fútbol defensivo con contundencia.

Por último, señalar que este Barça, por mucho triplete y mucho récord que haya logrado esta temporada, no ha tocado techo. Ni muchísimo menos. Esto no ha hecho más que empezar. El Barça aún tiene un largo camino que recorrer.

Durante toda la vida, o mejor dicho, desde que Santiago Bernabéu cogió las riendas del Real Madrid, el Barcelona ha sido un equipo perdedor. El segundón de España. Siempre a la deriva de los éxitos del club blanco, con pretensiones y aspiraciones de menor calibre. Con la llegada de Cruyff, la historia azulgrana empezó a variar. Consiguió acabar con el monopolio blanco en España. Ya no hay un grande, sino dos, el Barça y el Madrid. Ellos son los amos y señores del campeonato de Liga. Poco a poco va cambiando la dinámica y la historia de este club. Cada vez es menor el pensamiento perderdor de antaño "con ganar al Madrid en el derbi nos sobra". Su camino debe acercarse al de las letras de oro de la historia del fútbol . Éste es el objetivo primordial del Barça del futuro próximo. El de Guardiola y sus futbolistas.

Esto es, les queda lo que nunca jamás -perdonen el pleonasmo- han hecho en más de cien años de existencia. Su gran laguna, su gran lunar, su gran diferencia con el Milan, el Liverpool, el Bayern, el Ajax y, sobre todo, el Real Madrid; les falta lo mismo que intenta ahora el Manchester United: plantar una hegemonía en Europa. Ganar, dominar y marcar una época en el viejo continente. He ahí la mayor grandeza del fútbol. Y no jugar como los ángeles.

6 comentarios:

Ignacio Silva dijo...

Te felicito por el fair play que muestras en el comentario.

Yo sí que creo que jugar al futbol con una filosofia de buen juego, toque y velocidad es un merito. Se puede ganar (y es muy importante) pero ganar y jugar bien es LO MAXIMO.

Creo que los 5 años cayendo en octavos de final de la Champions es sintomatico. El Madrid ha perdido el tren de la primera linea de futbol mundial. Ahora se juega al 100%, con mucha tecnica y fuerza, sin dejarlo todo a esos de la RAZA y la FURIA de ganar los partidos en el ultimo minuto...

De Florentino no opino. Tampoco opino de la falta de democracia interna del Madrid. ¿Donde estan los candidatos a la presidencia? Todos hemos de recordar que un club es el reflejo de las personas que lo integran. Y en el Madrid parece que Florentino ya es Emperador Madridista. Vaya, que es la ultima bala, la bala en la recamara. Si falla Florentino, no hay mas opcion que convertir el club en S.A.

Un saludo,
Ignacio Silva

factoría_senna dijo...

De antemano, le agradezco a usted que se haya pasado por mi blog.

No sin restar ápice a su opinión y de considerarla respetuosa, discrepto totalmente en su opinión al respecto del término "jugar bien al fútbol".

A mi juicio, jugar bien es un término más amplio y complejo que el que usted y los culés -y muchos madridistas también, ojo- estiman.

Reducir el concepto de jugar bien a un fútbol ofensivo es, a mi parecer, quedarse a medias. El fútbol defensivo, bien prácticado, es también jugar bien al fútbol. E igualmente de legítimo (futbolísticamente hablando) que el fútbol ofensivo.

Todo aquello que se trabaja, se entrena y se lleva a la práctica con éxito es jugar bien. Independientemente del estilo.

Tampoco estoy de acuerdo con su frase "ganar y jugar bien es lo máximo". No. Los equipos que juegan bien, suelen ganar. Creo que lo que quiere decir es "jugar bonito y ganar es lo máximo". Eso ya es otra cosa.

Jugar bonito, alegre, visoso no es equivalente a jugar bien. Es otro concepto distinto, otro término; no su sinónimo.

Efectivamente, el Madrid no se encuentra en el lugar que debería. Las eliminaciones en octavos nos dicen mucho de los problemas, defectos y penurias de este Madrid que, sin embargo, nadie ve - o quiere ver-. Dígase el caso Raúl como el ejemplo más revelante.

El fútbol ha avanzado mucho. El talento y los huevos a secas, sin nada más, no sirven para nada en el fútbol de hoy en día. Si acaso para un partido preciso, para un día, para un momento de urgencia. Pero no como principal arma. No sirve como base para crear un equipo.

La democracia del Madrid no es muy saludable, eso está claro. Pero estamos mejor que antes. Ahora y por fin, el voto por correo será válido y, lo más importante, legítimo. Creo que cuesta hacer más trapicherías que antaño. Y eso es ya es algo.

Igual eso explica que no hayan más candidatos. De cinco en la pasada legislatura pasamos a uno.

¡Un saludo!

Blanco Doble dijo...

El himno del Madrid dice. "Enemigo en la contienda,
cuando pierde da la mano
sin envidias ni rencores,
como bueno y fiel hermano", por ello los madridistas de honor debemos felicitar al campeón, pues ha sido justo ganador.

Ahora bien, el cuento de que ha ganado la excelencia del fútbol, que si el "jogo bonito", que si tal ya me tiene harto.

Al finalizar el partido del Chelsea no aguanto que me digan que ha pasado a la final el justo ganador. Narices. Lo justo es que el noruego no se hubiera hecho el sueco en cuatro penaltis, y con tres a cero en contra y Drogba desatado me cuentan la historia.

Que distinto tratamiento al que se le dió al Madrid en la infausta noche de Liverpool, atracado y obviado puesto que había jugado muy mal. Los culés con un solo tiro a puerta son justos ganadores. Pues para mí no, lo siento.

Ah, y ojo a mañana con los rojos, que estos tampoco son mancos.

Enhorabuena por tu blog, es la primera vez que entró y me ha gustado mucho, sobre todo su cuidada redacción.
Te invito al mío. Saludos.

factoría_senna dijo...

¡Ay! Cita usted una parte preciosa del himno de José de Aguilar.

Qué poco se oye y se usa el himno madridista. Un himno inmenso, sublime, respetuoso, que refleja valores únicos y en peligro de existencia hoy en día. Un himno que nada tiene que envidiar a los que están de moda actualmente, al catalán del Barça, al popero del Sevilla, al simbólico del Liverpool.

Propongo reivindicar el himno del Real Madrid.

Conseguir el doblete y optar al triplete no es ninguna tontería. Se ha realizado un buen trabajo para obtener tales resultados. Así pues, es de recibo que les felicite.

Eso sí, ni son el mejor equipo de la historia, ni han revolucionado el fútbol ni la vida cobrará otro sentido tras ver a este Barça. No.

La propaganda culé -que nada tiene que envidiar a la de Goebbels; salvando las distancias, claro, válgame dios- ha tenido en esta campaña uno de sus mejores años. Siempre tan precisos a dogmatizar y fundamentalizar su fútbol hacen que lamentar, dudar y/o criticar a este Barça sea un pecado.

Y yo digo que, sin negar la evidencia ni restar los méritos correspondientes, su fútbol aún no ha vencido con contundencia.

La prueba más evidente es la que usted comenta: al Chelsea no le ganó el Barça del Joga bonito. El jogó bonito naufragó en Stamford Bridge. Es más, el partido lo perdió el Chelsea.

¿Fue distinto el trato que le dieron al Madrid en el partido del Liverpool?

Hombre, tiene razón en parte, pero creo que son otras circunstancias. No se puede comparar.

Para empezar, el Madrid no hizo nada de nada. No mereció el partido. El Liverpool sí.

Luego está el hecho de que el Madrid volviera a caer en octavos por enésima vez. Que nada tiene que ver con una semifinal. El pase a una final puede obviar ciertos detalles.

Y, por último, lo que le decía de la propaganda culé:

" Es el Barça, amigo. El arte, la magia, el espectáculo; el que juega al fútbol como los ángeles. El Barça es el fútbol. Todo lo contrario que el Chelsea, que es feo y arisco, la escuela del amarratequi, que no juega al fútbol. El antifúbol. Es de justicia poética que el Barça pase"

Ante argumentos así de demoledores, ¿Cómo nos podemos oponer?

Gracias por sus felicitaciones; gracias por su invitación. No le perderé el rastro. Para empezar, ya le he añadido a mis links.

¡Un saludo!

DRJ dijo...

Yo siempre he predicado que la belleza futbolística, como la belleza física, depende de los ojos del que mira. Posiblemente Menotti vomitaría viendo jugar al Barcelona porque para él, y para muchos que ven igual que él, la belleza fútbolistica es otra cosa. No me gusta cuando se desprecia a un equipo porque su estilo de juego no se adecua a los cánones de belleza de la mayoría.

Dicho eso, felicitaciones al Barcelona por el logro.

Un saludo!

factoría_senna dijo...

Creo que sería Bilardo el que vomitaría, y no Menotti, je je.

Hay muchas maneras de practicar y ejecutar el fútbol. Que cada cual escoja la suya.

El gusto ya es otra cosa, como tú bien dices.

Un saludo!