jueves, 8 de marzo de 2018

El Real y sus enigmas

Foto de Christophe Ena (AP)

Los caminos del Real Madrid son inescrutables. A ver qué analista descifra cómo es posible que el equipo que firma una de las mejores temporadas de su gloriosa historia (la 16/17 fue casi perfecta en juego, resultados y títulos) es el mismo que, meses después, deambula en la Liga, tira la Copa y aun así elimina a uno de los superfavoritos de Europa. Quién diablos entiende a este club. ¿Será capaz de terminar su annus horribilis en Kiev? El desafío es mayúsculo. E insólito. Ya lo era repetir como campeón de la Champions, nadie lo había conseguido hasta entonces, y lo logró: quién si no en la Copa de Europa, el Real en su competición fetiche. ¿Qué es la historia para un club acostumbrado a reescribirla? No pequemos ahora de euforia, el termómetro de la Liga no miente: cuando se rinde mal en el torneo doméstico implica que hay problemas futbolísticos sin resolver. Y la lógica invita a pensar que esas incógnitas se pueden pagar en Europa, ante los rivales más exigentes del continente. Pero también era increíble que este equipo no se pareciera al del curso pasado. En París, el Real volvió a reconocerse a sí mismo: en el duelo crucial, compitió sereno, inteligente y mortal, con el pulso de quien lleva afrontando eliminatorias con éxito desde hace un lustro. Visto así, sorprende que casi esos mismos jugadores patinaran con estrépito una semana antes, en Cornellá. Lo dicho: ¿quién descodifica a este club? Mientras sus hinchas siguen incrédulos, el Madrid ha alargado la tensión de la temporada hasta abril, se ha colado entre los ocho mejores de Europa y ha dado un serio aviso a sus adversarios al fulminar a una de sus mayores amenazas (¿o el PSG ya no es tan bueno ahora?). No es el que el Madrid siempre vuelve: es que nunca se va.

No hay comentarios: