
martes 3 de noviembre de 2009
La gran oportunidad

sábado 17 de octubre de 2009
¡Todos los jugones sonríen igual!
Profundamente consternado estoy. Una intensa tristeza se ha apoderado de mi cuando he sabido de la fatídica noticia del fallecimiento de Andrés Montes. Ha sido todo un palo; y muy duro por inesperado e imprevisto. Creo que aún no lo he asimilado. No lo es menos. El viernes se fue una parte de mi vida. Un trozo de mí. Cuando descubrí el baloncesto, hará aproximadamente una década, ya estaba Montes, y Daimiel, y no puedo negar que si me enamoré pérfidamente y locamente de este bendito deporte es gracias en gran medida a aquella manera de ver, sentir y disfrutar el baloncesto que impregnó el genuino Andrés Montes.
Coincidí justo en la era posjordan; el comienzo de la dinastía de la Fiebre amarilla, liderada por el Artículo 34 del Estado de California, Twister O'neal; de los maravillosos Sacramento Kings, el equipo ye-yé, el de la tortilla de patatas, de American Grafiti Stojakovic, de Chocolate blanco Williams primero y Manicura Bibby después, de Magoo Jackson; de los Mavericks de Robin Hood; de los Knicks, su equipo -y en fútbol el Atleti-, de melodía de seducción Strewell, de Allan hilo de seda Houston; de los Spurs de Tim siglo XXI Duncan y de Teléfono Rojo llamando a Moscú Popovich; de los Jazz de la informática a su servicio Stockton y Karl Malone, hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
Me enganché de por vida a un deporte que no desprendería la misma sensación ni la misma emoción sin la inigualable y magnífica jerga que le otorgó Montes. Su peculiar estilo, su particular manera de narrar y de comentar el baloncesto, hizo que la NBA tuviese aún un dejo más especial y mágico si cabe.
Todo comenzaba con ese Qué tal. Bienvenidos al club, a este curso baloncestístico. Aquí estamos todos, viviendo la magia del Basket. Descubría que los verdaderos cracks que nos levantan del sillón y que dan sentido a la existencia del deporte no son sino jugones. Así como los pinchos de merluza, los triiiiiiiples, los interminables ra-ta-ta-ta-tá, las piedras que no entran, los aterrizajes -mates-. Los motes de los jugadores, ingeniosamente y minuciosamente elegidos. Nunca se me olvidará el mote más gracioso y mejor seleccionado nunca, el que cada noche articulaba Montes cuando Dennis Rodman la armaba en una cancha de baloncesto: ¡¡Adivina quién viene esta noche, Daimiel!! Con sus innumerables clubes: el club de los Amarrategui Blues, los Estopa Mix o Cicuta Mix, los forajidos de leyenda, el sector pijo de la Liga, el Consejo de Administración de Geppeto Brother y, sobre todo, el Calabazas's clubs.
Porque aquello no era sólo baloncesto, conversaciones triviales sobre el deporte; sino mucho más: todo un canto a la vida. Música, cine, gastronomía, mujeres. Un tiempo muerto con Montes y Daimiel podía ser lo más interesante de un partido; hacía, sin duda, que mereciese la pena trasnochar. Son tantos los recuerdos acomulados y amontonados en la cabeza que fácilmente podría escribir un libro entero. Y son tantos los sentimientos experimentados y aflorados y que me reconcomen, que difícilmente puedo expresarme con claridad y entereza. De ahí este intento de homenaje personal. Ayer se fue el jugón más grande de todos. Descanse en paz.
jueves 15 de octubre de 2009
Flases (IX)
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Qué gran verdad ésa.
domingo 4 de octubre de 2009
Algunos apuntes del Sevilla - Real Madrid

Hemos perdido. Y sin excusas. A todos los pensadores, analistas y demás sabiondos del deporte que proclaman que la derrota a veces viene bien, les diré de manera rotunda que no son madridistas. Así que desconfíen de ellos, ignórenles. El Real Madrid jamás debe perder, nunca se debería de dar semejante circunstancia en nuestra rutinaria y tranquila vida. Jameis, never, nie. Aquí, en este equipo, los debates y coloquios, las discusiones, los intercambios de opiniones; así como las críticas, los reproches y las mentadas de madre correspondientes se hacen siempre partiendo de la victoria. Al que no entienda eso le rogaría que se hiciera de otro equipo, si no es mucha molestia.
Vaya por delante un aviso: esta entrada puede pecar de alarmista y demagoga. Por ello, les indico que, en el caso de observar dicho tono, lo focalicen en detalles y puntos concretos. De ningún modo en el fondo y contenido. Quiero decir con esto que confío plenamente en este equipo, en Pellegrini y en Valdano. Creo en el proyecto. Y por supuesto, aunque tal vez la entrada muestre lo contrario, que soy de los que piden paciencia y tiempo. Por coherencia y sentido común, nada más.
Primero y lo más importante de todo: Maldito sea Raúl. Otra vez con lo mismo. Se continúa cometiendo la más grande y gorda equivocación del Real Madrid en su último lustro; error que debería entrar con mayúscula en la historia negra del Madrid. Ni leyenda negra ni Franco ni leches. Uno de los grandes puntos oscuros de la gloriosa historia del Madrid ha sido el inexplicable empeño de colocar en la titularidad a un futbolista literalmente acabado.
Primer partido serio y otra vez con el caduco Raúl en el once. En otras palabras, nos enfrentamos a un rival duro y nosotros le otorgamos la singular ventaja de jugar con uno menos. ¿No querían emoción? Pues nada, ahí la tienen.
¿No se podía haber quedado en Copenhague?
Realmente, el asunto Raúl es muy cansino. Y desesperante.
Segundo: Qué bueno es el negro; qué grande que es Diarrá. El partido de Mahamadu Diarrá ante el Sevilla, considerando algunos detalles sin importancia como la dureza y competitividad del rival, como que el propio futbolista lleva tiempo sin ritmo de competición, como que está en un equipo en construcción, como... Qué coño. Sin matices ni tonterías: Diarrá ha estado de puta madre. Inconmensurable.
Tercero: I believe in Pellegrini. Creo en el chileno, como decía líneas atrás. Me parece un señor inteligente y cabal, al margen de que es un buen entrenador. Por ello y por innumerables motivos más, estoy dispuesto a darle todo el crédito del mundo. Lo defenderé a capa y espada; hasta que la razón y/o la lógica me lo impida. Pero tal hecho no quita que esté un poco mosca con determinadas decisiones suyas. Para empezar: debería ser más pragmático con Raúl. Al banquillo sí o sí. Sin medias tintas. Creo, además, y esto lo digo con humildad, que el método y la forma de jugar al fútbol que está implantando al Real Madrid, trabajo arduo y complejo y que llevará meses -dicho sea de paso-, tendría una progresión más rápida y productiva si apostara por un centrocampista -volante- en detrimento de un delantero. Y, finalmente, hoy creo que no ha estado fino con los cambios.
Cuarto: Una vez me dijeron que no tenía ni puta idea de fútbol por afirmar que prefería en el puesto del lateral izquierdo a Heinze antes que a Marcelo. Que para mí, añadí, rendía mejor de extremo. Tal vez tuvieran razón, pero Marcelo no mejora en labores defensivas. Todos los esfuerzos del brasileño se van al garete en cuanto se enfrenta a un digno adversario. Hoy ha estado horrible. Y ya debería de saber manejárselas él solito. Que el bueno de Diarrá no va a estar siempre para ayudarle.
Quinto: ya leo y escucho críticas hacia Xabi Alonso. Efectivamente hoy no ha jugado bien, no se lo voy a negar a ustedes. Pero lo veo como algo normal y totalmente comprensible. El rendimiento del vasco irá en función del juego del Madrid. Si Alonso juega bien, el Real Madrid también. Lo mismo ocurre con el Xavi catalán: es imposible que el Barça juegue bien con un Xavi nefasto. Sus roles, sus labores, su juego en definitiva, van de la mano del juego del equipo. Y viceversa. Así lo exime su posición. Todo lo contrario que en otras desmarcaciones, como la de un delantero.
Naturalmente, el Madrid no ha jugado bien en el Sánchez Pizjúan. He ahí una de las razones de la derrota.
Sexto: Tenía pensada una larga entrada sobre Casillas. Y no hablaba precisamente bien del mostoleño. Sin embargo, por su partido de hoy la aplazaré. Bien Casillas, bien. Sigue cerrando mi boca, no pares.
Séptimo y breve: A Higuaín se lo están cargando. Benzemá será un crack, no duden. El partido de hoy no era para Guti; al menos de titular no, de revulsivo la cosa hubiera sido bien distinta. ¡Qué! ¿Es bueno Cristiano Ronaldo o no? Cómo me gusta ver a Florentino en el palco: no merece sufrir, ¡por todo lo que ha hecho el Madrid debería de ganar todos los partidos del año y por goleadas!
Y por último les doy un consejo, que nunca viene mal. Ni se les ocurra mañana -por hoy cuando lean esto- leer un maldito periódico. Con la derrota del Madrid, salen de sus cavernas las garrapatas de siempre. No abran un diario deportivo, no pongan la tele, quítenles las pilas al transistor. Busquen y lean, en cambio, por la blogosfera. DRJ, Luisi, Chechu, Blanco Doble, Wolllen y demás les explicarán todo lo que necesitan saber.
viernes 11 de septiembre de 2009
Portadas infames
Evidentemente me refiero a la última y brillantísima ocurrencia de Marca en su cruzada pro Raúl: Iron Man.
Un insulto en toda regla a la inteligencia humana.
Qué pena me produce aquellos que se lo creen, que desgraciadamente serán muchos. Y qué asco me da el periodismo deportivo de España.
Lo lamentable de todo esto es que se trata de un medio con una gran influencia en el mundo del fútbol, no en vano es el periódico más leído de toda España, por encima de diarios generalistas como El País y el Mundo. Si fuese un panfleto gratiuto que no leyese ni su padre, tendría su gracia. Y yo no perdería el tiempo escribiendo. Pero no es así: este periódico es considerado por una gran parte de la afición futbolera como la referencia intelectual del fútbol. Con difamaciones de tal calibre ante tan numerosos lectores denotan que no tienen ni sentido del ridículo ni de la vergüenza. Y lo que es peor aún: las responsabilidades a los que presuntamente y supuestamente deben ceñirse se las pasan por el forro. Nada. Para ellos eso les sonará a chino mandarino del bueno.
Y me permiten el lujo de mantener intacta mi firme opinión sobre el periodismo deportivo español: una bazofia. O dicho en cristiano: una puta mierda.
¿Pero saben lo que pienso? Que tan idiotas y tan estúpidos los juntaletras no pueden ser; yo creo que son unos artistas de la ironía. Que en verdad son antiraulistas y todo.
...
Iron Man. Hay que joderse. Y yo que creía que ya estaba todo inventado...
martes 18 de agosto de 2009
Insisto: Raúl, ya no, gracias
Mi lucha con los raulistas está perdiendo el sentido de la realidad. El enfervorizado e insistente -y muy pesado, todo sea dicho- empeño en colocar a toda costa y como sea a su alma máter en el once titular roza los límites del ridículo. ¿Por qué no admiten que la carrera de este grandioso futbolista se acabó hace un tiempo? O si lo prefieren, ¿por qué no aceptan que Raúl apenas puede aportar al fútbol de alto nivel? ¿Por qué, coño?
Y sí, por supuesto, ya sé que algunos críticos de Raúl, pero más razonables y cautos que yo, me dirán que aún es pronto, que Pellegrini es nuevo, que hay galones y méritos que repartir, que me espere a septiembre. De acuerdo. Me espero a septiembre, pero por si acaso aquí estoy yo, recordando al personal que no, que la broma ya ha acabado. No sea que una carrerita demagoga les parta el corazón. Ya está bien. No más Raúl, por favor.
Quiero tener un Real Madrid serio.
martes 4 de agosto de 2009
lunes 6 de julio de 2009
Flases (VIII)
"¿Ganar 2-6 en el Camp Nou? Firmo ganar 0-1 y los tres puntos".
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¡Anda! ¿Pero no se suponía que era chulo y arrogante?
miércoles 17 de junio de 2009
Los Ángeles Lakers son campeones de la NBA

Kobe Bryant se llevó un merecidísimo MVP. Aun con los avisos cada vez más amenazadores y permanentes de Lebron James, Bryant aún es el mejor jugador de baloncesto del mundo. Jugador indefendible en el uno contra uno, es sin lugar a dudas el mejor anotador que ha salido desde Jordan y que ha concluído y con éxito la última fase del baloncestista: aquella que determina la diferencia entre un buen jugador sin más y un grande, una leyenda. A lo largo de su periplo como estrella única tras la marcha de O'neal, Kobe ha ido evolucionando y mejorando hasta convertirse en lo que es hoy: el mejor baloncestista en todos los aspectos. Ya no sólo anota, asiste con asiduidad, entiende mejor el juego, y es mejor defensor de lo que ya era. Un jugador, desde el punto de vista individual, completo, total. Además, ya no es simplemente el mejor jugador de su equipo, sino su líder, al que todos siguen; su jefe que no duda en gritar y exigir a sus compañeros en la cancha, y a los que protege en público; su alma máter, al que sus ansias de ganar contagian al equipo. Es el hombre que los guía hacia la gloria. Es decir, hablamos de un Kobe que nada tiene que ver con el de 2004. El progreso de estos cinco años ha sido espectacular. Definitivamente, Bryant ha alcanzado la madurez como deportista. La misma, por otra parte, que no han logrado otras superestrellas de la liga, como Allen Iverson, Vince Carter o T-Mac y que, por tanto, le sitúa en un escalón muy por encima.¿El verdadero heredero de Jordan? Es debatible. Pero sí es el jugador que más se le parece.
Es un orgullo que en los Lakers, la franquicia más famosa del mundo del baloncesto, juegue también un español: nuestro Pau Gasol. Un español que no está de paquete, sino que su presencia se requiere fundamental en estos Lakers campeones. No se entiende este anillo sin el catalán en el equipo. La balanza entre el juego interior y exterior se equilibró y se compensó con la llegada de Gasol al equipo angelino. Calidad y talento, altura e intimidación; jugador de renombre en la pintura. Pocos jugadores tienen los movimientos y recursos que posee Gasol. Eso se llevaron los Lakers. Poseer un hombre interior del calibre de Gasol es importantísimo en este deporte. Todos los grandes equipos de la NBA, a excepción de los Bulls de MJ, han tenido un pivot o jugador interior referente. Con un cualquiera en la pintura no se gana en el baloncesto. Repaso histórico de los últimos campeones: los Celtics de Garnett, los Spurs de Duncan, los Lakers y los Heats de Shaq, los Rockets de Olajuwon. ¿Sigo? Consecuentemente, para la historia quedará como el anilo de los Lakers de Bryant... y de Gasol, of course.¿Dejará la prensa estadounidense de llamar blando a Gasol? ¿Se desterrará el término Gasoft? Pues sí. Pero déjenme explicarles que toda esta polémica la veo desde otro punto de vista al que lo ve la entendida prensa española. No comparto las opiniones generalizadas al respecto durante estos últimos años. Para mí hay una doble visión del asunto.
En primer lugar, yo parto del punto de que sí, Gasol es un jugador blando. Se trata de un baloncestista que centra todas su grandes virtudes en sus capacidades ofensivas y cuyas aptitudes defensivas se resume en un físico intimidatorio: su defensa, por regularidad, es aceptable, cumple. No se trata de un excelente defensor por constancia. Gasol no hace 82 partidos brillantísimos en defensa. Sin embargo, por fundamentos -la gran baza del basket europeo- es capaz de realizar buenas defensas en encuentros concretos, rinde y a un alto nivel en determinados partidos. Tal y como ha hecho en esta final, bregándose con Howard como nadie hasta ahora ha hecho. Por regularidad, Gasol no alcanza el sobresaliente, ni siquiera el notable. Por la sencilla y llana razón que de ser así estaríamos hablando de un jugador completísimo, sin apenas un defecto; sería el Lebron James de la pintura. Un extraterrestre, una máquina en el sentido estricto de la palabra. Y Gasol es bueno, muy bueno diría yo, el mejor de la historia de España. Pero no se trata del mejor de la historia de la NBA, ni siquiera de los 50 mejores. Eso son palabras mayores. Una cosa no quita la otra.
Y en segundo lugar, todo esto es fruto de la mentalidad de los norteamericanos. La sociedad estadounidense es profundamente competitiva. Se alza y se dignifica a los ganadores; los perdedores no tienen cabida. Todo lo contrario que en Europa, donde los subcampeones y hasta los terceros puestos son más conocidos incluso que los campeones. En Estados Unidos no ocurre así: la diferencia entre el ganador y el perdedor es brutal, siderialmente abismal. O eres una leyenda o eres un perfecto mierdecilla. Es otra forma de ver el deporte, otra manera de valorar la vida. Una célebre frase de Ayrton Senna lo podría resumir perfectamente: "El segundo es el primero de los perdedores". Por ello, aquellos que buscan la gloria, la victoria definitiva, deben fraguarse en un camino de espinas, difícil y complejo. Se señalan defectos, se buscan miserias, se infravaloran, se reniega de su supuesta fama. Por eso apodaron a un jugador con muy buena pinta pero que no había logrado nada como Gasoft, a ver qué se ha creído el mejicano éste. Pero no se trata de ensañamiento particular ni discriminación hacia Gasol, ni de xenofobia, ni demás tonterías que nos ha querido vender la prensa española. Lo que ha sufrido Gasol, lo han aguantado todos. Bryant, Garnett, O'neal, Drexler, Jordan, y lo harán, si no lo están haciendo ya, con Lebron y Howard. Todos han pasado por ahí. Ésa es la explicación. Los americanos no regalan nada, les gusta que el éxito se consiga a base de esfuerzo y superación, sea quien sea. Y cuanto más le cueste, más le adoran. Por eso les pone tan cachondos Michael Jordan.
Por consiguiente, todo aquel que logra la cima recibe un respeto absoluto, un prestigio y una consideración claramente distinguida, que le diferencia de cualquier otro mortal. La vida de Gasol cambia considerablemente con la conquista de este anillo. A partir de ahora, no se nombra a un buen tipo, a una estrellita, sino a un campeón, a un crack con mayúsculas. El trato a Gasol por parte de los norteamericanos ha cambiado. No habrán reproches que valgan cuando se cite su nombre. Ya lo comprobarán ustedes.
El anillo lo cambia todo. Si ya lo dicen ellos mismos, the ring is the thing.
viernes 29 de mayo de 2009
La consagración de Leo Messi
Llevaba ya más de un lustro en la cima del fútbol: era la estrella número uno, el orgullo de toda una nación sufrida; era la imagen del fútbol mundial. Pero Menotti, su técnico en el Barça, desestimó tajantamente una verdad para muchos indiscutible: "Maradona sólo será el mejor del mundo cuando gane títulos". Y así ocurrió. No fue hasta su llegada al Napoles y su triunfo en el Mundial 86, cuando Maradona gozó de tal distinción. Caso parecido, por no decir idéntico, es el de Lionel Messi, jugador que desde su primer partido -en el Gámper, contra la Juve de Capello- estaba destinado también a ser el mejor del mundo.
-Me hubiera gustado hacerlo por nuestra cuenta, pero, de momento, agradezco al Barça que le haya ganado a Ferguson. Sí, viejo borracho; no me caes bien. Jódete.



