martes 3 de noviembre de 2009

La gran oportunidad


Estoy totalmente convencido de que no peco de sabihondo ni de ingenuo si me atrevo a afirmar que lo más doloroso y lastimoso para el aficionado madridista en este último lustro, por encima de ordinarios equipos y efímeros y mediocres resultados, de penosos e indignos dirigentes y sus calumnias e injurias correspondientes, ha sido sin duda la pérdida de prestigio en Europa. Dicho también de otro modo: la sangrante mancillación del vetusto y legendario orgullo madridista, forjado en gloriosas hazañas por el viejo continente a lo largo de su historia. Así pues, hoy, martes 3 de noviembre, se le presenta una oportunidad única, irrechazable, tanto que sería imperdonable dejarla escapar.

Probablemente, a efectos prácticos y razonables, el resultado del encuentro de hoy apenas conclusiones generales conllevará. El camino hacia la cima se presupone aún lejano y arduo. Pero no es menoscabo si manifiesto que en el envite de hoy traza otros caminos y sendas. Es un encuentro de sensaciones e impresiones, todo un partido descrito en clave emotiva. Es el momento de empezar a recuperar la gloria olvidada; el momento de resarcirse de dolorosas y humillantes derrotas pasadas. De verse reconocido en los jugadores, en los tipos de blanco; de recuperar ese viejo sentimiento ganador e imperial, que sólo un madridista siente. De sentir que el equipo que durante largo tiempo dominó con mano de hierro el fútbol europeo todavía sigue vivo y con plena intención de recuperar la hegemonía abandonada. De volver a causar en Europa esa sensación de temor y respeto en los rivales. De recuperar el orgullo madridista; tan intrínseco, tan único, tan diferente, tan nuestro. Es, en definitiva, la hora del Real Madrid.
.
Y qué mejor que ante el Milan, el auténtico y eterno rival blanco, otra leyenda, aún acomplejado por la alargada sombra del Real, y en inmejorable escenario, San Siro, en otrora Giuseppe Meazza, para cerrar de un portazo una época tormentosa y drástica, dañada y herida en su honor por rotundos fracasos europeos con Liverpool, Juve, Roma, Bayern, Arsenal, así como otros equipos, mediocres y sin nombre, que tuvieron su momento de épica ante el Real. Nos ahora toca a nosotros. Tenemos la oportunidad de demostrar a los ojos del mundo que el Real ha vuelto.
.
Tal vez alguno de ustedes me diga que la oportunidad en verdad la tenemos todos los años, que éste es el cuento mil veces repetido, la misma cantinela de siempre, nada nuevo bajo el sol por tanto; cierto, no negaré la evidencia. Sin embargo, sí recuerdo que las últimas refrendas no se correspondían con la realidad del presente. Una ilusión creada por la sencilla y simple consecuencia de ser aficionado a este equipo y que indirectamente ocultaba la verdaderas posibilidades. Todo lo contrario ocurre hoy. Ahora sí existe una realidad imperante que respalde el sentimiento blanco, que dignifique con holgura el escudo y la camiseta: si se confirma la baja de Raúl, el once que jugará hoy ofrece verdaderas garantías. Sin Raúl y sin Guti, sin los dos grandes lastres del equipo, el Madrid jugará con 11 tipos de alto nivel, jóvenes y con mucha calidad, y con el hambre intacto. Y, sobre todo, con una delantera poseedora de una cualidad a destacar: rapidez; Benzemá e Higuaín son futbolistas muy veloces, que tal vez marquen la diferencia ante el lento Milan.
.
Es, por ahí, donde se encuentra otra gran oportunidad: sentenciar a Raúl. De este modo pues, una victoria rotunda significaría el comienzo del fin de Raúl y el raulismo. Cuestión que no es baladí. Además de renovar confianza y fe en el proyecto de Florentino Pérez y alejar el alarmismo y pesimismo instaurado en el madridismo, así como callar bocas y críticas maliciosas, procedentes en su mayoría del mayor enemigo del club, la puta y asquerosa prensa. Como ven, es un ahora o nunca, vencer o morir. Hay mucho en juego. Nosotros, incondicionales seguidores, madridistas todos, apoyemos a muerte. Con la cabeza bien alta, el corazón blanco y la bufanda al cuello, animemos y aupemos al Madrid:
.
¡¡Hala Madrid!! ¡¡Siempre!!

sábado 17 de octubre de 2009

¡Todos los jugones sonríen igual!

Profundamente consternado estoy. Una intensa tristeza se ha apoderado de mi cuando he sabido de la fatídica noticia del fallecimiento de Andrés Montes. Ha sido todo un palo; y muy duro por inesperado e imprevisto. Creo que aún no lo he asimilado. No lo es menos. El viernes se fue una parte de mi vida. Un trozo de mí. Cuando descubrí el baloncesto, hará aproximadamente una década, ya estaba Montes, y Daimiel, y no puedo negar que si me enamoré pérfidamente y locamente de este bendito deporte es gracias en gran medida a aquella manera de ver, sentir y disfrutar el baloncesto que impregnó el genuino Andrés Montes.

Coincidí justo en la era posjordan; el comienzo de la dinastía de la Fiebre amarilla, liderada por el Artículo 34 del Estado de California, Twister O'neal; de los maravillosos Sacramento Kings, el equipo ye-, el de la tortilla de patatas, de American Grafiti Stojakovic, de Chocolate blanco Williams primero y Manicura Bibby después, de Magoo Jackson; de los Mavericks de Robin Hood; de los Knicks, su equipo -y en fútbol el Atleti-, de melodía de seducción Strewell, de Allan hilo de seda Houston; de los Spurs de Tim siglo XXI Duncan y de Teléfono Rojo llamando a Moscú Popovich; de los Jazz de la informática a su servicio Stockton y Karl Malone, hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.

Me enganché de por vida a un deporte que no desprendería la misma sensación ni la misma emoción sin la inigualable y magnífica jerga que le otorgó Montes. Su peculiar estilo, su particular manera de narrar y de comentar el baloncesto, hizo que la NBA tuviese aún un dejo más especial y mágico si cabe.

Todo comenzaba con ese Qué tal. Bienvenidos al club, a este curso baloncestístico. Aquí estamos todos, viviendo la magia del Basket. Descubría que los verdaderos cracks que nos levantan del sillón y que dan sentido a la existencia del deporte no son sino jugones. Así como los pinchos de merluza, los triiiiiiiples, los interminables ra-ta-ta-ta-, las piedras que no entran, los aterrizajes -mates-. Los motes de los jugadores, ingeniosamente y minuciosamente elegidos. Nunca se me olvidará el mote más gracioso y mejor seleccionado nunca, el que cada noche articulaba Montes cuando Dennis Rodman la armaba en una cancha de baloncesto: ¡¡Adivina quién viene esta noche, Daimiel!! Con sus innumerables clubes: el club de los Amarrategui Blues, los Estopa Mix o Cicuta Mix, los forajidos de leyenda, el sector pijo de la Liga, el Consejo de Administración de Geppeto Brother y, sobre todo, el Calabazas's clubs.

Porque aquello no era sólo baloncesto, conversaciones triviales sobre el deporte; sino mucho más: todo un canto a la vida. Música, cine, gastronomía, mujeres. Un tiempo muerto con Montes y Daimiel podía ser lo más interesante de un partido; hacía, sin duda, que mereciese la pena trasnochar. Son tantos los recuerdos acomulados y amontonados en la cabeza que fácilmente podría escribir un libro entero. Y son tantos los sentimientos experimentados y aflorados y que me reconcomen, que difícilmente puedo expresarme con claridad y entereza. De ahí este intento de homenaje personal. Ayer se fue el jugón más grande de todos. Descanse en paz.

jueves 15 de octubre de 2009

Flases (IX)

Maradona: "Yo soy blanco o negro. Gris no voy a ser en mi vida."

____________________

Qué gran verdad ésa.

domingo 4 de octubre de 2009

Algunos apuntes del Sevilla - Real Madrid


Estoy descuidando mucho últimamente el blog. Así que aprovecho el rato que tengo tras ver, animar, sufrir y mencionar a la madre de muchos en el partido del Plus para exponer mis impresiones. Por supuesto que esto no es una crónica, esto es, seré intencionadamente subjetivo. Aunque bien pensado: ¡que alguien me muestre una crónica objetiva en la prensa! ¡Pagaría por ellas!

Hemos perdido. Y sin excusas. A todos los pensadores, analistas y demás sabiondos del deporte que proclaman que la derrota a veces viene bien, les diré de manera rotunda que no son madridistas. Así que desconfíen de ellos, ignórenles. El Real Madrid jamás debe perder, nunca se debería de dar semejante circunstancia en nuestra rutinaria y tranquila vida. Jameis, never, nie. Aquí, en este equipo, los debates y coloquios, las discusiones, los intercambios de opiniones; así como las críticas, los reproches y las mentadas de madre correspondientes se hacen siempre partiendo de la victoria. Al que no entienda eso le rogaría que se hiciera de otro equipo, si no es mucha molestia.

Vaya por delante un aviso: esta entrada puede pecar de alarmista y demagoga. Por ello, les indico que, en el caso de observar dicho tono, lo focalicen en detalles y puntos concretos. De ningún modo en el fondo y contenido. Quiero decir con esto que confío plenamente en este equipo, en Pellegrini y en Valdano. Creo en el proyecto. Y por supuesto, aunque tal vez la entrada muestre lo contrario, que soy de los que piden paciencia y tiempo. Por coherencia y sentido común, nada más.

Primero y lo más importante de todo: Maldito sea Raúl. Otra vez con lo mismo. Se continúa cometiendo la más grande y gorda equivocación del Real Madrid en su último lustro; error que debería entrar con mayúscula en la historia negra del Madrid. Ni leyenda negra ni Franco ni leches. Uno de los grandes puntos oscuros de la gloriosa historia del Madrid ha sido el inexplicable empeño de colocar en la titularidad a un futbolista literalmente acabado.

Primer partido serio y otra vez con el caduco Raúl en el once. En otras palabras, nos enfrentamos a un rival duro y nosotros le otorgamos la singular ventaja de jugar con uno menos. ¿No querían emoción? Pues nada, ahí la tienen.

¿No se podía haber quedado en Copenhague?

Realmente, el asunto Raúl es muy cansino. Y desesperante.

Segundo: Qué bueno es el negro; qué grande que es Diarrá. El partido de Mahamadu Diarrá ante el Sevilla, considerando algunos detalles sin importancia como la dureza y competitividad del rival, como que el propio futbolista lleva tiempo sin ritmo de competición, como que está en un equipo en construcción, como... Qué coño. Sin matices ni tonterías: Diarrá ha estado de puta madre. Inconmensurable.

Tercero: I believe in Pellegrini. Creo en el chileno, como decía líneas atrás. Me parece un señor inteligente y cabal, al margen de que es un buen entrenador. Por ello y por innumerables motivos más, estoy dispuesto a darle todo el crédito del mundo. Lo defenderé a capa y espada; hasta que la razón y/o la lógica me lo impida. Pero tal hecho no quita que esté un poco mosca con determinadas decisiones suyas. Para empezar: debería ser más pragmático con Raúl. Al banquillo sí o sí. Sin medias tintas. Creo, además, y esto lo digo con humildad, que el método y la forma de jugar al fútbol que está implantando al Real Madrid, trabajo arduo y complejo y que llevará meses -dicho sea de paso-, tendría una progresión más rápida y productiva si apostara por un centrocampista -volante- en detrimento de un delantero. Y, finalmente, hoy creo que no ha estado fino con los cambios.

Cuarto: Una vez me dijeron que no tenía ni puta idea de fútbol por afirmar que prefería en el puesto del lateral izquierdo a Heinze antes que a Marcelo. Que para mí, añadí, rendía mejor de extremo. Tal vez tuvieran razón, pero Marcelo no mejora en labores defensivas. Todos los esfuerzos del brasileño se van al garete en cuanto se enfrenta a un digno adversario. Hoy ha estado horrible. Y ya debería de saber manejárselas él solito. Que el bueno de Diarrá no va a estar siempre para ayudarle.

Quinto: ya leo y escucho críticas hacia Xabi Alonso. Efectivamente hoy no ha jugado bien, no se lo voy a negar a ustedes. Pero lo veo como algo normal y totalmente comprensible. El rendimiento del vasco irá en función del juego del Madrid. Si Alonso juega bien, el Real Madrid también. Lo mismo ocurre con el Xavi catalán: es imposible que el Barça juegue bien con un Xavi nefasto. Sus roles, sus labores, su juego en definitiva, van de la mano del juego del equipo. Y viceversa. Así lo exime su posición. Todo lo contrario que en otras desmarcaciones, como la de un delantero.

Naturalmente, el Madrid no ha jugado bien en el Sánchez Pizjúan. He ahí una de las razones de la derrota.

Sexto: Tenía pensada una larga entrada sobre Casillas. Y no hablaba precisamente bien del mostoleño. Sin embargo, por su partido de hoy la aplazaré. Bien Casillas, bien. Sigue cerrando mi boca, no pares.

Séptimo y breve: A Higuaín se lo están cargando. Benzemá será un crack, no duden. El partido de hoy no era para Guti; al menos de titular no, de revulsivo la cosa hubiera sido bien distinta. ¡Qué! ¿Es bueno Cristiano Ronaldo o no? Cómo me gusta ver a Florentino en el palco: no merece sufrir, ¡por todo lo que ha hecho el Madrid debería de ganar todos los partidos del año y por goleadas!

Y por último les doy un consejo, que nunca viene mal. Ni se les ocurra mañana -por hoy cuando lean esto- leer un maldito periódico. Con la derrota del Madrid, salen de sus cavernas las garrapatas de siempre. No abran un diario deportivo, no pongan la tele, quítenles las pilas al transistor. Busquen y lean, en cambio, por la blogosfera. DRJ, Luisi, Chechu, Blanco Doble, Wolllen y demás les explicarán todo lo que necesitan saber.

viernes 11 de septiembre de 2009

Portadas infames

Y porque jugó España; si no, igual se hubiese publicado a doble página y todo.

Evidentemente me refiero a la última y brillantísima ocurrencia de Marca en su cruzada pro Raúl: Iron Man.

Un insulto en toda regla a la inteligencia humana.

Qué pena me produce aquellos que se lo creen, que desgraciadamente serán muchos. Y qué asco me da el periodismo deportivo de España.

Lo lamentable de todo esto es que se trata de un medio con una gran influencia en el mundo del fútbol, no en vano es el periódico más leído de toda España, por encima de diarios generalistas como El País y el Mundo. Si fuese un panfleto gratiuto que no leyese ni su padre, tendría su gracia. Y yo no perdería el tiempo escribiendo. Pero no es así: este periódico es considerado por una gran parte de la afición futbolera como la referencia intelectual del fútbol. Con difamaciones de tal calibre ante tan numerosos lectores denotan que no tienen ni sentido del ridículo ni de la vergüenza. Y lo que es peor aún: las responsabilidades a los que presuntamente y supuestamente deben ceñirse se las pasan por el forro. Nada. Para ellos eso les sonará a chino mandarino del bueno.

Y me permiten el lujo de mantener intacta mi firme opinión sobre el periodismo deportivo español: una bazofia. O dicho en cristiano: una puta mierda.

¿Pero saben lo que pienso? Que tan idiotas y tan estúpidos los juntaletras no pueden ser; yo creo que son unos artistas de la ironía. Que en verdad son antiraulistas y todo.

...

Iron Man. Hay que joderse. Y yo que creía que ya estaba todo inventado...

martes 18 de agosto de 2009

Insisto: Raúl, ya no, gracias

Lo lamento, seré la mosca cojonera y cabezona de este magnífico e ilusionante verano madridista. Poco se puede pedir para mejorar este grandioso y brillante proyecto de Florentino Pérez. No obstante, yo sigo en mis creces: Raúl no debe ser titular en este equipo. Si este proyecto quiere ser ganador no debe sino derrocar al emblema y estandarte del Madrid perdedor del último lustro. Es decir, desprenderse de Raúl.

Mi lucha con los raulistas está perdiendo el sentido de la realidad. El enfervorizado e insistente -y muy pesado, todo sea dicho- empeño en colocar a toda costa y como sea a su alma máter en el once titular roza los límites del ridículo. ¿Por qué no admiten que la carrera de este grandioso futbolista se acabó hace un tiempo? O si lo prefieren, ¿por qué no aceptan que Raúl apenas puede aportar al fútbol de alto nivel? ¿Por qué, coño?

Y sí, por supuesto, ya sé que algunos críticos de Raúl, pero más razonables y cautos que yo, me dirán que aún es pronto, que Pellegrini es nuevo, que hay galones y méritos que repartir, que me espere a septiembre. De acuerdo. Me espero a septiembre, pero por si acaso aquí estoy yo, recordando al personal que no, que la broma ya ha acabado. No sea que una carrerita demagoga les parta el corazón. Ya está bien. No más Raúl, por favor.

Quiero tener un Real Madrid serio.

martes 4 de agosto de 2009

Uno menos; ¡que pase el siguiente!


¡Qué verano me está dando usted, don Florentino!

lunes 6 de julio de 2009

Flases (VIII)

Declaraciones de Cristiano Ronaldo en su entrevista a MARCA:

"¿Ganar 2-6 en el Camp Nou? Firmo ganar 0-1 y los tres puntos".

---------------------------------------------------

¡Anda! ¿Pero no se suponía que era chulo y arrogante?

miércoles 17 de junio de 2009

Los Ángeles Lakers son campeones de la NBA


Al final no pude resistirme: como en todos los partidos de la serie, había programado el vídeo y ajustado el Digital la noche anterior. Todo preparado para verlo al día siguiente, más cómodo y relajado, sin sufrir mi singular jat lag. Pero esta vez era diferente. No era un partido más, esa noche podía pasar algo grande, y no se trataba precisamente de tirarme a Mónica Bellucci. Durante media hora intenté dormirme, pero por mi cabeza rondaban inconscientemente pensamientos sobre una pelota naranja y unos tipos vestidos de púrpura y oro. No aguanté mucho en la cama. Me levanté, cogí el paquete de tabaco y, con mucho cuidado de no hacer ruido por el pasillo, acudí al salón. Todo dispuesto a disfrutar de un partidazo. En directo, a altas horas de la madrugada y con el volumen de la tele muy bajo -si no le doy al mute es por Daimiel-. Como mandan los cánones del buen aficionado del baloncesto al otro lado del Atlántico.

Y efectivamente, pasó algo grande. Los Lakers lograron el ansiado anillo de campeón de la Nacional Basketball Association, la NBA para los colegas. No dejaron espacio para la sorpresa: a la primera oportunidad lo consiguieron. Fue un momento de alegría y grata felicidad para un loco amante del baloncesto como es un servidor. El último anillo databa de tiempos muy pretéritos; mucho ha cambiado desde la temporada 01/2002. Por entonces, la estrella indiscutible y absoluto dominador de la Liga era un tal Shaquille O'neal y su escudero un jovencito y chulesco Kobe Bryant; asimismo, el mismo servidor era un mocoso en plena adolescencia que miraba y disfruta atónito de un deporte que le enamoró desde el primer día. Mucho ha llovido desde entonces. Aquel majestuoso equipo se fue a pique. Se tuvo que realizar una larga reconstrucción que se culminó el pasado domingo con la consecución del décimo quinto anillo de la franquicia. La tónica de preguntas sobre este equipo cambia radicalmente: ¿Serán capaces de realizar una dinastía? ¿Superarán a su viejo rival, los Celtics de Boston, en cuanto a títulos se refiere? De momento, vuelven a ponerse a tan sólo dos entorchados.

Kobe Bryant se llevó un merecidísimo MVP. Aun con los avisos cada vez más amenazadores y permanentes de Lebron James, Bryant aún es el mejor jugador de baloncesto del mundo. Jugador indefendible en el uno contra uno, es sin lugar a dudas el mejor anotador que ha salido desde Jordan y que ha concluído y con éxito la última fase del baloncestista: aquella que determina la diferencia entre un buen jugador sin más y un grande, una leyenda. A lo largo de su periplo como estrella única tras la marcha de O'neal, Kobe ha ido evolucionando y mejorando hasta convertirse en lo que es hoy: el mejor baloncestista en todos los aspectos. Ya no sólo anota, asiste con asiduidad, entiende mejor el juego, y es mejor defensor de lo que ya era. Un jugador, desde el punto de vista individual, completo, total. Además, ya no es simplemente el mejor jugador de su equipo, sino su líder, al que todos siguen; su jefe que no duda en gritar y exigir a sus compañeros en la cancha, y a los que protege en público; su alma máter, al que sus ansias de ganar contagian al equipo. Es el hombre que los guía hacia la gloria. Es decir, hablamos de un Kobe que nada tiene que ver con el de 2004. El progreso de estos cinco años ha sido espectacular. Definitivamente, Bryant ha alcanzado la madurez como deportista. La misma, por otra parte, que no han logrado otras superestrellas de la liga, como Allen Iverson, Vince Carter o T-Mac y que, por tanto, le sitúa en un escalón muy por encima.

¿El verdadero heredero de Jordan? Es debatible. Pero sí es el jugador que más se le parece.
.
Es un orgullo que en los Lakers, la franquicia más famosa del mundo del baloncesto, juegue también un español: nuestro Pau Gasol. Un español que no está de paquete, sino que su presencia se requiere fundamental en estos Lakers campeones. No se entiende este anillo sin el catalán en el equipo. La balanza entre el juego interior y exterior se equilibró y se compensó con la llegada de Gasol al equipo angelino. Calidad y talento, altura e intimidación; jugador de renombre en la pintura. Pocos jugadores tienen los movimientos y recursos que posee Gasol. Eso se llevaron los Lakers. Poseer un hombre interior del calibre de Gasol es importantísimo en este deporte. Todos los grandes equipos de la NBA, a excepción de los Bulls de MJ, han tenido un pivot o jugador interior referente. Con un cualquiera en la pintura no se gana en el baloncesto. Repaso histórico de los últimos campeones: los Celtics de Garnett, los Spurs de Duncan, los Lakers y los Heats de Shaq, los Rockets de Olajuwon. ¿Sigo? Consecuentemente, para la historia quedará como el anilo de los Lakers de Bryant... y de Gasol, of course.

¿Dejará la prensa estadounidense de llamar blando a Gasol? ¿Se desterrará el término Gasoft? Pues sí. Pero déjenme explicarles que toda esta polémica la veo desde otro punto de vista al que lo ve la entendida prensa española. No comparto las opiniones generalizadas al respecto durante estos últimos años. Para mí hay una doble visión del asunto.

En primer lugar, yo parto del punto de que sí, Gasol es un jugador blando. Se trata de un baloncestista que centra todas su grandes virtudes en sus capacidades ofensivas y cuyas aptitudes defensivas se resume en un físico intimidatorio: su defensa, por regularidad, es aceptable, cumple. No se trata de un excelente defensor por constancia. Gasol no hace 82 partidos brillantísimos en defensa. Sin embargo, por fundamentos -la gran baza del basket europeo- es capaz de realizar buenas defensas en encuentros concretos, rinde y a un alto nivel en determinados partidos. Tal y como ha hecho en esta final, bregándose con Howard como nadie hasta ahora ha hecho. Por regularidad, Gasol no alcanza el sobresaliente, ni siquiera el notable. Por la sencilla y llana razón que de ser así estaríamos hablando de un jugador completísimo, sin apenas un defecto; sería el Lebron James de la pintura. Un extraterrestre, una máquina en el sentido estricto de la palabra. Y Gasol es bueno, muy bueno diría yo, el mejor de la historia de España. Pero no se trata del mejor de la historia de la NBA, ni siquiera de los 50 mejores. Eso son palabras mayores. Una cosa no quita la otra.

Y en segundo lugar, todo esto es fruto de la mentalidad de los norteamericanos. La sociedad estadounidense es profundamente competitiva. Se alza y se dignifica a los ganadores; los perdedores no tienen cabida. Todo lo contrario que en Europa, donde los subcampeones y hasta los terceros puestos son más conocidos incluso que los campeones. En Estados Unidos no ocurre así: la diferencia entre el ganador y el perdedor es brutal, siderialmente abismal. O eres una leyenda o eres un perfecto mierdecilla. Es otra forma de ver el deporte, otra manera de valorar la vida. Una célebre frase de Ayrton Senna lo podría resumir perfectamente: "El segundo es el primero de los perdedores". Por ello, aquellos que buscan la gloria, la victoria definitiva, deben fraguarse en un camino de espinas, difícil y complejo. Se señalan defectos, se buscan miserias, se infravaloran, se reniega de su supuesta fama. Por eso apodaron a un jugador con muy buena pinta pero que no había logrado nada como Gasoft, a ver qué se ha creído el mejicano éste. Pero no se trata de ensañamiento particular ni discriminación hacia Gasol, ni de xenofobia, ni demás tonterías que nos ha querido vender la prensa española. Lo que ha sufrido Gasol, lo han aguantado todos. Bryant, Garnett, O'neal, Drexler, Jordan, y lo harán, si no lo están haciendo ya, con Lebron y Howard. Todos han pasado por ahí. Ésa es la explicación. Los americanos no regalan nada, les gusta que el éxito se consiga a base de esfuerzo y superación, sea quien sea. Y cuanto más le cueste, más le adoran. Por eso les pone tan cachondos Michael Jordan.

Por consiguiente, todo aquel que logra la cima recibe un respeto absoluto, un prestigio y una consideración claramente distinguida, que le diferencia de cualquier otro mortal. La vida de Gasol cambia considerablemente con la conquista de este anillo. A partir de ahora, no se nombra a un buen tipo, a una estrellita, sino a un campeón, a un crack con mayúsculas. El trato a Gasol por parte de los norteamericanos ha cambiado. No habrán reproches que valgan cuando se cite su nombre. Ya lo comprobarán ustedes.

El anillo lo cambia todo. Si ya lo dicen ellos mismos, the ring is the thing.

viernes 29 de mayo de 2009

La consagración de Leo Messi

Llevaba ya más de un lustro en la cima del fútbol: era la estrella número uno, el orgullo de toda una nación sufrida; era la imagen del fútbol mundial. Pero Menotti, su técnico en el Barça, desestimó tajantamente una verdad para muchos indiscutible: "Maradona sólo será el mejor del mundo cuando gane títulos". Y así ocurrió. No fue hasta su llegada al Napoles y su triunfo en el Mundial 86, cuando Maradona gozó de tal distinción. Caso parecido, por no decir idéntico, es el de Lionel Messi, jugador que desde su primer partido -en el Gámper, contra la Juve de Capello- estaba destinado también a ser el mejor del mundo.

Jugador singular, de técnica y velocidad envidiable, se ganó la admiración de sus aficionados vertiginosamente. La maquinaria propagandística del Barça le echó el ojo como futura estrella culé y del planeta fútbol. Sin embargo, el revelo llegó más temprano de lo que creían. Los primeros indicios de decadencia de Ronaldinho tardaron lo mismo que su hundimiento absoluto. Es decir, a ritmo de vértigo, de la noche a la mañana, Ronaldinho desapareció. Así pues, en la temporada 06-07, necesitados de cubrir el inminente vacío del Gaucho, señalaron a Messi. Regates antológicos, golazos increíbles y la adoración de su público, eran motivos suficientes y clarificientes para optar a los premios que oficializan la etiqueta del mejor jugador del mundo.

Desaparecido ya Ronaldinho y afianzado el argentino como líder de su club, la propanga culé, fiel a su intachable tradición, realizó un trabajo de diez. Ni los resultados insuficientes del Barça, el cual no logró nada e hizo una temporada ridícula, ni la intromisión de la Eurocopa y lo que ello conlleva, ni siquiera el hecho de que Messi se tirara tres meses lesionado fueron argumentos para que no optase al Balón de Oro. Al contrario, futbolista genuino como él, no merece otra distinción que el trofeo dorado del revista France Football. Aunque eso conlleve destrozar el trabajo impecable de todo un año de un portugués.

El sentido común se impuso. Cristiano Ronaldo, máximo goleador del planeta, referente de su club, ganador de Copa de Europa y Liga, fue el ganador. Porque para ser eso, el mejor del mundo, no sólo tienes que tener cualidades extraordinarias y únicas, no sólo tienes que ser un futbolista distinto del resto, sino que además tienes que ser el líder y referencia de un club ganador. El fútbol se explica fácil: sólamente los equipos campeones serán los mejores; por tanto, sus futbolistas más resplandecientes serán los mejores. Tal explicación se corresponde con el Manchester de Cristiano de la pasada temporada, con el Milán de Kaká de la temporada 06-07. Y hoy, en el presente, con el Barça de Messi.

Porque hoy no necesito ni necesitamos al entorno culé para comprender la realidad de Messi. La temporada de Messi y de su club, el Barça, ha sido cuasi perfecta en todos los sentidos. Individualmente, Messi ha rendido a un altísimo nivel, ha cosechado unos registros estratosféricos; además, ha sido decisivo e influyente en los no menos excelsos resultados del Barça. Campeón de Copa, Liga y Champions; el triplete del Barça de Messi. Con ello, Messi se consagra de modo definitivo y unánime como uno de los grandes futbolistas del mundo. El debate -ahora sí y no antaño, como nos ha querido colar la prensa culé- tiene pies y cabeza. Es Messi, la estrella del flamante campeón, es el Barça de Messi, ¿A que no suena igual que hace un año?

Por cierto; esta entrada me ha llevado a una curiosa paradoja. El Barça tiene a Messi: campeón de España y de Europa. El Manchester tiene a Ronaldo: bicampeón de la Liga inglesa y subcampeón de Europa. ¿Y nosotros? A Raúl...

______________________________________________________

Apuntes, varios y breves, sobre la final de la Copa de Europa.



-Felicito, otra vez, al Barça y a sus aficionados. Conseguir el triplete no es ninguna trivialidad.

-El Barça fue el mejor. Por tanto, ganó con indiscutible merecimiento.

-Me decepcionó el Manchester. Me esperaba más.

-Ferguson se equivocó. Su planteamiento fue erróneo.

-Guardiola acertó. Xavi, Busquest e Iniesta, es decir, un centro del campo ofensivo, fue la clave del éxito.

-Ciertos jugadores reds no dieron la talla. Van der Sar, dubitativo; Vidic y Ferdinand fallaron en el primer y segundo gol, respectivamente; Anderson y Giggs no estuvieron en el partido, no debieron jugar (error de Ferguson); Rooney y Ronaldo muy separados, muy solos en ataque.

-Ronaldo fue el único que dio la cara.

- El Barça no acusó sus bajas. Más mérito todavía.

-Iniesta es el mejor futbolista español que ha salido desde Raúl.

-¡Raúl, jubílate! (ya sé que no viene a cuento, pero no puedo evitarlo).

-Me hubiera gustado hacerlo por nuestra cuenta, pero, de momento, agradezco al Barça que le haya ganado a Ferguson. Sí, viejo borracho; no me caes bien. Jódete.

-La mejor noticia es que se ha acabado el año. El triplete ya es historia. Ya sólo vale junio en adelante.