martes, 9 de febrero de 2010

Guti, la eterna mentira


Valga antes un oportuno preámbulo: resultaría imposible encontrar mejor momento para escribir esta entrada. Qué menos que ahora, que mancillar el nombre de Guti queda feo, inapropiado, fuera de lugar y de contexto. Pues ahí voy yo, cansado de la misma historia de siempre. Porque, estimado lector, ¿no le parece esto el mismo cuento mil veces repetido? Me explico: entrenador nuevo que cuestiona las facultades de Guti y le envía al ostracismo; pasado un tiempo, prensa reivindica su sitio; jugador juega y hace una acción brillantísima; prensa se rinde en alabanzas hacia la figura del catorce; prensa exige titularidad inmediata e indiscutible so pena de hundir al entrenador; Guti es titular por aclamación popular; Guti la caga de nuevo; la opinión pública pide su cabeza; regreso al ostracismo; prensa esconde el bulto. Y vuelta a empezar; el ciclo se renueva otra vez. Y así por los siglos de los siglos, amén.

Todo comenzaba hace dos semanas con la enésima reclamación de Guti por parte del diario AS, siguiendo así con la tónica tradicional de todos los años. Pellegrini, ante las bajas, decidió ponerle de titular. Contra el Málaga no lo hizo mal; contra el Dépor jugó peor, sin embargo, dejó una auténtica genialidad. El resto ya lo conocen ustedes: portadas de MARCA y AS dedicadas a Guti, entrevistas y noticias sobre él, piropos y elogios al catorce, periodistas cachondos, antigutistas que se cambian de bando, y hasta una reclamación para la selección(!). El protagonista de la semana; una locura, oiga. El caso es que su asistencia de tacón fue una obra magnífica, brillante. Pero las conclusiones derivadas de tal acción son totalmente desproporcionadas y falaces. El taconazo no cambia nada. Una genialidad futbolística no es razón justificable para perder la memoria ni el sentido común. No obstante, hay que reconocer que la prensa no se cansa, es insistente hasta morir: aún siguen aupando y defendiendo a toda costa a un futbolista de treinta y tres años. ¿Hasta cuándo? A mí, el tema me resulta sumamente cansino. Me parece caer en la misma equivocación de siempre, tropezar por enésima vez en la misma piedra. A mi juicio, Guti es un caso perdido, sin solución.

En el análisis riguroso de este futbolista, se produce una simpleza de conceptos que personalmente detesto. Me explico. Los madridistas, parece ser, se dividen en dos amplios bloques: los gutistas y los anti-gutistas. Los que aman a Guti, considerándolo un jugador con mucha calidad pero infravalorado, reclamando siempre un papel activo en el Real Madrid; y los que están hasta los cojones de su actitud, pidiendo su cabeza verano tras verano. Y ya está. Ahí acaba la cosa. Es decir, a vista de las opiniones generales, el asunto es sencillo: o te gusta Guti porque es un puto genio o le odias porque es un maldito vago irresponsable. Y yo, y no estoy solo, veo en eso un análisis simplón, superfluo, vacío, que para nada disecciona minuciosamente el caso de este singular futbolista. Hay mucho más allá de la calidad y la actitud de Guti. Resulta que si tenemos en cuenta únicamente parámetros futbolísticos nos encontramos con un tipo con muchísimas lagunas. Un futbolista escasamente apto para el ejercicio del fútbol de alto rendimiento.

Las ineptitudes de Gutiérrez se focalizan desde los tres campos fundamentales que todo futbolista debe regir con holgura y eficacia: físico, táctica, técnica. Sus condiciones físicas son insuficientes. No es fuerte ni resistente; tampoco es rápido ni veloz. Un físico endeble, frágil; muy propenso a las lesiones. Y muy condicionado respecto de los poderosos jugadores del siglo XXI. Sus capacidades tácticas son excesivamente limitadas. Es un jugador tácticamente malo: pésima colocación el campo; comete muchos errores en este aspecto. No sabe leer tácticamente los partidos; es un caos en este sentido. Por consiguiente, Guti falla estrepitosamente en dos de tres, un mal porcentaje. Aunque si bien es cierto que pocos futbolistas destacan con brillantez en los tres, también lo es que todo jugador perteneciente a la élite del gremio presenta un correcto equilibrio, caso que lamentablemente no es el de Guti.

Uno de los mayores errores del Madrid en estos últimos años ha sido la persistente idea de ponerle en la posición de mecioncentro puro, "a crear fúrbol" como dice Lama. Una idea muy aceptada por la mayoría, incluso por los que aborrecen el carácter de Guti. Sin embargo, a mi modo de ver, situar a Gutiérrez en una de las posiciones más exigentes y arduas del fútbol es un desacierto total y absoluto. El mediocentro precisa de tipos de un alto dominio de la posición en el terreno de juego. Observar a Guti cuando su equipo no tiene la pelota puede resultar un martirio para el aficionado. También es una falacia creer que el talento es requisito válido y suficiente para ser un buen organizador. Amén de un futbolista que soba demasiado la bola y ralentiza mucho el juego, tiene tics o manías que le imposibilitan para su práctica en el mediocentro: le gusta arriesgar, busca siempre el pase mágico, la jugada maravilla. Tal premisa se podría pasar por alto en la posición de mediapunta o, si me apuran, de interior, pero nunca jamás -perdonen el pleonasmo - en el centro del campo. En ese puesto se descubren con más facilidad que en ningún otro los defectos de Gutiérrez.

Mentalidad: otro suspenso. Es un futbolista muy débil en ese aspecto. Es inestable, imprevisible psicológicamente. No es capaz de mantener la concentración: Guti echa a perder un partido en cualquier momento. No posee carácter competitivo, tampoco tiene una personalidad certera. En el plano futbolísticio, ojo, no me malinterpreten. Continúo. Es un futbolista tremendamente irregular, inconstante; incapaz de encadenar un trabajo contínuo. Su rendimiento es esporádico. Un pecado imperdonable si hablamos de un futbolista de máximo nivel. Por último, la evolución de Guti en toda su carrera es cero, ninguna. Sigue siendo el mismo futbolista ahora que hace diez años. No es ni ha sido un verdadero profesional: conocedor de tales defectos, no se ha molestado nunca en corregirlos. Así pues, es imposible tener paciencia: ya es demasiado tarde. Un caso perdido, como decía líneas arriba.

¿Virtudes? Mucha calidad, un guante en la pierna izquierda. Y una gran habilidad para el último pase. No lo dudo: talento tiene. ¿Pero qué es talento sin trabajo? Nada.

Una de las máximas que escenifican qué es un buen futbolista es aquella que nos indica que el trabajo del futbolista consiste simplemente en encubrir sus defectos y explotar sus virtudes. Puesto que Guti ha sido incapaz a lo largo de toda una carrera deportiva de corregir tan innumerables carencias, confiemos en el buen criterio de Pellegrini para que sepa administrar bien sus escasas cualidades. El rol de Guti en esta plantilla es mínimo: dar minutos de descanso a otros futbolistas, tales como Kaká o Van der Vaart; un instrumento de rotación, un jugador de partidos de poca trascendencia. Y siempre en un puesto ajeno al mediocentro. Su labor en este Real Madrid es meramente complementaria, nunca fundamental ni imprescindible. Un ejemplo que servirá para confirmar si Pellegrini actúa correctamente es el día de Lyon. Xabi Alonso, Lass, Granero, Van der Vaart, Mahamadu Diarrá y Marcelo -de interior- tienen una cosa en común: todos son mejores futbolistas que Guti.

jueves, 14 de enero de 2010

Raúl, por última vez

Puede que a la mayoría le resultase una cuestión inadvertida: les parecería un detalle sin importancia, una simple anécdota. Sin embargo, en la tarde del domingo, en el encuentro disputado en el Santiago Bernabéu, se produjo un hecho sin precedentes, nunca visto con anterioridad y cuya relevancia merece que se señale: Raúl no jugó ni un solo minuto. Y todo debido a razones únicamente deportivas; no se presentan lesiones reconocidas ni sanciones atribuidas. Esto es, no disputó ningún minuto porque el entrenador no lo consideró oportuno. Dicho de un modo más sutil: no jugó porque a Pellegrini no le salió de las pelotas. Tal hecho, asimismo, tampoco tiene un carácter excepcional o anómalo: las funciones atribuidas a Raúl en este nuevo y joven proyecto son cada vez menores y escasas y conforman toda una certera realidad, a la vista de los últimos resultados.

Ante ello, no puedo negar ni ocultar una placentera felicidad. Me satisface gratamente comprobar que el Real Madrid vuelve a ser un club serio e inteligente. El rol y estatus que tiene ahora el siete se corresponde exactamente a sus actuales condiciones y facultades. Es decir: es el cuarto delantero del equipo; en consecuencia: pocos minutos y partidos intrascendentes. Un hecho increíble visto con perspectiva. Lejos quedan por fin los tiempos del indecoroso Calderón y su tropa, liderados en cuerpo y alma por el otrora indiscutible Raúl. Una etapa dura, feroz, terriblemente oscura; susceptible al malestar y a la desazonada crítica del aficionado merengue. Y de la que, sin embargo, el único halo de luz, inviolable e intocable para todos, era Raúl. Ya no es así. Hoy día, la lógica, la cordura, como digo, se impone en el Real. Y el mayor ejemplo de esa significación es el lugar que ocupa Raúl en la plantilla.

Porque estoy totalmente convencido de que ahora sí: se puede afirmar, a casi todos los efectos prácticos y sin miedo al error, que Raúl es historia. Memoria. Pasado. Ayer. Mito o leyenda negra. Como quieran. Pero historia al fin y al cabo. Su presencia hoy día es meramente testimonial, suplentísimo. Ya no lucha por el presente, sino que está en la etapa final: en su último ciclo. Y, como tal, se sitúa a expensas de la historia del fútbol, de la leyenda del Real Madrid, su club, y de la memoria del aficionado.

Queda, así por tanto, un futbolista grandioso, legendario, que sin duda marcó época; un futbolista sin excesivos virtuosismos ni fastuosas cualidades a priori, pero amparado en un talento descomunal que le hizo triunfar al máximo nivel; un feroz competidor, inagotable luchador, que supo ocultar magistralmente sus defectos en por de una cualidad que hizo un arma valiosísima y patrimonio suyo: el gol. Un ganador con todas las letras. Y cuya eficaz contribución se manifiesta rotundamente en los éxitos del Real Madrid a finales del siglo XX y del comienzo del presente. Las tres últimas Copas de Europa del Real se deben en gran medida a Raúl. Parte de la gloriosa historia del Real se explica mediante Raúl. En definitiva, Raúl ha sido uno de las mayores figuras que dado el fútbol. Un grande sin discusión.

Pero también queda en el recuerdo, a mi pesar, una vez finiquitado su endeble y limitado físico, la figura de un futbolista mediocre, falaz, absolutamente repulsivo, y que se arrastró por todos los campos; resignado a no perder ni una cuota de la realidad deportiva. Obstinado a la ignominia futbolística; con sus goles potreros, con sus demagógicas carreritas, con su incuestionable e inexplicable titularidad perpetua. Raúl condenó al Real Madrid de los últimos cinco años: un enorme lastre futbolístico. Un futbolista que nunca supo, o no quiso, o no le dejaron -un misterio, sinceramente-, reconocer su evidente decadencia, móvil de su desastrosos últimos años. Una mentira irrefutable.

Para la posteridad quedará la cuestión de si sabrán los madridistas olvidar su ignominioso ocaso. O expuesto de un modo más ecuánime, puesto que una inmensa mayoría no percibe tan terrible etapa final, los archiconocidos raulistas: para aquellos madridistas que amaron y detestaron a Raúl en su carrera deportiva quedará la duda de si sabrán olvidarlo. ¿Qué diremos cuando nos pregunten por Raúl en el futuro? ¿Le citaremos con orgullo? ¿O torceremos el gesto? Soy pesimista. Por más que lo intento no soy capaz de pronosticar un favorable augurio. Porque como habrán comprobado, aún mantengo intactas todas mis pésimas sensaciones. Y no es ésa mi intención. Sin embargo, sí tengo una cosa clara; ésta es mi última entrada sobre Raúl González Blanco. Mi última reflexión sobre tan peculiar personaje y que finalizo con una incisoria petición: que el tiempo haga su efecto para bien; que la Historia ponga a Raúl y a su recuerdo como se merece.

martes, 3 de noviembre de 2009

La gran oportunidad


Estoy totalmente convencido de que no peco de sabihondo ni de ingenuo si me atrevo a afirmar que lo más doloroso y lastimoso para el aficionado madridista en este último lustro, por encima de ordinarios equipos y efímeros y mediocres resultados, de penosos e indignos dirigentes y sus calumnias e injurias correspondientes, ha sido sin duda la pérdida de prestigio en Europa. Dicho también de otro modo: la sangrante mancillación del vetusto y legendario orgullo madridista, forjado en gloriosas hazañas por el viejo continente a lo largo de su historia. Así pues, hoy, martes 3 de noviembre, se le presenta una oportunidad única, irrechazable, tanto que sería imperdonable dejarla escapar.

Probablemente, a efectos prácticos y razonables, el resultado del encuentro de hoy apenas conclusiones generales conllevará. El camino hacia la cima se presupone aún lejano y arduo. Pero no es menoscabo si manifiesto que en el envite de hoy traza otros caminos y sendas. Es un encuentro de sensaciones e impresiones, todo un partido descrito en clave emotiva. Es el momento de empezar a recuperar la gloria olvidada; el momento de resarcirse de dolorosas y humillantes derrotas pasadas. De verse reconocido en los jugadores, en los tipos de blanco; de recuperar ese viejo sentimiento ganador e imperial, que sólo un madridista siente. De sentir que el equipo que durante largo tiempo dominó con mano de hierro el fútbol europeo todavía sigue vivo y con plena intención de recuperar la hegemonía abandonada. De volver a causar en Europa esa sensación de temor y respeto en los rivales. De recuperar el orgullo madridista; tan intrínseco, tan único, tan diferente, tan nuestro. Es, en definitiva, la hora del Real Madrid.

Y qué mejor que ante el Milan, el auténtico y eterno rival blanco, otra leyenda, aún acomplejado por la alargada sombra del Real, y en inmejorable escenario, San Siro, otrora Giuseppe Meazza, para cerrar de un portazo una época tormentosa y drástica, dañada y herida en su honor por rotundos fracasos europeos con Liverpool, Juve, Roma, Bayern, Arsenal, así como otros equipos, mediocres y sin nombre, que tuvieron su momento de épica ante el Real. Nos ahora toca a nosotros. Tenemos la oportunidad de demostrar a los ojos del mundo que el Real ha vuelto.

Tal vez alguno de ustedes me diga que la oportunidad en verdad la tenemos todos los años, que éste es el cuento mil veces repetido, la misma cantinela de siempre, nada nuevo bajo el sol por tanto; cierto, no negaré la evidencia. Sin embargo, sí recuerdo que las últimas refrendas no se correspondían con la realidad del presente. Una ilusión creada por la sencilla y simple consecuencia de ser aficionado a este equipo y que indirectamente ocultaba la verdaderas posibilidades. Todo lo contrario ocurre hoy. Ahora sí existe una realidad imperante que respalde el sentimiento blanco, que dignifique con holgura el escudo y la camiseta: si se confirma la baja de Raúl, el once que jugará hoy ofrece verdaderas garantías. Sin Raúl y sin Guti, sin los dos grandes lastres del equipo, el Madrid jugará con once tipos de alto nivel, jóvenes y con mucha calidad, y con el hambre intacto. Y, sobre todo, con una delantera poseedora de una cualidad a destacar: rapidez; Benzemá e Higuaín son futbolistas muy veloces, que tal vez marquen la diferencia ante el lento Milan.

Es, por ahí, donde se encuentra otra gran oportunidad: sentenciar a Raúl. De este modo pues, una victoria rotunda significaría el comienzo del fin de Raúl y el raulismo. Cuestión que no es baladí. Además de renovar confianza y fe en el proyecto de Florentino Pérez y alejar el alarmismo y pesimismo instaurado en el madridismo, así como callar bocas y críticas maliciosas, procedentes en su mayoría de uno de los máximos oponentes del club, la hostil y ruin prensa deportiva. Como ven, es un ahora o nunca, vencer o morir. Hay mucho en juego. Nosotros, incondicionales seguidores, madridistas todos, apoyemos a muerte. Con la cabeza bien alta, el corazón blanco y la bufanda al cuello, animemos y aupemos al Madrid:
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¡¡Hala Madrid!! ¡¡Siempre!!

sábado, 17 de octubre de 2009

¡Todos los jugones sonríen igual!

Profundamente consternado estoy. Una intensa tristeza se ha apoderado de mí cuando he sabido de la fatídica noticia del fallecimiento de Andrés Montes. Ha sido todo un palo; y muy duro por inesperado e imprevisto. Creo que aún no lo he asimilado. No lo es menos. El viernes se fue una parte de mi vida. Un trozo de mí. Cuando descubrí el baloncesto, hará aproximadamente una década, ya estaba Montes, y Daimiel, y no puedo negar que si me enamoré pérfida y locamente de este bendito deporte es gracias en gran medida a aquella manera de ver, sentir y disfrutar el baloncesto que impregnó el genuino Andrés Montes.

Coincidí justo en la era posjordan; el comienzo de la dinastía de la Fiebre amarilla, liderada por el Artículo 34 del Estado de California, Twister O'neal; de los maravillosos Sacramento Kings, el equipo ye-yé, el de la tortilla de patatas, de American Grafiti Stojakovic, de Chocolate blanco Williams primero y Manicura Bibby después, de Magoo Jackson; de los Mavericks de Robin Hood; de los Knicks, su equipo -y en fútbol el Atleti-, de melodía de seducción Strewell, de Allan hilo de seda Houston; de los Spurs de Tim siglo XXI Duncan y de Teléfono Rojo llamando a Moscú Popovich; de los Jazz de la informática a su servicio Stockton y Karl Malone, hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.

Me enganché de por vida a un deporte que no desprendería la misma sensación ni la misma emoción sin la inigualable y magnífica jerga que le otorgó Montes. Su peculiar estilo, su particular manera de narrar y de comentar el baloncesto, hizo que la NBA tuviese aún un dejo más especial y mágico si cabe. Todo comenzaba con ese Qué tal. Bienvenidos al club, a este curso baloncestístico. Aquí estamos todos, viviendo la magia del Basket. Descubría que los verdaderos cracks que nos levantan del sillón y que dan sentido a la existencia del deporte no son sino jugones. Así como los pinchos de merluza, los triiiiiiiples, los interminables ra-ta-ta-ta-tá, las piedras que no entran, los aterrizajes -mates-. Los motes de los jugadores, ingeniosa y minuciosamente elegidos. Nunca se me olvidará el mote más gracioso y mejor seleccionado nunca, el que cada noche articulaba Montes cuando Dennis Rodman la armaba en una cancha de baloncesto: ¡¡Adivina quién viene esta noche, Daimiel!! Con sus innumerables clubes: el club de los Amarrategui Blues, los Estopa Mix o Cicuta Mix, los forajidos de leyenda, el sector pijo de la Liga, el Consejo de Administración de Geppeto Brother y, sobre todo, el Calabazas's clubs.

Porque aquello no era sólo baloncesto, conversaciones triviales sobre el deporte; sino mucho más: todo un canto a la vida. Música, cine, gastronomía, mujeres. Un tiempo muerto con Montes y Daimiel podía ser lo más interesante de un partido; hacía, sin duda, que mereciese la pena trasnochar. Son tantos los recuerdos acumulados y amontonados en la cabeza que fácilmente podría escribir un libro entero. Y son tantos los sentimientos experimentados y aflorados y que me reconcomen, que difícilmente puedo expresarme con claridad y entereza. De ahí este intento de homenaje personal. Ayer se fue el jugón más grande de todos. Descanse en paz.

jueves, 15 de octubre de 2009

Flases (IX)

Maradona: "Yo soy blanco o negro. Gris no voy a ser en mi vida."

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Qué gran verdad ésa.

domingo, 4 de octubre de 2009

Algunos apuntes del Sevilla - Real Madrid


Estoy descuidando mucho últimamente el blog. Así que aprovecho el rato que tengo tras ver, animar, sufrir y mencionar a la madre de muchos en el partido del Plus para exponer mis impresiones. Por supuesto que esto no es una crónica, esto es, seré intencionadamente subjetivo. Aunque bien pensado: ¡que alguien me muestre una crónica objetiva en la prensa! ¡Pagaría por ellas!
Hemos perdido. Y sin excusas. A todos los pensadores, analistas y demás sabiondos del deporte que proclaman que la derrota a veces viene bien, les diré de manera rotunda que no son madridistas. Así que desconfíen de ellos, ignórenles. El Real Madrid jamás debe perder, nunca se debería de dar semejante circunstancia en nuestra rutinaria y tranquila vida. Jameis, never, nie. Aquí, en este equipo, los debates y coloquios, las discusiones, los intercambios de opiniones; así como las críticas, los reproches y las mentadas de madre correspondientes se hacen siempre partiendo de la victoria. Al que no entienda eso le rogaría que se hiciera de otro equipo, si no es mucha molestia.
Vaya por delante un aviso: esta entrada puede pecar de alarmista y demagoga. Por ello, les indico que, en el caso de observar dicho tono, lo focalicen en detalles y puntos concretos. De ningún modo en el fondo y contenido. Quiero decir con esto que confío plenamente en este equipo, en Pellegrini y en Valdano. Creo en el proyecto. Y por supuesto, aunque tal vez la entrada muestre lo contrario, que soy de los que piden paciencia y tiempo. Por coherencia y sentido común, nada más.
Primero y lo más importante de todo: Maldito sea Raúl. Otra vez con lo mismo. Se continúa cometiendo la más grande y gorda equivocación del Real Madrid en su último lustro; error que debería entrar con mayúscula en la historia negra del Madrid. Ni leyenda negra ni Franco ni leches. Uno de los grandes puntos oscuros de la gloriosa historia del Madrid ha sido el inexplicable empeño de colocar en la titularidad a un futbolista literalmente acabado.
Primer partido serio y otra vez con el caduco Raúl en el once. En otras palabras, nos enfrentamos a un rival duro y nosotros le otorgamos la singular ventaja de jugar con uno menos. ¿No querían emoción? Pues nada, ahí la tienen.
¿No se podía haber quedado en Copenhague?
Realmente, el asunto Raúl es muy cansino. Y desesperante.
Segundo: Qué bueno es el negro; qué grande que es Diarrá. El partido de Mahamadu Diarrá ante el Sevilla, considerando algunos detalles sin importancia como la dureza y competitividad del rival, como que el propio futbolista lleva tiempo sin ritmo de competición, como que está en un equipo en construcción, como... Qué coño. Sin matices ni tonterías: Diarrá ha estado de puta madre. Inconmensurable.
Tercero: I believe in Pellegrini. Creo en el chileno, como decía líneas atrás. Me parece un señor inteligente y cabal, al margen de que es un buen entrenador. Por ello y por innumerables motivos más, estoy dispuesto a darle todo el crédito del mundo. Lo defenderé a capa y espada; hasta que la razón y/o la lógica me lo impida. Pero tal hecho no quita que esté un poco mosca con determinadas decisiones suyas. Para empezar: debería ser más pragmático con Raúl. Al banquillo sí o sí. Sin medias tintas. Creo, además, y esto lo digo con humildad, que el método y la forma de jugar al fútbol que está implantando al Real Madrid, trabajo arduo y complejo y que llevará meses -dicho sea de paso-, tendría una progresión más rápida y productiva si apostara por un centrocampista -volante- en detrimento de un delantero. Y, finalmente, hoy creo que no ha estado fino con los cambios.
Cuarto: Una vez me dijeron que no tenía ni puta idea de fútbol por afirmar que prefería en el puesto del lateral izquierdo a Heinze antes que a Marcelo. Que para mí, añadí, rendía mejor de extremo. Tal vez tuvieran razón, pero Marcelo no mejora en labores defensivas. Todos los esfuerzos del brasileño se van al garete en cuanto se enfrenta a un digno adversario. Hoy ha estado horrible. Y ya debería de saber manejárselas él solito. Que el bueno de Diarrá no va a estar siempre para ayudarle.
Quinto: ya leo y escucho críticas hacia Xabi Alonso. Efectivamente hoy no ha jugado bien, no se lo voy a negar a ustedes. Pero lo veo como algo normal y totalmente comprensible. El rendimiento del vasco irá en función del juego del Madrid. Si Alonso juega bien, el Real Madrid también. Lo mismo ocurre con el Xavi catalán: es imposible que el Barça juegue bien con un Xavi nefasto. Sus roles, sus labores, su juego en definitiva, van de la mano del juego del equipo. Y viceversa. Así lo exime su posición. Todo lo contrario que en otras desmarcaciones, como la de un delantero.
Naturalmente, el Madrid no ha jugado bien en el Sánchez Pizjúan. He ahí una de las razones de la derrota.
Sexto: Tenía pensada una larga entrada sobre Casillas. Y no hablaba precisamente bien del mostoleño. Sin embargo, por su partido de hoy la aplazaré. Bien Casillas, bien. Sigue cerrando mi boca, no pares.
Séptimo y breve: A Higuaín se lo están cargando. Benzemá será un crack, no duden. El partido de hoy no era para Guti; al menos de titular no, de revulsivo la cosa hubiera sido bien distinta. ¡Qué! ¿Es bueno Cristiano Ronaldo o no? Cómo me gusta ver a Florentino en el palco: no merece sufrir, ¡por todo lo que ha hecho el Madrid debería de ganar todos los partidos del año y por goleadas!
Y por último les doy un consejo, que nunca viene mal. Ni se les ocurra mañana -por hoy cuando lean esto- leer un maldito periódico. Con la derrota del Madrid, salen de sus cavernas las garrapatas de siempre. No abran un diario deportivo, no pongan la tele, quítenles las pilas al transistor. Busquen y lean, en cambio, por la blogosfera. DRJ, Luisi, Chechu, Blanco Doble, Wolllen y demás les explicarán todo lo que necesitan saber.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Portadas infames


'Ironam Raúl'. Y porque jugó España; si no, igual se hubiese publicado a doble página y todo, a modo sábana. Evidentemente me refiero a la última y brillantísima ocurrencia de Marca en su cruzada pro Raúl: Iron Man.

Un insulto en toda regla a la inteligencia humana. Qué pena me produce aquellos que se lo creen, que desgraciadamente serán muchos.

Lo lamentable de todo esto es que se trata de un medio con una gran influencia en el mundo del fútbol, no en vano es el periódico más leído de toda España, por encima de diarios generalistas como EL PAÍS y EL MUNDO. Si fuese un diario que no leyesen pocos tendría su gracia. Y yo no perdería el tiempo escribiendo. Pero no es así: este periódico es considerado por una gran parte de la afición futbolera como la referencia intelectual del fútbol.

¿Pero saben lo que pienso? Que tan idiotas y tan estúpidos los juntaletras no pueden ser; yo creo que son unos artistas de la ironía. Que en verdad son antiraulistas y todo.

Iron Man. Hay que joderse. Y yo que creía que ya estaba todo inventado...

martes, 18 de agosto de 2009

Insisto: Raúl, ya no, gracias

Lo lamento, seré la mosca cojonera y cabezona de este magnífico e ilusionante verano madridista. Poco se puede pedir para mejorar este grandioso y brillante proyecto de Florentino Pérez. No obstante, yo sigo en mis creces: Raúl no debe ser titular en este equipo. Si este proyecto quiere ser ganador no debe sino derrocar al emblema y estandarte del Madrid perdedor del último lustro. Es decir, desprenderse de Raúl.

Mi lucha con los raulistas está perdiendo el sentido de la realidad. El enfervorizado e insistente -y muy pesado, todo sea dicho- empeño en colocar a toda costa y como sea a su alma máter en el once titular roza los límites del ridículo. ¿Por qué no admiten que la carrera de este grandioso futbolista se acabó hace un tiempo? O si lo prefieren, ¿por qué no aceptan que Raúl apenas puede aportar al fútbol de alto nivel? ¿Por qué, coño?

Y sí, por supuesto, ya sé que algunos críticos de Raúl, pero más razonables y cautos que yo, me dirán que aún es pronto, que Pellegrini es nuevo, que hay galones y méritos que repartir, que me espere a septiembre. De acuerdo. Me espero a septiembre, pero por si acaso aquí estoy yo, recordando al personal que no, que la broma ya ha acabado. No sea que una carrerita demagoga les parta el corazón. Ya está bien. No más Raúl, por favor.

Quiero tener un Real Madrid serio.

martes, 4 de agosto de 2009

Uno menos; ¡que pase el siguiente!


¡Qué verano me está dando usted, don Florentino!

lunes, 6 de julio de 2009

Flases (VIII)

Declaraciones de Cristiano Ronaldo en su entrevista a MARCA:

"¿Ganar 2-6 en el Camp Nou? Firmo ganar 0-1 y los tres puntos".

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¡Anda! ¿Pero no se suponía que era chulo y arrogante?